GLUTAMATO
La nicotina alimentaria
El glutamato monosódico (GMS) se ha convertido en el aditivo “adictivo” por excelencia. Originado en Oriente (ajinomoto), su peligrosidad tomó estado público al ser acusado de generar el "síndrome del restaurante chino". Utilizado como potenciador del sabor, está legalmente habilitado para el uso y suele aparecer como E-621 u otras denominaciones que esconden su presencia.
¿Qué es el glutamato monosódico? El GMS es una sal sódica obtenida a partir del aminoácido glutamina. Dicho aminoácido libre (no esencial) es abundante en el organismo (músculos, cerebro), en alimentos proteicos (lácteos, carne, pescado, hongos) y en vegetales (perejil, espinaca, tomate). La glutamina puede atravesar la barrera hematoencefálica [1] y una vez en el cerebro, es convertida en ácido glutámico, esencial para la función cerebral y la actividad mental (por eso se lo conoce como “combustible del cerebro”). También participa en el mantenimiento del tejido muscular, en el adecuado balance ácido-alcalino corporal, en la síntesis de la replicación genética y en la salud del tracto intestinal, al mantener la adecuada permeabilidad de la mucosa.
El ácido glutámico se aisló por primera vez en 1866, y en 1908 Kikunae Ikeda descubrió que era el componente responsable del efecto saborizante del caldo de alga kombu (laminaria japónica), usado tradicionalmente en la cocina japonesa. Ikeda desarrolló un método para obtener cristales refinados de sabor neutro, de uso más práctico como resaltador de sabor en alimentos. Fermentando melazas en ambiente controlado y usando microorganismos (Corynebacterium glutamicum), Ikeda lograba obtener cristales purificados de fácil utilización sobre cualquier tipo de alimento y sin sabores añadidos: el glutamato monosódico refinado.
En base a este descubrimiento, se formó en Japón la empresa Ajinomoto Co, la cual masificó el uso del GMS en la cocina oriental e identificó al producto con su marca [2]. Tras la rendición de Japón a EEUU en la 2ª guerra mundial, muchos secretos científicos nipones pasaron a los vencedores. Dentro de estos secretos estaba este aditivo para comidas, usado en las raciones de los soldados japoneses, y que intrigaba a los americanos porque daba buen sabor aún a la comida de peor calidad.
En 1948, en una conferencia en Chicago se presentó el GMS y sus virtudes, a un grupo de compañías de alimentos (Oscar Mayer, General Foods, Kraft…) con el suficiente poder económico para comprar y usar este nuevo y adictivo ingrediente secreto. Los resultados fueron impresionantes, pues los consumidores desarrollaban lealtad a los productos de algunas marcas, a pesar de su pobre calidad. Gracias a la presencia del GMS, las mediocres comidas industriales evidenciaban buen sabor, se consumían abundantemente y la gente se hacía fiel consumidora.
Al masificarse su producción (método por fermentación de residuos de la industria azucarera) y reducirse los costos, las pequeñas empresas también podían hacer uso de este ingrediente. Los restaurantes que usaban GMS mostraron un gran retorno en su inversión. Cadenas que enfatizaban sus sabores a través del uso de hierbas y especias, comprendieron rápidamente los beneficios del nuevo saborizante. De pronto, comidas caseras que llevaban mucho tiempo, podían replicarse rápidamente en restaurantes de comida rápida, aún con ingredientes de baja calidad.
El GMS se convirtió en un común denominador de los alimentos industriales de escala. Además de restaurantes, al GMS se lo encuentra en fiambres, hamburguesas, snacks, mezclas de especias, alimentos conservados y procesados, sopas de sobre, cubitos de caldo, papas fritas, aliños para ensaladas, condimentos para carnes grilladas, salsas, mayonesas, etc. En comedores de fábricas, escuelas y hospitales se sirven toneladas de GMS.
Desde hace décadas se viene relacionando el consumo de GMS con una serie de síntomas más o menos específicos conocido como "síndrome del restaurante chino", pues dicho ingrediente se usa mucho en la cocina oriental. Los síntomas consisten en: cefaleas, opresión torácica, sensación de calor y hormigueo, rigidez y/o debilidad en las extremidades, aturdimiento, enrojecimiento facial y molestias gástricas. Pero ello no es todo. Como veremos en este informe estadounidense, que publicamos completo en razón de su influencia sobre la salud y la nutrición, hay grandes intereses económicos que velan por su abundante uso y que acallan evidencias acerca de su peligrosidad.
Desconociendo evidencias
Si bien hay muchos estudios sobre el efecto del GMS en la salud [3], tal vez la contribución más importante haya sido la de John Edward Erb, autor del libro “El lento envenenamiento de América” (www.spofamerica.com). Este investigador de la Universidad de Waterloo (Ontario, Canadá) descubrió algo impactante mientras reunía evidencia científica para su libro. En cientos de estudios en todo el mundo, los científicos estaban creando ratones y ratas obesas, para usar en estudios y pruebas de dietas o diabetes.
Ninguna raza de ratas es obesa por naturaleza, así que los científicos las creaban; hacían a estas criaturas mórbidamente obesas, inyectándolas con GMS apenas nacían. El GMS triplica la cantidad de insulina que el páncreas produce, causando que las ratas (¿y los humanos?) desarrollen obesidad. Incluso los investigadores tienen una denominación para los roedores obesos que crean: “Ratas tratadas con GMS”. Comprobando la infaltable presencia de GMS en la mayoría de los alimentos industrializados, Erb profundizó su razonamiento. ¿No es llamativo ver el número de víctimas de problemas de salud que van del autismo a la diabetes o el Alzheimer, incrementándose a una velocidad record?
Durante los años 70 hubo un movimiento acerca del GMS y la generación de diversos síntomas, desde dolores de cabeza hasta nauseas. Entonces apareció un grupo ante el gobierno norteamericano: Glutamate Association ó Asociación del glutamato. Esta organización, integrada exclusivamente por fabricantes y procesadores de comida que usan el aditivo, fue creada para manipular los puntos de vista de los políticos y la gente acerca de la seguridad del GMS, y proteger sus intereses. Cuando los consumidores comenzaron a demandar alimentos sin GMS, los fabricantes escondieron el glutamato bajo nuevos nombres de ingredientes: proteína vegetal hidrolizada, suavizante natural de carnes, resaltador de sabor, extracto de levadura, saborizante natural, etc.
En 1992, la FDA (Agencia Federal de Drogas y Alimentos) solicitó una revisión de 350 páginas acerca de la seguridad del GMS. La revisión en sí, confirmó el miedo de la gente sobre los efectos de este químico:
"Un indeterminado porcentaje de la población puede que reaccione y desarrolle el complejo de síntomas del GMS, una condición caracterizada por uno o más de los siguientes síntomas: sensación de quemazón en la parte de atrás de cuello, brazos y pecho; cosquilleo en la parte de atrás del cuello, radiando hacia los brazos y la espalda; sensación de agujas, calor y debilidad en la cara, los lados de la frente, la parte alta de la espalda, el cuello y los brazos; presión facial o tirantez; dolor de pecho; dolor de cabeza; nauseas; latido rápido del corazón; espasmos bronquiales (dificultad al respirar) en personas con asma, intolerantes al GMS; mareos; debilidad. En personas saludables que son intolerantes al GMS, los síntomas tienden a ocurrir dentro de una hora después de ingerir 3g o más de GMS en un estomago vacio, con o sin otra comida. Una porción típica de comida tratada con GMS contiene menos de 0,5g. La reacción tiende a ocurrir cuando el GMS se ingiere en cantidades elevadas o en un líquido, como en una sopa". Federación de Sociedades Americanas de Biología. Presentado al FDA en 1992.
La FDA ignoró completamente el reporte. No solicitaron ninguna otra prueba para encontrar cual era el “indeterminado porcentaje” de la población que estaba reaccionando al GMS. Por el contrario, permitieron que continuara con su estatus de “GRAS”, término que quiere decir Generalmente Reconocido Como Seguro (Generally Regarded As Safe). Si un químico está en dicha categoría, el gobierno no impone límite a su uso en alimentos. Este hecho es alarmante considerando que una cucharada de GMS podría matar a un perro. Aun más alarmante es que el GMS ha sido usado en cientos de experimentos en miles de animales de laboratorio a través de los últimos treinta años. Científicos usan GMS para replicar el daño al cerebro por embolia. Ellos inyectan el GMS en un área del cerebro y en momentos las neuronas se sobreexcitan y mueren. También lo inyectan a ratas para hacerlas obesas y causar una condición de pre-diabetes. La cantidad de GMS para crear estos efectos se mide en miligramos. Menos de la cantidad que consumimos en un manojo de snacks.
Los científicos clasifican a los químicos que destruyen las neuronas del cerebro como excitotoxinas. GMS es uno de los químicos mas excitotóxicos que se pueden encontrar en el cuerpo. El cerebro está repleto de neuronas que están específicamente codificadas para recibir GMS. Cantidades excesivas de GMS sobre estimulan a estas neuronas hasta que mueren. La FDA ha expresado durante la última década que el cerebro está protegido del exceso de GMS debido a la barrera hematoencefálica. Sin embargo la lista de síntomas proporcionada al FDA por el reporte FASEB de 1992 revela una ruptura en esta barrera.
La FDA discute que la placenta mantiene al feto en desarrollo, libre de daños del GMS. Esta aseveración es falsa. El feto empieza a formarse días antes que la barrera placentaria esté completamente instalada. Cualquier químico en la sangre de la madre, fluye directamente al bebe en desarrollo. Un estudio de 1987 [4] encontró que el GMS en la dieta de la madre embarazada causó muerte neuronal y daño cerebral en los fetos. El estudio concluía: "Estas observaciones aumentan la posibilidad de envenenamiento trans placentario en fetos humanos después del consumo de comida rica en GMS por parte de la madre". Es llamativo que un estudio que prueba que un aditivo usado en nuestra comida en cantidades ilimitadas, causa muerte a los cerebros de los fetos, ni siquiera aparece como noticia.
Además de estas evidencias ignoradas, Erb en su libro detalla más de cien estudios médicos publicados que se han ocultado al conocimiento público en los últimos treinta años; estudios que prueban la relación entre el GMS y déficit de atención (DDA), adicción, alcoholismo, alergias, esclerosis lateral amiotrófica, Alzheimer, asma, fibrilación auricular, autismo, diabetes, depresión, mareos, epilepsia, fibromialgia, golpe de calor, hipertensión, hipotiroidismo, hipoglucemia, síndrome de intestino irritable, inflamación, migraña, esclerosis múltiple, obesidad, tumores en hipófisis, ataques de pánico, rosácea, trastornos del sueño, problemas de oído (tinitus), problemas de visión. El sitio www.msgtruth.org ofrece abundante evidencia.
Garantizado el consumo
Si el GMS es nocivo para el cerebro, ¿por qué es añadido a casi todos los alimentos industriales? La respuesta es una sola: el GMS es una substancia adictiva. La misma Asociación del Glutamato lo reconoce: “Estudios han demostrado que el añadir GMS a ciertos alimentos tales como sopa y puré de papas ha sido exitoso en incrementar el consumo del alimento". Incluso afirman que este efecto es saludable para los ancianos, que suelen tener inapetencia.
El GMS añadido a la comida hace que el consumidor quiera más de esa comida. Estudios muestran que cuando se ofrece una opción entre comidas similares, la gente preferirá aquella que tiene el GMS. Esta adicción a comidas lleva a un incremento en ventas para las compañías que usan GMS. Durante el gobierno de George Bush, se aprobó a las apuradas en el Congreso un proyecto de ley denominado “Personal Responsibility in Food Consumption Act” (Ley de responsabilidad personal del consumo de alimentos). Dicho proyecto impide que un consumidor le pueda hacer juicio a los fabricantes, vendedores y distribuidores de alimentos, aún cuando pueda demostrar que han utilizado una sustancia química adictiva en sus alimentos. Como el nombre bien lo dice, el consumidor asume responsabilidad personal por el consumo. La industria alimenticia aprendió mucho de la industria del tabaco. ¿Se imagina lo que sería si los grandes del tabaco hubieran tenido una legislación como ésta, antes de que alguien advirtiera sobre los efectos de la nicotina?
John Erb llevó sus preocupaciones a uno de los funcionarios de salud más altos del gobierno de Canadá. Mientras estaba sentado en la oficina gubernamental, el funcionario le dijo “¡Seguro, yo sé lo malo que es el MSG!” Pero el funcionario del gobierno se negó a comunicar al público lo que sabía. Los grandes medios tampoco están interesados en informar al respecto, temiendo problemas legales con los anunciantes. Saben que la caída de la industria de alimentos rápidos podría dañar su margen de ganancias.
GMS, hiperactividad y autismo
En abril de 2004 John Erb presentó su teoría de asociación entre el consumo de GMS y el autismo, en un congreso estadounidense sobre la materia. Dada la importancia del tema, tratamos de reproducir textualmente dicha enunciación.
“El número de casos de autismo en el mundo ha llegado a proporciones epidémicas. De acuerdo a datos recientes, hay un nacimiento autista cada 156. Esta tasa es ahora más alta que ningún otro defecto de nacimiento. Cuando se considera el género, sin embargo, el número es peor. El autismo ataca más a niños que a niñas, así que la chance de tener un niño con autismo puede que sea una en cien. Antes de 1950, tan solo había un manojo de casos en el mundo entero, pero la virulencia del autismo esta acrecentándose un 500% cada década. A este paso de crecimiento, para el 2014, es posible que uno de cada cinco niños nacidos pueda sufrir autismo.
Habiendo trabajado como consejero y administrador de casos en el cuidado de individuos autistas por más de quince anos, conozco las dificultades que el Autismo impone tanto al niño como a su familia. En 2002, preocupado por la salud de nuestros niños, mi esposa y yo comenzamos a investigar los aditivos en los alimentos. Lo que descubrimos nos causo tal impacto que nos inspiró a escribir el libro “El lento envenenamiento de América”, donde se examina la conexión entre autismo y GMS en la dieta de las madres en espera.
El GMS es una excitotoxina, estimulando las neuronas hasta que mueren. En el embarazo, ¿cómo se afectan las células del cerebro que apenas se están formando? Poca investigación médica se ha hecho en este campo, lo cual es sorprendente considerando las recomendaciones del estudio de 1987. Durante la investigación encontré muchos estudios que muestran variedad de maneras en las que el GMS puede afectar al cuerpo humano. Según nuestra opinión, el GMS introducido durante el primer mes de desarrollo fetal causa autismo, así como síndrome Asperger y desorden de atención hiperactiva.
• El GMS sobre estimula el cerebro y el cordón cerebral durante su desarrollo en el vientre.
• El GMS es un combustible para el cerebro. El crecimiento de las células pasa sin los controles apropiados. El cerebro en formación, aún sin protección de la barrera de la placenta, se desarrolla demasiado rápido. Este sobre desarrollo podría resultar en la destrucción total de partes del cerebro. El área de Broca, responsable del desarrollo del habla, podría ser una de las aéreas afectadas. Esto podría explicar la grave inhabilidad de muchos niños autistas para llegar a aprender a hablar.
• Al mismo tiempo, ciertas áreas del cerebro (responsables de las matemáticas o la música, por ejemplo), podrían llegar a desarrollarse altamente. Esto puede explicar el fenómeno de los savants (superdotados) autistas, quienes tienen áreas de brillantez total, mientras no pueden llegar a dominar habilidades sencillas.
• Antes de 1940, los síntomas del autismo eran vistos raramente en gente con incapacidades mentales. Con la introducción del GMS, los síntomas estaban afectando a suficientes niños como para requerir un nuevo nombre para el síndrome.
• El crecimiento del autismo se encuentra directamente correlacionado con el incremento del uso del GMS en la dieta. El autismo ha llegado a ser más común desde que la comida de restaurantes y procesada ha llegado a ser tan popular en la dieta.
• Los síntomas del autismo en niños han llegado a ser más severos desde que los primeros casos se documentaron. El uso de GMS en cantidades cada vez mayores en la dieta, pueden explicar porqué las condiciones del desorden han llegado a ser más extremas.
• Los genes de la madre pueden determinar que tan susceptible es el niño al envenenamiento con GMS en el útero.
Es posible que la cantidad del daño que el GMS causa al feto, ocurra en una escala según la cantidad de GMS ingerida y la sensibilidad del feto. Tal vez si el feto es afectado ligeramente por el GMS, el niño pueda nacer con ADHD. Más GMS/más alta sensibilidad genética, puede manifestarse en el niño como síndrome de Asperger, mientras que la mayor exposición/más alta sensibilidad, pueda resultar en autismo en sus varios grados.
Esta es aún una teoría sin probar. Pero existen más de cien estudios publicados en los cuales se ha probado que el GMS causa obesidad en el 100% de los sujetos estudiados. Si se puede influir a niños recién nacidos con una simple inyección bajo la piel, ¿qué daño puede provocar el GMS en el niño que aún no ha nacido, cuyo cerebro todavía está en desarrollo? De la investigación que he revisado, creo que la hiperactividad y los comportamientos OCD de niños sufriendo de autismo, síndrome Asperger y ADHD pueden ser relacionados a niveles anormalmente altos de dopamina en el sistema nervioso central. En el libro presentamos evidencia apoyando el uso de melatonina para contrarrestar naturalmente la dopamina.
Personalmente he tenido gran éxito al usar melatonina, creada naturalmente por la glándula pineal, para reducir los comportamientos de ADHD, de los cuales a mí y a dos de mis hijos nos han diagnosticado. Muchos padres con los cuales he estado en contacto han empezado a darles melatonina a sus niños con autismo. Así mismo han quitado todas las fuentes de GMS de la dieta de sus niños. Los padres han reportado que la melatonina ha dado a sus hijos: un mejor ciclo de sueño, reducción en arrebatos de hiperactividad, reducción de comportamiento abusivo hacia ellos mismos, reducción de agresividad, mejoramiento al enfocarse y en su concentración. Estos descubrimientos no han sido estudiados en una situación experimental controlada, pero para los padres que la están usando, la melatonina ha hecho una considerable diferencia.
Conclusión: Los niños sufren de autismo hoy en día, no debido a alguna falla propia o de sus padres, sino debido a la industria alimenticia, manejada por la avaricia de las corporaciones. Desde el desarrollo de esta teoría (mayo de 2003), no he encontrado a un profesional de la salud que tenga prueba definitiva que mi teoría no tiene fundamento. Tal vez esta teoría pueda ser la pieza del rompecabezas que tantos han estado buscando. Si estoy en lo correcto, y el GMS introducido al feto en desarrollo es la causa del autismo, entonces podríamos terminar esta epidemia ahora mismo, simplemente al demandar que remuevan esta substancia toxica de la provisión de comida. Sin nuevos casos de nacimientos autistas, los fondos disponibles se podrían dirigir a los miles de casos de autismo que tenemos en el presente, en lugar de millones más que tendremos en los años venideros. Una vez que la causa de una enfermedad se determina, la cura es más fácil de descubrir”.
________________________________________
[1] Pared de los capilares encefálicos, que dificulta o impide el paso de determinadas sustancias de la sangre al sistema nervioso.
[2] El nombre ajinomoto, creado por Ikeda, significa “esencia del gusto”.
[3] Basta acceder a la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU en http://www.pubmed.com tecleando las palabras Obesidad GMS para hallar más de cien estudios médicos que ahí aparecen, algunos de ellos de los años 70. He aquí algunos a modo de ejemplo:
La rata obesa GMS como modelo para el estudio del ejercicio en obesidad. Gobatto CA,, Mello MA, Souza CT, Ribeiro IA. Res Común Mol Pathol Pharmacol. 2002.
La adrenalectomía suprime la liberación de serotonina hipotalámica inducida por los alimentos tanto en las ratas normales como las obesas por GMS. Guimaraes RB, Telles MM, Coelho VB, Mori C, Mascimento CM, Ribeiro Brain Res Bull. 2002 agosto.
Obesidad inducida por el tratamiento neonatal con GMS en ratas espontáneamente hipertensas: un modelo animal de múltiples factores de riesgo. Iwase M. Yamamoto M. Iino K., Ichikawa K., Shinohara N., Yoshinari Fujishima Res. 1998 marzo.
Lesión hipotalámica inducida por inyección de GMS durante la lactancia y el subsiguiente desarrollo de la obesidad. Tanaka K., Shimada M., Nakao K., Kusunoki Exp. Neurol. 1978 oct.
[4] Neurotoxicity of monosodium-L-glutamate in pregnant and fetal rat (Neurotoxicidad del GMS en rata embarazada y feto). Toth L, Karcsu S. Feledi J. Kreutzberg GW Dept. de Anatomia, UMS, Szeged, Hungría 1987.
Extraído del libro "Nutrición Depurativa"
sábado, 26 de marzo de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
autismo, vacunas y dieta
En la CNN, los actores Jim Carrey y Jenny McCarthy reflexionan sobre la recuperación de su hijo del autismo a la luz de la reciente decisión del juzgado federal que reconoció que las vacunas habían podido contribuir al autismo de otro niño.
El hijo de Carrey y McCarthy, Evan, ha sido curado gracias a descubrimientos que puede que no hayan sido probados científicamente, pero han ayudado definitivamente, como una dieta sin gluten y sin caseína, suplementos vitamínicos, desintoxicación de metales, y antifúngicos para los hongos que plagaban sus intestinos. Una vez su función neurológica fue recuperada a través de estos tratamientos, las terapias del habla y el análisis de comportamiento aplicado le ayudaron a aprender las habilidades que no pudo aprender cuando se encontraba paralizado por el autismo.
Cuando Evan fue reevaluado tras estos tratamientos, los médicos se sorprendieron mucho de su mejoría. Pero aunque Evan tiene ahora 5 años, ni un solo miembro del CDC, de la Academia Americana de Pediatría, o de cualquier otra autoridad sanitaria ha querido evaluar y comprender cómo Evan se recuperó del autismo. En cambio, ellos están posicionados en que el niño no fue adecuadamente diagnosticado y que nunca tuvo autismo.
Carrey y McCarthy creen que el autismo es una enfermedad ambiental, y que mientras que las vacunas no son el único contribuyente a éste, juegan un papel muy importante en su desarrollo. Incluso si el CDC no está convencido de una relación entre las vacunas y el autismo, cambiar el programa de vacunación debería ser seriamente considerado como una medida de precaución.
Fuente:
CNN April 3, 2008
Las tasas de autismo han aumentado casi 60 veces desde los años 70, con los aumentos más significativos ocurriendo en la década pasada. Las últimas estadísticas en los Estados Unidos muestran que esta enfermedad afecta a 1 de cada 150 niños.
Sin embargo, según un artículo del Daily Mail (9/07/2007), la tasa de autismo en Gran Bretaña puede ser ahora tan alta como 1 de cada 58 niños.
Estas impactantes estadísticas fueron el resultado de un estudio llevado a cabo por el Profesor Baron Cohen de Cambridge y su equipo. Ellos observaron la incidencia de autismo entre 12.000 niños en las escuelas primarias de Cambridgeshire en el periodo 2001-2004.
El Profesor Baron-Cohen cree que una combinación de genética y factores ambientales como los pesticidas y la exposición a excesivas hormonas durante el embarazo son los potenciales culpables del aumento.
La genética (el así llamado "Frágil síndrome X" siendo el más común) fue recientemente aclamada como "la causa", especialmente en los medios de comunicación de EE.UU., donde la mayoría no subrayaron el hecho de que la genética cuenta con no más del 1 % de los casos de autismo.
Mientras tanto, el otro 99 % de los casos están todavía sin contar.
El Dr. Blaylock ha escrito extensivamente sobre el problema de "autismo inducido por vacuna", pero a pesar de la sólida evidencia científica de cómo toxinas como el mercurio y el aluminio dañan el cerebro, especialmente cuando son introducidas a edades tan tempranas, los proponentes de las vacunas respaldados por la Gran Industria Farmacéutica todavía no quieren ocuparse de este asunto.
Los desencadenantes ambientales que no pueden ser ignorados incluyen:
Mercurio: Es un hecho demostrado que la exposición al mercurio puede causar disfunciones inmunes, sensoriales, neurológicas, motores y de comportamiento, y todos estos rasgos son los que definen al autismo o están asociados con él. El thimerosal, que está añadido a numerosas vacunas, es la fuente principal de contaminación con mercurio en niños, que, a la edad de 2 años, han recibido una cantidad de mercurio que claramente excede las cantidades estipuladas seguras.
Virus en las vacunas: Las vacunas contienen numerosos agentes activos, incluyendo virus vivos, bacteria muerta y sustancias químicas tóxicas incluyendo aluminio, mercurio y formaldehído. Mientras que muchos apuntan sólo al mercurio de las vacunas como el culpable del autismo, los virus pueden igualmente jugar un papel. Te explicamos cómo:
Las inyecciones son una forma artificial de introducir elementos extraños en el organismo que éste no está diseñado a manejar y eliminar. Los virus, bacterias y las sustancias químicas entran a nuestro cuerpo de forma natural por las vías de entrada, pero no directamente dentro de nuestro cuerpo a la corriente sanguínea como ocurre con las vacunas. Por eso, nuestro sistema inmune no está diseñado a luchar con ese tipo de amenaza, y puede salir muy mal parado. Las vacunas propician reacciones inmunes anormales y permanentes, sobre todo si contienen adyuvantes.
Una reacción inmune anormal consiste en que tu sistema inmune reacciona contra los órganos de tu cuerpo, es decir, crea anticuerpos de órganos específicos contra él mismo. En el caso de las reacciones autísticas autoinmunes, el órgano en cuestión es principalmente el cerebro. Sin embargo, problemas gastrointestinales, como el síndrome del "intestino agujereado" o permeabilidad intestinal aumentada, son también dolencias con un común origen orgánico.
La conexión más fuerte existe entre los anticuerpos del virus del sarampión (de la vacuna del sarampión-paperas-rubéola, MMR) y la proteína básica anti-mielina (MBP), que sugiere que la exposición al virus del sarampión de la vacuna puede provocar una respuesta autoinmune que interfiere con el desarrollo de la mielina. Si la mielina del cerebro no se desarrolla adecuadamente, las fibras nerviosas no funcionarán como deben, dando lugar a las anomalías cerebrales asociadas con el autismo.
Leche pasteurizada: Otros estudios indican que tanto el autismo como la esquizofrenia pueden estar relacionados con la incapacidad de digerir adecuadamente una proteína que se encuentra en la leche. Personalmente creo que esto está relacionado con la leche pasteurizada y he visto muchos niños autistas desarrollarse muy bien con productos lácteos crudos, especialmente los fermentados como el kefir o el yogurt.
Cuando no es digerida, la proteína láctea caseína produce exorfinas, compuestos similares a la morfina, que acaban siendo absorbidos por áreas del cerebro donde causan disfunciones a las células. Los hallazgos sugieren que un fallo intestinal, como el mal funcionamiento de las enzimas, es la causa de la incapacidad de digerir esta proteína.
Los investigadores han descubierto que la proteína es absorbida por 32 áreas diferentes del cerebro, incluyendo las secciones responsables de la visión, la audición y la comunicación, lo cual puede trasladarse a muchos síntomas de comportamiento de ambas enfermedades.
Tecnología Inalámbrica: Una teoría mucho más reciente e innovadora ha sido sugerida por un estudio publicado en el Journal of the Australasian College of Nutritional & Environmental Medicine: La radiación electromagnética de los teléfonos móviles, las antenas de telefonía, los aparatos WiFi y otras tecnologías inalámbricas similares puede trabajar en conjunción con los factores ambientales y genéticos, llegando a ser un factor acelerador del autismo.
Tras más de cinco años de investigaciones con niños autistas, encontraron que la radiación electromagnética afecta negativamente a las membranas celulares, permitiendo a los tóxicos metales pesados presentes en las vacunas y que están asociados con el autismo, acumularse en el organismo. Esto ocurre porque la radiación electromagnética puede atrapar los metales pesados dentro de las células nerviosas, lo que puede acelerar los síntomas de toxicidad por metales pesados, y dificultar el sistema natural del cuerpo de eliminación de sustancias tóxicas.
¿Cómo saber si su hijo tiene autismo?
El 29 de octubre de 2007, la Academia Americana de Pediatría envió un comunicado de prensa con nuevas directrices de evaluación y nuevas recomendaciones de tratamiento, incluyendo un informe clínico de 34 páginas llamado "Identificación y Evaluación de Niños con Desórdenes del Espectro Autista".
Este informe proporciona información detallada sobre los signos y síntomas, dirigida hacia los pediatras para ayudarles a reconocer y evaluar los Desórdenes del Espectro Autista (DEA) en sus pacientes.
Señales tempranas a notar, antes de la edad de los 18 meses, incluyen:
No volverse cuando dices su nombre.
No ponerse a mirar a algo que tú señalas y dices "Mira esto...", y no señalar ellos mismos algo para mostrarte un objeto o alguna cosa que les interese.
Falta de balbuceos.
Tardar en sonreír.
No mirar a la gente a los ojos.
Apegarse a objetos duros, como bolígrafos, llaves, muñecos duros, etc., en lugar de blandos como animales de peluche, almohadas o sábanas especiales.
Según su informe:
"Banderas rojas", indicaciones absolutas para una evaluación inmediata incluyen: ausencia de balbuceos o no señalar u otro gesto a los 12 meses, ausencia de palabras sueltas a los 16 meses, ausencia de frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses, y pérdida de habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad."
A pesar de que la Academia Americana de Pediatría insiste en el hecho de que el autismo "nunca se cura", se debe animar a los pediatras a abrir la mente a tratamientos alternativos, a conocer más la medicina alternativa y complementaria, y a evitar estar a la defensiva o desdeñar las terapias no estándar que utilizan algunos padres.
¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a prevenir o a recuperarse del autismo?
Como ha demostrado el caso del hijo de Jim Carrey y Jenny McCarthy, hay definitivamente una esperanza. Aquí están mis mejores recomendaciones:
1. Revisa cuidadosamente el asunto de las vacunas, incluyendo el plan de vacunación convencional. Observa que en la mayoría de los países existe el derecho de no vacunarse.
2. Evita la exposición de tu hijo a toxinas medioambientales como los pesticidas, los herbicidas, el mercurio, el aluminio y el flúor, tanto como te sea posible.
3. Evita la exposición a la radiación de los teléfonos móviles y las demás tecnologías inalámbricas, como el WiFi o los teléfonos DECT para el hogar.
4. La restricción de la leche pasteurizada y otros productos lácteos adulterados es un imperativo absoluto para tratar el autismo. Esto incluye todos los productos lácteos procesados industrialmente, como el helado, la leche en polvo, los yogures industriales (que llevan leche en polvo añadida) y el suero de leche. Incluso los productos en cuya lista de ingredientes figuran "aromas" deberían ser evitados a no ser que el fabricante pueda garantizar, sin sombra de duda, que no tienen caseína u otros aminoácidos libres.
5. Una eliminación del azúcar, los zumos, los refrescos, las patatas fritas y el trigo (pasta, bollería, cereales, etc.) de la dieta es también muy recomendada.
6. Obtener una exposición solar adecuada. Una teoría adicional que tiene mucho sentido es la conexión entre la rampante deficiencia de Vitamina D y la subida proporcional de las estadísticas de autismo. El receptor de Vitamina D aparece en una amplia variedad de tejido cerebral en la fase fetal temprana de desarrollo, y los receptores activados por la Vitamina D incrementan el crecimiento de células nerviosas en el cerebro.
7. La secretina ha probado su efectividad en ciertos síntomas relacionados con el autismo. Es una poderosa hormona, que tiene la habilidad de reducir la permeabilidad intestinal (síndrome del intestino agujereado). He observado incluso cómo un niño de tres años que no hablaba antes de la secretina se expresó en párrafos completos tras la infusión.
8. La homeopatía puede también ayudar a mejorar los síntomas.
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El hijo de Carrey y McCarthy, Evan, ha sido curado gracias a descubrimientos que puede que no hayan sido probados científicamente, pero han ayudado definitivamente, como una dieta sin gluten y sin caseína, suplementos vitamínicos, desintoxicación de metales, y antifúngicos para los hongos que plagaban sus intestinos. Una vez su función neurológica fue recuperada a través de estos tratamientos, las terapias del habla y el análisis de comportamiento aplicado le ayudaron a aprender las habilidades que no pudo aprender cuando se encontraba paralizado por el autismo.
Cuando Evan fue reevaluado tras estos tratamientos, los médicos se sorprendieron mucho de su mejoría. Pero aunque Evan tiene ahora 5 años, ni un solo miembro del CDC, de la Academia Americana de Pediatría, o de cualquier otra autoridad sanitaria ha querido evaluar y comprender cómo Evan se recuperó del autismo. En cambio, ellos están posicionados en que el niño no fue adecuadamente diagnosticado y que nunca tuvo autismo.
Carrey y McCarthy creen que el autismo es una enfermedad ambiental, y que mientras que las vacunas no son el único contribuyente a éste, juegan un papel muy importante en su desarrollo. Incluso si el CDC no está convencido de una relación entre las vacunas y el autismo, cambiar el programa de vacunación debería ser seriamente considerado como una medida de precaución.
Fuente:
CNN April 3, 2008
Las tasas de autismo han aumentado casi 60 veces desde los años 70, con los aumentos más significativos ocurriendo en la década pasada. Las últimas estadísticas en los Estados Unidos muestran que esta enfermedad afecta a 1 de cada 150 niños.
Sin embargo, según un artículo del Daily Mail (9/07/2007), la tasa de autismo en Gran Bretaña puede ser ahora tan alta como 1 de cada 58 niños.
Estas impactantes estadísticas fueron el resultado de un estudio llevado a cabo por el Profesor Baron Cohen de Cambridge y su equipo. Ellos observaron la incidencia de autismo entre 12.000 niños en las escuelas primarias de Cambridgeshire en el periodo 2001-2004.
El Profesor Baron-Cohen cree que una combinación de genética y factores ambientales como los pesticidas y la exposición a excesivas hormonas durante el embarazo son los potenciales culpables del aumento.
La genética (el así llamado "Frágil síndrome X" siendo el más común) fue recientemente aclamada como "la causa", especialmente en los medios de comunicación de EE.UU., donde la mayoría no subrayaron el hecho de que la genética cuenta con no más del 1 % de los casos de autismo.
Mientras tanto, el otro 99 % de los casos están todavía sin contar.
El Dr. Blaylock ha escrito extensivamente sobre el problema de "autismo inducido por vacuna", pero a pesar de la sólida evidencia científica de cómo toxinas como el mercurio y el aluminio dañan el cerebro, especialmente cuando son introducidas a edades tan tempranas, los proponentes de las vacunas respaldados por la Gran Industria Farmacéutica todavía no quieren ocuparse de este asunto.
Los desencadenantes ambientales que no pueden ser ignorados incluyen:
Mercurio: Es un hecho demostrado que la exposición al mercurio puede causar disfunciones inmunes, sensoriales, neurológicas, motores y de comportamiento, y todos estos rasgos son los que definen al autismo o están asociados con él. El thimerosal, que está añadido a numerosas vacunas, es la fuente principal de contaminación con mercurio en niños, que, a la edad de 2 años, han recibido una cantidad de mercurio que claramente excede las cantidades estipuladas seguras.
Virus en las vacunas: Las vacunas contienen numerosos agentes activos, incluyendo virus vivos, bacteria muerta y sustancias químicas tóxicas incluyendo aluminio, mercurio y formaldehído. Mientras que muchos apuntan sólo al mercurio de las vacunas como el culpable del autismo, los virus pueden igualmente jugar un papel. Te explicamos cómo:
Las inyecciones son una forma artificial de introducir elementos extraños en el organismo que éste no está diseñado a manejar y eliminar. Los virus, bacterias y las sustancias químicas entran a nuestro cuerpo de forma natural por las vías de entrada, pero no directamente dentro de nuestro cuerpo a la corriente sanguínea como ocurre con las vacunas. Por eso, nuestro sistema inmune no está diseñado a luchar con ese tipo de amenaza, y puede salir muy mal parado. Las vacunas propician reacciones inmunes anormales y permanentes, sobre todo si contienen adyuvantes.
Una reacción inmune anormal consiste en que tu sistema inmune reacciona contra los órganos de tu cuerpo, es decir, crea anticuerpos de órganos específicos contra él mismo. En el caso de las reacciones autísticas autoinmunes, el órgano en cuestión es principalmente el cerebro. Sin embargo, problemas gastrointestinales, como el síndrome del "intestino agujereado" o permeabilidad intestinal aumentada, son también dolencias con un común origen orgánico.
La conexión más fuerte existe entre los anticuerpos del virus del sarampión (de la vacuna del sarampión-paperas-rubéola, MMR) y la proteína básica anti-mielina (MBP), que sugiere que la exposición al virus del sarampión de la vacuna puede provocar una respuesta autoinmune que interfiere con el desarrollo de la mielina. Si la mielina del cerebro no se desarrolla adecuadamente, las fibras nerviosas no funcionarán como deben, dando lugar a las anomalías cerebrales asociadas con el autismo.
Leche pasteurizada: Otros estudios indican que tanto el autismo como la esquizofrenia pueden estar relacionados con la incapacidad de digerir adecuadamente una proteína que se encuentra en la leche. Personalmente creo que esto está relacionado con la leche pasteurizada y he visto muchos niños autistas desarrollarse muy bien con productos lácteos crudos, especialmente los fermentados como el kefir o el yogurt.
Cuando no es digerida, la proteína láctea caseína produce exorfinas, compuestos similares a la morfina, que acaban siendo absorbidos por áreas del cerebro donde causan disfunciones a las células. Los hallazgos sugieren que un fallo intestinal, como el mal funcionamiento de las enzimas, es la causa de la incapacidad de digerir esta proteína.
Los investigadores han descubierto que la proteína es absorbida por 32 áreas diferentes del cerebro, incluyendo las secciones responsables de la visión, la audición y la comunicación, lo cual puede trasladarse a muchos síntomas de comportamiento de ambas enfermedades.
Tecnología Inalámbrica: Una teoría mucho más reciente e innovadora ha sido sugerida por un estudio publicado en el Journal of the Australasian College of Nutritional & Environmental Medicine: La radiación electromagnética de los teléfonos móviles, las antenas de telefonía, los aparatos WiFi y otras tecnologías inalámbricas similares puede trabajar en conjunción con los factores ambientales y genéticos, llegando a ser un factor acelerador del autismo.
Tras más de cinco años de investigaciones con niños autistas, encontraron que la radiación electromagnética afecta negativamente a las membranas celulares, permitiendo a los tóxicos metales pesados presentes en las vacunas y que están asociados con el autismo, acumularse en el organismo. Esto ocurre porque la radiación electromagnética puede atrapar los metales pesados dentro de las células nerviosas, lo que puede acelerar los síntomas de toxicidad por metales pesados, y dificultar el sistema natural del cuerpo de eliminación de sustancias tóxicas.
¿Cómo saber si su hijo tiene autismo?
El 29 de octubre de 2007, la Academia Americana de Pediatría envió un comunicado de prensa con nuevas directrices de evaluación y nuevas recomendaciones de tratamiento, incluyendo un informe clínico de 34 páginas llamado "Identificación y Evaluación de Niños con Desórdenes del Espectro Autista".
Este informe proporciona información detallada sobre los signos y síntomas, dirigida hacia los pediatras para ayudarles a reconocer y evaluar los Desórdenes del Espectro Autista (DEA) en sus pacientes.
Señales tempranas a notar, antes de la edad de los 18 meses, incluyen:
No volverse cuando dices su nombre.
No ponerse a mirar a algo que tú señalas y dices "Mira esto...", y no señalar ellos mismos algo para mostrarte un objeto o alguna cosa que les interese.
Falta de balbuceos.
Tardar en sonreír.
No mirar a la gente a los ojos.
Apegarse a objetos duros, como bolígrafos, llaves, muñecos duros, etc., en lugar de blandos como animales de peluche, almohadas o sábanas especiales.
Según su informe:
"Banderas rojas", indicaciones absolutas para una evaluación inmediata incluyen: ausencia de balbuceos o no señalar u otro gesto a los 12 meses, ausencia de palabras sueltas a los 16 meses, ausencia de frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses, y pérdida de habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad."
A pesar de que la Academia Americana de Pediatría insiste en el hecho de que el autismo "nunca se cura", se debe animar a los pediatras a abrir la mente a tratamientos alternativos, a conocer más la medicina alternativa y complementaria, y a evitar estar a la defensiva o desdeñar las terapias no estándar que utilizan algunos padres.
¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a prevenir o a recuperarse del autismo?
Como ha demostrado el caso del hijo de Jim Carrey y Jenny McCarthy, hay definitivamente una esperanza. Aquí están mis mejores recomendaciones:
1. Revisa cuidadosamente el asunto de las vacunas, incluyendo el plan de vacunación convencional. Observa que en la mayoría de los países existe el derecho de no vacunarse.
2. Evita la exposición de tu hijo a toxinas medioambientales como los pesticidas, los herbicidas, el mercurio, el aluminio y el flúor, tanto como te sea posible.
3. Evita la exposición a la radiación de los teléfonos móviles y las demás tecnologías inalámbricas, como el WiFi o los teléfonos DECT para el hogar.
4. La restricción de la leche pasteurizada y otros productos lácteos adulterados es un imperativo absoluto para tratar el autismo. Esto incluye todos los productos lácteos procesados industrialmente, como el helado, la leche en polvo, los yogures industriales (que llevan leche en polvo añadida) y el suero de leche. Incluso los productos en cuya lista de ingredientes figuran "aromas" deberían ser evitados a no ser que el fabricante pueda garantizar, sin sombra de duda, que no tienen caseína u otros aminoácidos libres.
5. Una eliminación del azúcar, los zumos, los refrescos, las patatas fritas y el trigo (pasta, bollería, cereales, etc.) de la dieta es también muy recomendada.
6. Obtener una exposición solar adecuada. Una teoría adicional que tiene mucho sentido es la conexión entre la rampante deficiencia de Vitamina D y la subida proporcional de las estadísticas de autismo. El receptor de Vitamina D aparece en una amplia variedad de tejido cerebral en la fase fetal temprana de desarrollo, y los receptores activados por la Vitamina D incrementan el crecimiento de células nerviosas en el cerebro.
7. La secretina ha probado su efectividad en ciertos síntomas relacionados con el autismo. Es una poderosa hormona, que tiene la habilidad de reducir la permeabilidad intestinal (síndrome del intestino agujereado). He observado incluso cómo un niño de tres años que no hablaba antes de la secretina se expresó en párrafos completos tras la infusión.
8. La homeopatía puede también ayudar a mejorar los síntomas.
Posts relacionados:
•Las vacunas pueden causar daños neurológicos graves a tu hijo•Evita las vacunas que contienen el destructivo mercurio
domingo, 6 de marzo de 2011
La Mala Educación
La Mala Educación
por Florencia La Rosa
Los antiguos griegos ya se preguntaban si el ser humano nace malo o se hace. Dos mil quinientos años después, una teoría ha resultado predominantemente ganadora: el hombre (como género, válgale la aclaración a algunas nuevas feministas por ahí) es malo por naturaleza. Desde que utiliza por primera vez sus pulmones. Desde que sus ojos se ciegan de luz artificial. Desde que el constante contacto con el cuerpo materno se transforma en un vacío inmenso y terrorífico. El hombre (y aunque aquí sí se podría realizar el chiste de que esta vez se trata específicamente del sexo masculino, no lo voy a realizar) es malo. Y punto.
¿Solución? Madres primerizas, tomen nota. Dos puntos.
Si su bebé llora, déjelo llorar. No importa si a usted se le parte el alma al medio. Menos, si se siente culpable. Son sólo tonterías instintivas del alma femenina. Deséchelas por completo y préstele atención a la sabia voz de la ciencia. Repito. Dos puntos. Mayúscula. Déjelo llorar. Porque ese pequeño ser de tres meses le está “tomando el tiempo”. Su cerebro de ochocientos gramos planea estrategias para dominarla en todo momento. Ese bebé de, más menos, cinco kilogramos de peso, conoce a la perfección el doble discurso y le encanta burlarse de usted haciéndole creer que le duele algo, cuando en realidad se aburrió de sus tontos juguetes para bebés de cinco kilogramos de peso. Ese cachorro de alrededor de 60 centímetros de largo, teje maquiavélicas formas de acercarse a usted y reclamarle su tiempo, cuando en realidad es sabido que las tareas domésticas y el trabajo diario requieren de una gran parte de su atención. Esa cría, cuyo perímetro cefálico es de 40 centímetros, se rebela ante los horarios correspondientes de cada comida y, como un glotón anarquista, demanda tomar el pecho antes de cada tres horas (las recomendadas por su pediatra), y hasta desea quedarse más de los cinco a diez minutos estipulados de succión en cada una de sus mamas. ¡No lo permita! Repito. Dos puntos. Mayúscula. Signo de exclamación. ¡No lo permita! ¿Dónde se ha visto semejante osadía? ¿O acaso usted en sus, digamos 30 años de vida, más menos un metro sesenta de altura, cincuenta kilogramos de peso, y un cerebro de un kilogramo, come cada vez que quiere? ¿O cada vez que tiene hambre? ¿Durante más de veinte minutos?
Y ni hablar del tema de “querer estar a upa”. Intente tenerlo encima lo menos posible, así aprende desde el vamos a estar un poco solo y a valerse por sí mismo. Como usted, que al ser criada de la misma forma, no necesita de nadie y pide poco. Y por favor, no crea eso de que el enorme espacio que lo circunda lo aterra; que el no saber donde se encuentra usted le da miedo; que los ruidos son fuertes y desconocidos; o que necesita cariño constante. Esas son falacias de los débiles románticos contemporáneos. En realidad, el demandante enano quiere ser atendido debido a un enorme ego, propio del ser humano al nacer. Ese ego debe ser apaciguado por usted para formar un hombre (no vamos a repetir lo del asunto del género ya que sería sumamente obvio) sumiso y obedecedor del orden establecido. El bebé humano es un ser narcisista que sólo quiere que le presten atención porque se ama tanto a sí mismo que no soporta que nadie lo mire. ¿O acaso usted anda pidiendo abrazos y besos todo el tiempo? Y bien entiende cuando, en su defecto los pide, le dicen que no. Seguramente su marido, amigo, padre, o hermano, tendrá menesteres muy importantes de los que ocuparse, como para estar acariciándola a usted a cada rato.
Le pido por favor entonces que haga un esfuerzo y deje su animalidad a un lado, ya que es sólo eso: animalidad. Por más que quiera tener a su cría todo el tiempo con usted, darle de mamar cada vez que quiera durante el tiempo que quiera, dormir junto a él, y besarlo sin parar, ¡absténgase! Repito. Dos puntos. Mayúscula. Signo de exclamación. Subrayado. ¡Absténgase! Civilícese y deje morir de a poco a esa leona que hay en usted. Son solo restos de reflejos arcaicos que con el tiempo irán desapareciendo para mejorar la especie.
De esta manera, esté usted segura que educará a personas que serán los líderes del mañana. Que harán del mundo un lugar tan maravilloso para vivir como el que usted y nosotros estamos haciendo. Así, se preserva la especie. La especie humana. Mala por naturaleza, buena por educación. Menos mal, señora, que tenemos cultura.
por Florencia La Rosa
Los antiguos griegos ya se preguntaban si el ser humano nace malo o se hace. Dos mil quinientos años después, una teoría ha resultado predominantemente ganadora: el hombre (como género, válgale la aclaración a algunas nuevas feministas por ahí) es malo por naturaleza. Desde que utiliza por primera vez sus pulmones. Desde que sus ojos se ciegan de luz artificial. Desde que el constante contacto con el cuerpo materno se transforma en un vacío inmenso y terrorífico. El hombre (y aunque aquí sí se podría realizar el chiste de que esta vez se trata específicamente del sexo masculino, no lo voy a realizar) es malo. Y punto.
¿Solución? Madres primerizas, tomen nota. Dos puntos.
Si su bebé llora, déjelo llorar. No importa si a usted se le parte el alma al medio. Menos, si se siente culpable. Son sólo tonterías instintivas del alma femenina. Deséchelas por completo y préstele atención a la sabia voz de la ciencia. Repito. Dos puntos. Mayúscula. Déjelo llorar. Porque ese pequeño ser de tres meses le está “tomando el tiempo”. Su cerebro de ochocientos gramos planea estrategias para dominarla en todo momento. Ese bebé de, más menos, cinco kilogramos de peso, conoce a la perfección el doble discurso y le encanta burlarse de usted haciéndole creer que le duele algo, cuando en realidad se aburrió de sus tontos juguetes para bebés de cinco kilogramos de peso. Ese cachorro de alrededor de 60 centímetros de largo, teje maquiavélicas formas de acercarse a usted y reclamarle su tiempo, cuando en realidad es sabido que las tareas domésticas y el trabajo diario requieren de una gran parte de su atención. Esa cría, cuyo perímetro cefálico es de 40 centímetros, se rebela ante los horarios correspondientes de cada comida y, como un glotón anarquista, demanda tomar el pecho antes de cada tres horas (las recomendadas por su pediatra), y hasta desea quedarse más de los cinco a diez minutos estipulados de succión en cada una de sus mamas. ¡No lo permita! Repito. Dos puntos. Mayúscula. Signo de exclamación. ¡No lo permita! ¿Dónde se ha visto semejante osadía? ¿O acaso usted en sus, digamos 30 años de vida, más menos un metro sesenta de altura, cincuenta kilogramos de peso, y un cerebro de un kilogramo, come cada vez que quiere? ¿O cada vez que tiene hambre? ¿Durante más de veinte minutos?
Y ni hablar del tema de “querer estar a upa”. Intente tenerlo encima lo menos posible, así aprende desde el vamos a estar un poco solo y a valerse por sí mismo. Como usted, que al ser criada de la misma forma, no necesita de nadie y pide poco. Y por favor, no crea eso de que el enorme espacio que lo circunda lo aterra; que el no saber donde se encuentra usted le da miedo; que los ruidos son fuertes y desconocidos; o que necesita cariño constante. Esas son falacias de los débiles románticos contemporáneos. En realidad, el demandante enano quiere ser atendido debido a un enorme ego, propio del ser humano al nacer. Ese ego debe ser apaciguado por usted para formar un hombre (no vamos a repetir lo del asunto del género ya que sería sumamente obvio) sumiso y obedecedor del orden establecido. El bebé humano es un ser narcisista que sólo quiere que le presten atención porque se ama tanto a sí mismo que no soporta que nadie lo mire. ¿O acaso usted anda pidiendo abrazos y besos todo el tiempo? Y bien entiende cuando, en su defecto los pide, le dicen que no. Seguramente su marido, amigo, padre, o hermano, tendrá menesteres muy importantes de los que ocuparse, como para estar acariciándola a usted a cada rato.
Le pido por favor entonces que haga un esfuerzo y deje su animalidad a un lado, ya que es sólo eso: animalidad. Por más que quiera tener a su cría todo el tiempo con usted, darle de mamar cada vez que quiera durante el tiempo que quiera, dormir junto a él, y besarlo sin parar, ¡absténgase! Repito. Dos puntos. Mayúscula. Signo de exclamación. Subrayado. ¡Absténgase! Civilícese y deje morir de a poco a esa leona que hay en usted. Son solo restos de reflejos arcaicos que con el tiempo irán desapareciendo para mejorar la especie.
De esta manera, esté usted segura que educará a personas que serán los líderes del mañana. Que harán del mundo un lugar tan maravilloso para vivir como el que usted y nosotros estamos haciendo. Así, se preserva la especie. La especie humana. Mala por naturaleza, buena por educación. Menos mal, señora, que tenemos cultura.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Crónica de un nacimiento respetado
Crónica de un nacimiento respetado
Regresé del primer encuentro de crianza con el corazón lleno por la satisfacción de haberme cruzado con muchos papás y mamás que piensan como nosotros: que el amor incondicional y el respeto hacia un hijo es lo más hermoso que uno puede sentir, y que gestar, parir y mater/paternar es la tarea más trascendental del ser humano. Nada más importante, nada más urgente, nada más lindo que pasarte todo el día con tu bebé en brazos, amándolo, mirándolo, dándole calor y confianza para enfrentar la hostilidad del mundo.
Casi por casualidad me crucé con mi doula Melina Bronfman. Un día, a las pocas semanas de estar embarazada fui a darle la noticia a mi prima. Su novio, Fran, tomó un papel y anotó, diciéndome:"no sé bien qué hace mi mamá, pero sé que las embarazadas tienen que llamarla". Y yo volví a mi casa pensando en que una loca me iba a volver loca, que yo era tranquila y que iba a estar todo bien, que mi mamá y mi suegra podrían ayudarme y que no tenía ganas de cruzarme con ninguna fundamentalista que me quisiera convencer de nada. Fran me había dado, sin saberlo siquiera él, el mejor regalo que recibí en todo el embarazo. Y por ello le estaré eternamente agradecida.
A pesar de mis dudas, la googleé... y la idea de la secta se fue disipando. Así llegamos al mater-pater... y me convertí en una seguidora incondicional de sus consejos. Porque Melina ama a los niños por sobre todas las cosas, porque tiene una energía tan potente que me ayudó a atravesar los momentos de duda durante el embarazo y el parto. Y porque el respeto por la maternidad es su camino... y el mío.
El primero en plantear el parto en casa fue Gustavo, mi marido. A mí todavía me daba un poco de miedo, y no quería ni pensar en blanquearlo frente a amigos y familiares... Habíamos hablado de un parto humanizado, pero en institución... a pesar del oxímoron, parece posible, en algunas instituciones y con algunos, lamento decirlo, pocos, profesionales. Pero al avanzar el embarazo,cada vez me daba más miedo meterme en una clínica, y menos, quedarme en casa... con el acompañamiento correcto, claro está. Así que hablamos con nuestra partera (Susana Rodríguez, ferviente defensora de los partos humanizados y amante de los domiciliarios), y por supuesto con nuestra doula Melina. Y avanzamos...y los análisis nos daban la razón, y yo seguía preparándome con clases de yoga, eutonía, natación y terapia... y un día: llegó el día.
Esa mañana fui a eutonía. Me había levantado bastante cansada, pero decidí no perderme la clase porque sabía que me haría sentir mejor. Hicimos TODA la clase. Volvimos caminando. Pasé por el barrio chino e hice unas compras pensando en la cena. Y después de almorzar bajé a tomar sol.Pero estaba cansada. Así que decidí dormir una siesta antes de volver a salir (pretendía asistir a un curso de radiestesia a las 18 hs)... Me desperté a las 17 y seguía cansada, por lo que decidí no ir al curso. Pero a las 18, recibí un mensaje de Meli diciéndome que el parapsicólogo que daba el curso podía saber, previa observación de mi aura, si se acercaba la fecha (ella tenía planeado un viaje relámpago a Córdoba para el día siguiente, pero estaba en dudas porque yo estaba cerca de la fecha). Decidí ir una vez finalizado el curso, para que Igor (el entendido) me dijera cuándo iba a parir.
Esa tarde, sin saberlo, a una trivial pregunta de Facebook de "¿qué vas a hacer esta noche?" yo había respondido: "si tengo suerte, pariré. si no, seguiré esperando a que se cocine el pancito".
Y 5 minutos más tarde volví a escribirle a Meli... que creía haber roto bolsa. Creía, porque había sido una fisura, así que no viví la escena clásica en la que una cree haberse hecho pis.
Gustavo, mientras tanto, decidió no dar su clase de los viernes a la noche, porque tuvo un presentimiento. Y apareció en casa, a los 10 minutos de este episodio.
Así empezó el show.
A las 20 hs llegó Susy, me tactó y vio que el cuello había desaparecido y que tenía 1 cm de dilatación. Me recomendó hacer mi vida normal, darme un baño, relajarme, diciendo que el tdp no arrancaría en menos de 6/8 hs, que no nos pusiésemos ansiosos. Y se fue, prometiendo volver a las 7 de la mañana siguiente.
Apenas hubo cruzado la puerta, empecé a tener contracciones fuertes (o al menos yo creía que eran fuertes en ese momento)... y la llamé a Meli. Llegó en un rato, prometiendo (y cumpliendo) aliviarme con masajes en las crestas. Desde que llegó, el tdp se disparó. La casa se transformó en una cueva oscura (a partir de mis gritos de "apagá las luces, gus!!!"), y poco a poco, yo iba entrando en trance.
Las contracciones que siguieron fueron mucho más fuertes, recuerdo haber dicho que no iba a aguantar 12 hs de esos dolores... (me habían dicho que los partos de primerizas suelen ser muy largos, que estuviera preparada y que optimizara mis energías para los momentos finales). Y Meli me calmó con unas palabras: no creo que dure 12 hs, viene dinámico. Feliz.
A partir de este momento, perdí la noción del tiempo, todo me pareció rapidísimo. Y en verdad lo fue, pero menos de lo que yo percibí. Entre el inodoro y la bañera pasaron las segundas (para mí las peores) contracciones. Un poco de susto que fue aplacado por la doula y Gus, y por suerte, casi en seguida, las ganas de pujar.
Meli se fue para llamar a Susy, y me di cuenta de lo importante que era tenerla cerca. El sólo hecho de saberme acompañada hacía que todo doliera menos. El trance era total, después del parto escuché la grabación de mis gritos, y realmente son animales. Es increíble ese estado, se logra perfectamente si a una la dejan ser y hacer lo que el cuerpo pide. La naturaleza nos preparó para esto, mujeres. Sepámoslo.
Uno de los momentos que más me emocionan al recordar el parto fue una respuesta de Meli ante mi asustadizo: "ahí viene otra". "¿Te gusta el mar?", me dijo. "Me encanta". "Bueno, no pienses que son contracciones. Pensá que son olas que te están trayendo a tu hija. No las esquives, dejalas que te atraviesen"... y el dolor tuvo sentido. Y ya no dolió tanto. De verdad, no es la amnesia post-parto. Es saber que el parto es una suerte de rito de pasaje que tiene ciertos obstáculos, pero no deberíamos pensar en el dolor, sino en el cambio, en la energía, en el sentido de ese dolor.
Aparentemente Susy dijo que faltaba, que no vendría aún. Pero todo siguió su curso tan rápido que Meli quiso llamarla nuevamente. Y esta vez no la dejé ir. Como tuvo que hablar a mi lado, escuché que "esto viene con bastante dinámica, ya tiene ganas de pujar, yo tengo un par de guantes estériles, etc, etc"... por lo que me di cuenta de que faltaba muy poco. Y quise seguir.
Llegó Susy (después me dijeron que fue como a las 23 hs)... sólo recuerdo pedir mucha agua muy fría entre contracción y contracción. Y allí estuvo Gus, sosteniendo la botella casi todo el parto. Quiso tactarme, para lo cual tuvieron que sostenerme entre Gus y Meli (yo ya no podía moverme, sólo me encontraba cómoda sentada en el inodoro). Escuché, entonces, otra buena noticia ("tenés 6 cm."). Susy sugirió que me pasara a la bañera para aliviar un poco los dolores y de paso, flexionar una pierna ayudando a SOfi a acomodarse (aparentemente la cabeza presionaba hacia atrás, habiendo causado mis prematuras ganas de pujar)... otra vez tuvieron que ayudarme a moverme (recuerdo haber pensado que si alguien decidía que era mejor ir a la clínica, habría sido muy difícil convencerme para subir al auto, menos mal que no fue necesario). Apenas unos minutos después de haberme pasado al agua, 9 cm!!! Nueve! y... querés que le avisemos al obstetra? Si no es necesario, preferiría que no (igual no habría llegado). En muy poco tiempo sentí un ardor muy fuerte en el periné y quise descansar de pujar (descansar, jaja!) "NOOO!", gritaron los 3 a coro, "seguí que ya está la cabeza, viene Sofi, está saliendo, pujáaaaa".
Y llegó.
Sofía llegó tranquila, nació en el agua, tenía los ojos abiertos... la pusieron en mi pecho. Y allí estuvo, desde las 0:39 del 6 de noviembre hasta la mañana siguiente. Por momentos, durmió en el pecho de Gus, por momentos en el mío. Había tomado la teta durante 40 minutos al nacer, expulsó el meconio, no fue intervenida, sólo lloró cuando el neonatólogo la tomó para pesarla y se dedicó a abrazarnos toda la noche. Fue la mejor noche de mi vida. A pesar del cansancio, la emoción no me dejó dormir, sólo podía mirar a mi cachorrita y sonreir. Mis gatos (Ramón y Elsa), perplejos y cansados, durmieron todo el día siguiente. Poco a poco, con el correr de los días, fueron acercándose a Sofi, siempre muy respetuosos. Los animales saben quién es la cría en la manada.
Me recuperé muy rápidamente del parto. Después de todo, sólo tuve 4 puntos de un desgarro en la piel (no hubo peridural ni episiotomía). Emocionalmente, fue la experiencia más emponderante que viví, deseo que todas las mujeres puedan vivir su parto como yo viví el mío. El respeto con el que fui tratada, la compañía y el apoyo incondicional de Gustavo, Melina y Susana fueron lo mejor que pude haber recibido. Estaré eternamente agradecida a los tres por haberme dejado parir tranquila, sabiendo que contaba con ellos a cada instante. Y con Sofi, que trabajó tan duro como su mamá esa noche. Gracias, hija, cachorrita, gracias por haber confiado en mí.
Sofi está cerca de cumplir su primer mes. Decidí escribir este relato porque haber leído otros relatos de otras mamás me ayudó a decidirme a parir en casa. Y creo que es lo único que puedo hacer para ayudar desde mi experiencia. Ojalá más mujeres se animen a vivir sus partos con total libertad e intensidad. Ojalá haya más doulas (considero que toda mujer debe recibir este apoyo, y que no siempre el acompañamiento de una madre o una suegra es el ideal en ese proceso. Y eso no está mal, está bueno que ellas sean abuelas, pero sepamos que las abuelas a veces tienen miedos y muchas veces no cuentan con la preparación o información con las que cuenta una doula). Ojalá existan más obstetras y parteras que quieran ver partos, no operaciones programadas. Ojalá los próximos bebés sean recibidos con el respeto con el que fue recibida mi Sofi. Ojalá esto sirva, así sea para ayudar a una mamá a vencer sus miedos y apropiarse de su parto. Una es suficiente para que yo sienta que he ayudado en algo.
El camino que se abrió aquel día en el que Fran me dio el teléfono de su mamá no terminó (por suerte) con el parto. La premisa, como mencioné antes, es el amor incondicional y el respeto por los bebés. Y la lucha sigue, porque siempre existen detractores (de la teta, de los brazos, del colecho). A ellos, cara de nada. A nosotros, sigamos así. Si tener hijos no te cambia, entonces te hubieses comprado un electrodoméstico o te hubieses ido una semana a un crucero, total, para mostrarle las fotos a tus amigos es lo mismo un bebé que una playa del Caribe. Si estás en este camino, felicitaciones! Sos de los pocos que mira a su bebé antes que a sí mismo. Y ellos se dan cuenta. Para mí, ahí radica la diferencia entre cualquier humano y un bebé feliz. Y mi idea es que Sofi sea feliz.
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi crónica. Si terminaste, por ahí podés cambiar algo.
Julia
Regresé del primer encuentro de crianza con el corazón lleno por la satisfacción de haberme cruzado con muchos papás y mamás que piensan como nosotros: que el amor incondicional y el respeto hacia un hijo es lo más hermoso que uno puede sentir, y que gestar, parir y mater/paternar es la tarea más trascendental del ser humano. Nada más importante, nada más urgente, nada más lindo que pasarte todo el día con tu bebé en brazos, amándolo, mirándolo, dándole calor y confianza para enfrentar la hostilidad del mundo.
Casi por casualidad me crucé con mi doula Melina Bronfman. Un día, a las pocas semanas de estar embarazada fui a darle la noticia a mi prima. Su novio, Fran, tomó un papel y anotó, diciéndome:"no sé bien qué hace mi mamá, pero sé que las embarazadas tienen que llamarla". Y yo volví a mi casa pensando en que una loca me iba a volver loca, que yo era tranquila y que iba a estar todo bien, que mi mamá y mi suegra podrían ayudarme y que no tenía ganas de cruzarme con ninguna fundamentalista que me quisiera convencer de nada. Fran me había dado, sin saberlo siquiera él, el mejor regalo que recibí en todo el embarazo. Y por ello le estaré eternamente agradecida.
A pesar de mis dudas, la googleé... y la idea de la secta se fue disipando. Así llegamos al mater-pater... y me convertí en una seguidora incondicional de sus consejos. Porque Melina ama a los niños por sobre todas las cosas, porque tiene una energía tan potente que me ayudó a atravesar los momentos de duda durante el embarazo y el parto. Y porque el respeto por la maternidad es su camino... y el mío.
El primero en plantear el parto en casa fue Gustavo, mi marido. A mí todavía me daba un poco de miedo, y no quería ni pensar en blanquearlo frente a amigos y familiares... Habíamos hablado de un parto humanizado, pero en institución... a pesar del oxímoron, parece posible, en algunas instituciones y con algunos, lamento decirlo, pocos, profesionales. Pero al avanzar el embarazo,cada vez me daba más miedo meterme en una clínica, y menos, quedarme en casa... con el acompañamiento correcto, claro está. Así que hablamos con nuestra partera (Susana Rodríguez, ferviente defensora de los partos humanizados y amante de los domiciliarios), y por supuesto con nuestra doula Melina. Y avanzamos...y los análisis nos daban la razón, y yo seguía preparándome con clases de yoga, eutonía, natación y terapia... y un día: llegó el día.
Esa mañana fui a eutonía. Me había levantado bastante cansada, pero decidí no perderme la clase porque sabía que me haría sentir mejor. Hicimos TODA la clase. Volvimos caminando. Pasé por el barrio chino e hice unas compras pensando en la cena. Y después de almorzar bajé a tomar sol.Pero estaba cansada. Así que decidí dormir una siesta antes de volver a salir (pretendía asistir a un curso de radiestesia a las 18 hs)... Me desperté a las 17 y seguía cansada, por lo que decidí no ir al curso. Pero a las 18, recibí un mensaje de Meli diciéndome que el parapsicólogo que daba el curso podía saber, previa observación de mi aura, si se acercaba la fecha (ella tenía planeado un viaje relámpago a Córdoba para el día siguiente, pero estaba en dudas porque yo estaba cerca de la fecha). Decidí ir una vez finalizado el curso, para que Igor (el entendido) me dijera cuándo iba a parir.
Esa tarde, sin saberlo, a una trivial pregunta de Facebook de "¿qué vas a hacer esta noche?" yo había respondido: "si tengo suerte, pariré. si no, seguiré esperando a que se cocine el pancito".
Y 5 minutos más tarde volví a escribirle a Meli... que creía haber roto bolsa. Creía, porque había sido una fisura, así que no viví la escena clásica en la que una cree haberse hecho pis.
Gustavo, mientras tanto, decidió no dar su clase de los viernes a la noche, porque tuvo un presentimiento. Y apareció en casa, a los 10 minutos de este episodio.
Así empezó el show.
A las 20 hs llegó Susy, me tactó y vio que el cuello había desaparecido y que tenía 1 cm de dilatación. Me recomendó hacer mi vida normal, darme un baño, relajarme, diciendo que el tdp no arrancaría en menos de 6/8 hs, que no nos pusiésemos ansiosos. Y se fue, prometiendo volver a las 7 de la mañana siguiente.
Apenas hubo cruzado la puerta, empecé a tener contracciones fuertes (o al menos yo creía que eran fuertes en ese momento)... y la llamé a Meli. Llegó en un rato, prometiendo (y cumpliendo) aliviarme con masajes en las crestas. Desde que llegó, el tdp se disparó. La casa se transformó en una cueva oscura (a partir de mis gritos de "apagá las luces, gus!!!"), y poco a poco, yo iba entrando en trance.
Las contracciones que siguieron fueron mucho más fuertes, recuerdo haber dicho que no iba a aguantar 12 hs de esos dolores... (me habían dicho que los partos de primerizas suelen ser muy largos, que estuviera preparada y que optimizara mis energías para los momentos finales). Y Meli me calmó con unas palabras: no creo que dure 12 hs, viene dinámico. Feliz.
A partir de este momento, perdí la noción del tiempo, todo me pareció rapidísimo. Y en verdad lo fue, pero menos de lo que yo percibí. Entre el inodoro y la bañera pasaron las segundas (para mí las peores) contracciones. Un poco de susto que fue aplacado por la doula y Gus, y por suerte, casi en seguida, las ganas de pujar.
Meli se fue para llamar a Susy, y me di cuenta de lo importante que era tenerla cerca. El sólo hecho de saberme acompañada hacía que todo doliera menos. El trance era total, después del parto escuché la grabación de mis gritos, y realmente son animales. Es increíble ese estado, se logra perfectamente si a una la dejan ser y hacer lo que el cuerpo pide. La naturaleza nos preparó para esto, mujeres. Sepámoslo.
Uno de los momentos que más me emocionan al recordar el parto fue una respuesta de Meli ante mi asustadizo: "ahí viene otra". "¿Te gusta el mar?", me dijo. "Me encanta". "Bueno, no pienses que son contracciones. Pensá que son olas que te están trayendo a tu hija. No las esquives, dejalas que te atraviesen"... y el dolor tuvo sentido. Y ya no dolió tanto. De verdad, no es la amnesia post-parto. Es saber que el parto es una suerte de rito de pasaje que tiene ciertos obstáculos, pero no deberíamos pensar en el dolor, sino en el cambio, en la energía, en el sentido de ese dolor.
Aparentemente Susy dijo que faltaba, que no vendría aún. Pero todo siguió su curso tan rápido que Meli quiso llamarla nuevamente. Y esta vez no la dejé ir. Como tuvo que hablar a mi lado, escuché que "esto viene con bastante dinámica, ya tiene ganas de pujar, yo tengo un par de guantes estériles, etc, etc"... por lo que me di cuenta de que faltaba muy poco. Y quise seguir.
Llegó Susy (después me dijeron que fue como a las 23 hs)... sólo recuerdo pedir mucha agua muy fría entre contracción y contracción. Y allí estuvo Gus, sosteniendo la botella casi todo el parto. Quiso tactarme, para lo cual tuvieron que sostenerme entre Gus y Meli (yo ya no podía moverme, sólo me encontraba cómoda sentada en el inodoro). Escuché, entonces, otra buena noticia ("tenés 6 cm."). Susy sugirió que me pasara a la bañera para aliviar un poco los dolores y de paso, flexionar una pierna ayudando a SOfi a acomodarse (aparentemente la cabeza presionaba hacia atrás, habiendo causado mis prematuras ganas de pujar)... otra vez tuvieron que ayudarme a moverme (recuerdo haber pensado que si alguien decidía que era mejor ir a la clínica, habría sido muy difícil convencerme para subir al auto, menos mal que no fue necesario). Apenas unos minutos después de haberme pasado al agua, 9 cm!!! Nueve! y... querés que le avisemos al obstetra? Si no es necesario, preferiría que no (igual no habría llegado). En muy poco tiempo sentí un ardor muy fuerte en el periné y quise descansar de pujar (descansar, jaja!) "NOOO!", gritaron los 3 a coro, "seguí que ya está la cabeza, viene Sofi, está saliendo, pujáaaaa".
Y llegó.
Sofía llegó tranquila, nació en el agua, tenía los ojos abiertos... la pusieron en mi pecho. Y allí estuvo, desde las 0:39 del 6 de noviembre hasta la mañana siguiente. Por momentos, durmió en el pecho de Gus, por momentos en el mío. Había tomado la teta durante 40 minutos al nacer, expulsó el meconio, no fue intervenida, sólo lloró cuando el neonatólogo la tomó para pesarla y se dedicó a abrazarnos toda la noche. Fue la mejor noche de mi vida. A pesar del cansancio, la emoción no me dejó dormir, sólo podía mirar a mi cachorrita y sonreir. Mis gatos (Ramón y Elsa), perplejos y cansados, durmieron todo el día siguiente. Poco a poco, con el correr de los días, fueron acercándose a Sofi, siempre muy respetuosos. Los animales saben quién es la cría en la manada.
Me recuperé muy rápidamente del parto. Después de todo, sólo tuve 4 puntos de un desgarro en la piel (no hubo peridural ni episiotomía). Emocionalmente, fue la experiencia más emponderante que viví, deseo que todas las mujeres puedan vivir su parto como yo viví el mío. El respeto con el que fui tratada, la compañía y el apoyo incondicional de Gustavo, Melina y Susana fueron lo mejor que pude haber recibido. Estaré eternamente agradecida a los tres por haberme dejado parir tranquila, sabiendo que contaba con ellos a cada instante. Y con Sofi, que trabajó tan duro como su mamá esa noche. Gracias, hija, cachorrita, gracias por haber confiado en mí.
Sofi está cerca de cumplir su primer mes. Decidí escribir este relato porque haber leído otros relatos de otras mamás me ayudó a decidirme a parir en casa. Y creo que es lo único que puedo hacer para ayudar desde mi experiencia. Ojalá más mujeres se animen a vivir sus partos con total libertad e intensidad. Ojalá haya más doulas (considero que toda mujer debe recibir este apoyo, y que no siempre el acompañamiento de una madre o una suegra es el ideal en ese proceso. Y eso no está mal, está bueno que ellas sean abuelas, pero sepamos que las abuelas a veces tienen miedos y muchas veces no cuentan con la preparación o información con las que cuenta una doula). Ojalá existan más obstetras y parteras que quieran ver partos, no operaciones programadas. Ojalá los próximos bebés sean recibidos con el respeto con el que fue recibida mi Sofi. Ojalá esto sirva, así sea para ayudar a una mamá a vencer sus miedos y apropiarse de su parto. Una es suficiente para que yo sienta que he ayudado en algo.
El camino que se abrió aquel día en el que Fran me dio el teléfono de su mamá no terminó (por suerte) con el parto. La premisa, como mencioné antes, es el amor incondicional y el respeto por los bebés. Y la lucha sigue, porque siempre existen detractores (de la teta, de los brazos, del colecho). A ellos, cara de nada. A nosotros, sigamos así. Si tener hijos no te cambia, entonces te hubieses comprado un electrodoméstico o te hubieses ido una semana a un crucero, total, para mostrarle las fotos a tus amigos es lo mismo un bebé que una playa del Caribe. Si estás en este camino, felicitaciones! Sos de los pocos que mira a su bebé antes que a sí mismo. Y ellos se dan cuenta. Para mí, ahí radica la diferencia entre cualquier humano y un bebé feliz. Y mi idea es que Sofi sea feliz.
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi crónica. Si terminaste, por ahí podés cambiar algo.
Julia
domingo, 28 de noviembre de 2010
Criar un adulto amoroso, responsable y respetuoso.
http://www.naomialdort.com/articles8_es.html
Sobrevivir a los dos años
Por Naomi Aldort
Autora de Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos
Muchos padres sensibles a la crianza natural me llaman desconcertados cuando el comportamiento de sus hijos no parece ajustarse a sus expectativas. "¡Pero si lo hice todo bien!", decía una madre. "Tuvo un nacimiento respetado, la llevé encima continuamente, y todavía sigue tomando el pecho y durmiendo con nosotros. Ahora que tiene dos años, no estoy segura de nada, no sé cómo atender sus constantes demandas". Algunos padres tienen preguntas concretas sobre la comida, el hecho de compartir, la cooperación y las etapas de desarrollo infantil. Otros no están seguros de cuántos límites poner, ni cuánta libertad proporcionar. La verdad es que todas estas cuestiones pueden dejarnos perplejos. No tenemos modelos, y la mayoría de nosotros no estamos siguiendo los pasos de nuestros padres como referencia.
Todos nosotros amamos a nuestros hijos y queremos lo mejor para ellos. Queremos escuchar nuestros corazones, nuestra intuición, y atender las necesidades de nuestros hijos. A veces, nuestra propia infancia puede representar una dificultad para nosotros. Hasta los padres más amorosos responden a veces a sus hijos en un tono que podrá ser de todo, menos amoroso y amable. Esto suele venir de heridas del pasado que el niño abre de nuevo. ¿Cómo podemos aprender a cuidar de nuestros hijos de forma amorosa, sin la interferencia de nuestros propios recuerdos dolorosos del pasado?
La crianza natural es el camino más corto para conocer las necesidades de un niño, y confiar y responder a sus necesidades es la mejor manera de evitar que nuestras propias preocupaciones interfieran en su cuidado. Pero aún y así, a veces no acertamos. Es relativamente fácil confiar en un bebé: darle el pecho, cambiarle el pañal, mecerlo, dormirlo. Pero cuando el pequeño empieza a adquirir independencia física, las cosas pueden seguir fluyendo con la misma facilidad, o pueden tomar una dirección de nos desconcierta, y es posible que ya no sepamos qué permitir y qué restringir. Los niños pequeños necesitan nuestro liderazgo. Necesitan una guía clara y amable, junto con nuestro apoyo y nuestro "voto de confianza". La belleza del liderazgo es que la mejor manera de dirigir, en realidad, es seguir al otro.
Cuando una madre me consultó sobre cómo conseguir que su hijo de 2 años dejara de tirar los cubiertos al suelo después de cada comida, yo le pregunté cómo se sentía ella respecto a este comportamiento del niño. Ella me dijo que le rechinaban los dientes de rabia y frustración mientras trataba de evitar que el niño desarrollara esas "malas maneras en la mesa". Pero en cuanto la madre escuchó su propia conversación interior, fue capaz de separar sus propias reacciones emocionales de las verdaderas necesidades del niño. Ella recordó el dolor de sentirse "utilizada" como si fuera una "esclava" por su familia, cuando era niña. Recordó que tenía que hacer tareas que odiaba, y que le regañaban y hacían avergonzar cuando no conseguía hacerlas lo suficientemente bien. También recordó el dolor que le inflingían si actuaba con la libertad propia de la niñez, y el miedo interior que frenaba su curiosidad y vivacidad a medida que fue creciendo.
Cuando esta madre se dio cuenta de que su reacción negativa al comportamiento de su hijo estaba basada en sus propias heridas del pasado, pudo ver lo que estaba pasando realmente: el niño no estaba exhibiendo "malas maneras en la mesa"; era más bien un pequeño científico que experimentaba con la gravedad. Cuando ella pudo ser capaz de ver las cosas desde el punto de vista de su hijo, pudo maravillarse y disfrutar de estos experimentos, igual que con otras ideas creativas del niño. Entonces pudo, además, jugar con él: tomó los cubiertos de plata, los repartió, y el niño los tiró una y otra vez. Ambos pudieron reírse de esto, ya que la madre estaba actuando en consonancia con las necesidades del niño, y no en su contra.
No debe sorprendernos que este juego de "tirar los cubiertos al suelo" desapareciera por sí mismo en cuanto el niño empezó a interesarse más por otros objetos y actividades. Su comportamiento en general mejoró, y la capacidad de su madre de disfrutar con él creció a pasos agigantados. La madre aprendió a ver a su hijo como un individuo con su propia perspectiva y sus propios motivos. Cada etapa en la vida de un niño está ahí para algo. Si podemos respetar y responder plenamente a sus necesidades en cada etapa de la vida, ellos podrán pasar por esa etapa y avanzar más allá.
Potenciar la responsabilidad
Mi hijo Oliver, de 2 años, estaba sentado junto a mi lámpara para que le leyera. En cuanto terminábamos de leer un libro, quería otro más. Le besé y le dije: “Pon este libro en su sitio, y trae lo que quieras leer”. Era una tarea sencilla, y lo hizo sonriendo. La vida de Oliver estaba llena de tareas pequeñas que podía realizar fácilmente. Los zapatos se quitan cuando llegamos a casa. Luego se guardan. Cada juguete se guarda antes de elegir otro. Su padre y yo le ayudábamos, en caso necesario, a hacer estas cosas con alegría.
A veces el desorden era demasiado abrumador, y terminaba por hacer yo la mayor parte del trabajo. Mi sentido del orden, la autodisciplina y la responsabilidad entraba en escena, con o sin la participación de mis hijos. Verme limpiar la comida que ha caído por el suelo, o ayudarme voluntariamente a hacer esta tarea (a petición suya) eran herramientas mucho más útiles para Oliver que verse obligado a hacerlo él antes de estar preparado de verdad para ello. De la misma manera, mi tono amable de voz, mi generosidad y amabilidad al responder a sus necesidades, le enseñaban todo lo que un millón de palabras no conseguirían comunicar.
A los 3 años, Oliver me pedía que limpiara si la comida se caía fuera del plato. Ya le interesaba este asunto. Por el contrario, mis otros hijos no internalizaron esta actitud hasta mucho más tarde. Cada niño tiene su propio ritmo y su propia tabla de desarrollo. En una relación construida sobre el apego, los niños internalizan todos los matices de nuestra forma de ser, porque confían en nosotros. Cuando somos autodisciplinados, ellos siguen nuestro liderazgo. Cuando viven la experiencia de nuestra amabilidad y gratitud hacia ellos, se convierten a su vez en niños amables, y cuando nos ven cooperar, aprenden a cooperar.
Algunas personas pueden decir: "No, mi hij@ parece que no aprende". Yo puedo garantizarles que puede que no haya aprendido todavía, pero que lo hará tarde o temprano. Cuando haya terminado de crecer, su comportamiento será casi como el de un adulto. Puede que no cumpla con todas las expectativas de sus padres, sino con las suyas propias: crecer, realizarse plenamente, pertenecer y contribuir. Será únicamente él mismo o ella misma.
Algunos padres pueden tener un hijo "enérgico", o pueden ver a su hijo o hija como “diferente, distindo a los demás”. Cada niño es único. Un padre o madre puede sentirse apegado, satisfacer las necesidades de sus hijos, ser amable y amoroso, y aún así puede tener dificultades insospechadas. Algunos niños, simplemente, tienen una manera de ser poco usual. En estas situaciones, puede que los padres tengan que aprender a reconocer las necesidades de su hijo o hija. Los niños se comunican de maneras que no siempre están claras para los padres. Aunque la crianza natural desarrolla nuestra sensibilidad para comprender el lenguaje especial de nuestros hijos, a veces podemos perder de vista la realidad interna del niño.
Decir "sí" la mayoría de veces fomenta la confianza y la cooperación
Cuando un niño se vuelve muy demandante, quejica, o menos receptivo, probablemente es que se siente frustrado por necesidades no satisfechas. La tolerancia del niño a la frustración y a no conseguir lo que quiere tiene mucho que ver con el grado en que siente que la vida en general acompaña sus necesidades, y no va en contra de ellas. Tendríamos que decir “sí” a las necesidades de nuestros hijos tanto como sea posible; cuando no es posible, al menos podemos decir “sí” a sus sentimientos.
Respetar y satisfacer sus necesidades es la mejor manera de asegurarnos de que nuestros hijos sean felices y cooperativos. El juego y la experimentación son la principal ocupación de un niño pequeño, y necesita nuestro voto de confianza para ello. Hacer una escultura de puré de patatas no le hace daño a nadie, es barato y se puede limpiar. Escaparse corriendo a la hora de irse a la cama es una invitación al juego, y desmontar un teléfono viejo es una aventura de aprendizaje. La mayor parte de nuestros "nos" se pueden convertir en "síes" muy fácilmente: "Sí, te gusta recortar los libros, aquí tienes una revista que puedes recortar"; "Sí, ya veo que estás haciendo un lago con el zumo. Bueno, déjame trasladar tu experimento al fregadero"; "Sí, te gusta pintar en la pared, aquí tienes una gran hoja de papel para pintar"; "Sí, puedes jugar con mi teléfono (que acabo de apagar)".
Cuando algo no hace daño a nadie, es seguro, y fácil de limpiar, podemos convertirnos en líderes si les proporcionamos herramientas y retiramos los obstáculos. Esto le ayuda al niño a sentirse digno de ser respetado y a confiar en nuestro liderazgo, nuestra guía y nuestras intenciones. Entonces responderá a nuestro liderazgo no con miedo o intimidación, sino simplemente porque quiere respondernos con tanta amabilidad como nosotros le hemos atendido.
Proporcionar liderazgo en momentos difíciles
Una niña de 3 años estaba disfrutando alegremente de un baño en la piscina, en brazos de su madre. Cuando quiso dar por terminado el baño, pidió que le pusieran la ropa para jugar en la hierba. En cuanto estuvo vestida, empezó a lloriquear: “Mamá, quiero irme a casa ahora”. La madre le dijo que ahora le tocaba bañarse a su hermano, y que después de 5 o 10 minutos se irían a casa.
La niña se mantuvo inflexible: "¡AHORA!", gritó, "¡Quiero irme a casa AHORA!". Esta madre quería satisfacer las necesidades de ambos niños. Lo que hizo fue validar los sentimientos de su hija, mientras la acariciaba cariñosamente: "Quieres irte a casa ahora, y no podemos hacerlo todavía. Estás triste y lloras". La niña pidió una vez más ir a casa y contó con la validación de su madre, pero no hubo ningún cambio de planes. Una vez su necesidad de empatía fue satisfecha, dejó de llorar y jugó alegremente el resto del tiempo.
En muchos casos, la historia es al revés: un niño no se quiere ir. El reto es el mismo, no obstante. El niño quiere algo que no es posible, ya sea porque entra en conflicto con la necesidad de otro niño, porque es perjudicial, o por cualquier otro motivo. Los padres pueden sentir ansiedad por proporcionar todo aquello que el niño pide, o pánico de hacer frente a un niño contrariado o que llora. Estar al lado de nuestros hijos no siempre significa que sea posible darles todo lo que quieren. La mayoría de los niños que hablan son capaces de comprender y aceptar los límites de la realidad, siempre y cuando les mostremos que nos interesamos por sus sentimientos y que los comprendemos.
¿Cuándo aprenderán a "comportarse"?
Las expectativas de los padres pueden ser el mayor obstáculo para el desarrollo del niño y una de las principales causas de dificultades. Los niños hacen absolutamente todo lo que pueden para aprender, para imitar nuestro ejemplo, y para agradarnos. Nosotros podemos confiar en ellos y guiarlos basándonos en su etapa de desarrollo. Tienen un gran reto por delante: convertirse en adultos. Tienen prisa y van todo lo rápido que pueden. Indicarle a un niño que tiene que crecer aún más rápido solo puede conducir a experiencias de fracaso y rebajar su autoestima.
La causa más frecuente de dificultades son ciertas prácticas comunes en muchas familias: castigos, amenazas, privaciones, tiempo fuera, sobornos, insultos, gritos, regañinas, inducir sentimientos de culpa, y otras formas de control sobre los niños. Lo mejor que podemos hacer como padres para garantizar que nuestros hijos van a crecer y convertirse en adultos compasivos, comunicativos, responsables, afectuosos y considerados es tratarlos con esas mismas cualidades, y confiar en ellos para adaptar nuestro comportamiento a su propio ritmo.
Amamantar a demanda, llevar en brazos, responder al llanto o colechar son solo una parte de la crianza natural. Un niño hablará en un tono amable si escucha que sus padres le hablan con amabilidad, a él y a los demás. Es probable que sea cuidadoso con las cosas si ha observado cómo los demás son cuidadosos con su entorno. Aprenderá a compartir si comparten con él, y si se le respeta cuando no está preparado para compartir. Aprenderá a decir "gracias" cuando reciba y observe expresiones de gratitud. La única forma de saber cuándo cabe esperar el desarrollo de ciertos comportamientos es observar al niño. Mientras tanto, los padres pueden guiarlo, no mediante el control o las órdenes, sino mediante el ejemplo y una orientación clara y amable.
Declaración de total confianza en los niños
1.El comportamiento propio de los adultos madura en el momento en que somos adultos.
2.No tener expectativas significa no sufrir decepciones y no ejercer una presión perjudicial sobre el niño.
3.Los niños responden mejor al modelo y el liderazgo, no al control.
4.Confía… y espera.
5.Elige entre tu conveniencia momentánea y tus objetivos a largo plazo sobre el modo en que tu hijo se verá a sí mismo.
6.Disfruta de tu hijo por lo que es, no por lo que te gustaría que fuera: nunca va a volver a tener esta edad.
7.Distingue entre tus necesidades emocionales y los sentimientos y necesidades de tu hijo. Actúa hacia tu hijo en armonía con sus necesidades; preocúpate de tus necesidades emocionales en otra parte.
8.Celebra que tu hijo es un ser único, igual que lo eres tú.
----------------
© Copyright Naomi Aldort. Reimpreso y adaptado de “Kangaroo Kids”, boletín de noticias de Northwest Attachment Parenting, núm. 27, otoño de 1998.
Naomi Aldort es autora de Raising Our Children, Raising Ourselves, traducido al español como Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos. Padres y madres de todo el mundo solicitan el asesoramiento de Naomi Aldort por teléfono o personalmente, escuchan sus CDs o asisten a sus talleres. Sus columnas de opinión aparecen en revistas sobre crianza y educación de Canadá, Estados Unidos, Australia o el Reino Unido, y se han traducido al alemán, francés, hebreo, neerlandés, japonés, chino, indonesio y español. Naomi Aldort está casada y es madre de tres chicos. Su hijo menor es el violoncelista Oliver Aldort . Su hijo mediano es el compositor y pianista autodidacta Lennon Aldort . Su hijo mayor, Yonatan Aldort, es estudiante universitario y escritor.
Boletín de novedades, información sobre teleclases, atención telefónica y productos www.NaomiAldort.com o www.AuthenticParent.com.
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Traducción: E. García-Peña, para Crianza Natural.
Sobrevivir a los dos años
Por Naomi Aldort
Autora de Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos
Muchos padres sensibles a la crianza natural me llaman desconcertados cuando el comportamiento de sus hijos no parece ajustarse a sus expectativas. "¡Pero si lo hice todo bien!", decía una madre. "Tuvo un nacimiento respetado, la llevé encima continuamente, y todavía sigue tomando el pecho y durmiendo con nosotros. Ahora que tiene dos años, no estoy segura de nada, no sé cómo atender sus constantes demandas". Algunos padres tienen preguntas concretas sobre la comida, el hecho de compartir, la cooperación y las etapas de desarrollo infantil. Otros no están seguros de cuántos límites poner, ni cuánta libertad proporcionar. La verdad es que todas estas cuestiones pueden dejarnos perplejos. No tenemos modelos, y la mayoría de nosotros no estamos siguiendo los pasos de nuestros padres como referencia.
Todos nosotros amamos a nuestros hijos y queremos lo mejor para ellos. Queremos escuchar nuestros corazones, nuestra intuición, y atender las necesidades de nuestros hijos. A veces, nuestra propia infancia puede representar una dificultad para nosotros. Hasta los padres más amorosos responden a veces a sus hijos en un tono que podrá ser de todo, menos amoroso y amable. Esto suele venir de heridas del pasado que el niño abre de nuevo. ¿Cómo podemos aprender a cuidar de nuestros hijos de forma amorosa, sin la interferencia de nuestros propios recuerdos dolorosos del pasado?
La crianza natural es el camino más corto para conocer las necesidades de un niño, y confiar y responder a sus necesidades es la mejor manera de evitar que nuestras propias preocupaciones interfieran en su cuidado. Pero aún y así, a veces no acertamos. Es relativamente fácil confiar en un bebé: darle el pecho, cambiarle el pañal, mecerlo, dormirlo. Pero cuando el pequeño empieza a adquirir independencia física, las cosas pueden seguir fluyendo con la misma facilidad, o pueden tomar una dirección de nos desconcierta, y es posible que ya no sepamos qué permitir y qué restringir. Los niños pequeños necesitan nuestro liderazgo. Necesitan una guía clara y amable, junto con nuestro apoyo y nuestro "voto de confianza". La belleza del liderazgo es que la mejor manera de dirigir, en realidad, es seguir al otro.
Cuando una madre me consultó sobre cómo conseguir que su hijo de 2 años dejara de tirar los cubiertos al suelo después de cada comida, yo le pregunté cómo se sentía ella respecto a este comportamiento del niño. Ella me dijo que le rechinaban los dientes de rabia y frustración mientras trataba de evitar que el niño desarrollara esas "malas maneras en la mesa". Pero en cuanto la madre escuchó su propia conversación interior, fue capaz de separar sus propias reacciones emocionales de las verdaderas necesidades del niño. Ella recordó el dolor de sentirse "utilizada" como si fuera una "esclava" por su familia, cuando era niña. Recordó que tenía que hacer tareas que odiaba, y que le regañaban y hacían avergonzar cuando no conseguía hacerlas lo suficientemente bien. También recordó el dolor que le inflingían si actuaba con la libertad propia de la niñez, y el miedo interior que frenaba su curiosidad y vivacidad a medida que fue creciendo.
Cuando esta madre se dio cuenta de que su reacción negativa al comportamiento de su hijo estaba basada en sus propias heridas del pasado, pudo ver lo que estaba pasando realmente: el niño no estaba exhibiendo "malas maneras en la mesa"; era más bien un pequeño científico que experimentaba con la gravedad. Cuando ella pudo ser capaz de ver las cosas desde el punto de vista de su hijo, pudo maravillarse y disfrutar de estos experimentos, igual que con otras ideas creativas del niño. Entonces pudo, además, jugar con él: tomó los cubiertos de plata, los repartió, y el niño los tiró una y otra vez. Ambos pudieron reírse de esto, ya que la madre estaba actuando en consonancia con las necesidades del niño, y no en su contra.
No debe sorprendernos que este juego de "tirar los cubiertos al suelo" desapareciera por sí mismo en cuanto el niño empezó a interesarse más por otros objetos y actividades. Su comportamiento en general mejoró, y la capacidad de su madre de disfrutar con él creció a pasos agigantados. La madre aprendió a ver a su hijo como un individuo con su propia perspectiva y sus propios motivos. Cada etapa en la vida de un niño está ahí para algo. Si podemos respetar y responder plenamente a sus necesidades en cada etapa de la vida, ellos podrán pasar por esa etapa y avanzar más allá.
Potenciar la responsabilidad
Mi hijo Oliver, de 2 años, estaba sentado junto a mi lámpara para que le leyera. En cuanto terminábamos de leer un libro, quería otro más. Le besé y le dije: “Pon este libro en su sitio, y trae lo que quieras leer”. Era una tarea sencilla, y lo hizo sonriendo. La vida de Oliver estaba llena de tareas pequeñas que podía realizar fácilmente. Los zapatos se quitan cuando llegamos a casa. Luego se guardan. Cada juguete se guarda antes de elegir otro. Su padre y yo le ayudábamos, en caso necesario, a hacer estas cosas con alegría.
A veces el desorden era demasiado abrumador, y terminaba por hacer yo la mayor parte del trabajo. Mi sentido del orden, la autodisciplina y la responsabilidad entraba en escena, con o sin la participación de mis hijos. Verme limpiar la comida que ha caído por el suelo, o ayudarme voluntariamente a hacer esta tarea (a petición suya) eran herramientas mucho más útiles para Oliver que verse obligado a hacerlo él antes de estar preparado de verdad para ello. De la misma manera, mi tono amable de voz, mi generosidad y amabilidad al responder a sus necesidades, le enseñaban todo lo que un millón de palabras no conseguirían comunicar.
A los 3 años, Oliver me pedía que limpiara si la comida se caía fuera del plato. Ya le interesaba este asunto. Por el contrario, mis otros hijos no internalizaron esta actitud hasta mucho más tarde. Cada niño tiene su propio ritmo y su propia tabla de desarrollo. En una relación construida sobre el apego, los niños internalizan todos los matices de nuestra forma de ser, porque confían en nosotros. Cuando somos autodisciplinados, ellos siguen nuestro liderazgo. Cuando viven la experiencia de nuestra amabilidad y gratitud hacia ellos, se convierten a su vez en niños amables, y cuando nos ven cooperar, aprenden a cooperar.
Algunas personas pueden decir: "No, mi hij@ parece que no aprende". Yo puedo garantizarles que puede que no haya aprendido todavía, pero que lo hará tarde o temprano. Cuando haya terminado de crecer, su comportamiento será casi como el de un adulto. Puede que no cumpla con todas las expectativas de sus padres, sino con las suyas propias: crecer, realizarse plenamente, pertenecer y contribuir. Será únicamente él mismo o ella misma.
Algunos padres pueden tener un hijo "enérgico", o pueden ver a su hijo o hija como “diferente, distindo a los demás”. Cada niño es único. Un padre o madre puede sentirse apegado, satisfacer las necesidades de sus hijos, ser amable y amoroso, y aún así puede tener dificultades insospechadas. Algunos niños, simplemente, tienen una manera de ser poco usual. En estas situaciones, puede que los padres tengan que aprender a reconocer las necesidades de su hijo o hija. Los niños se comunican de maneras que no siempre están claras para los padres. Aunque la crianza natural desarrolla nuestra sensibilidad para comprender el lenguaje especial de nuestros hijos, a veces podemos perder de vista la realidad interna del niño.
Decir "sí" la mayoría de veces fomenta la confianza y la cooperación
Cuando un niño se vuelve muy demandante, quejica, o menos receptivo, probablemente es que se siente frustrado por necesidades no satisfechas. La tolerancia del niño a la frustración y a no conseguir lo que quiere tiene mucho que ver con el grado en que siente que la vida en general acompaña sus necesidades, y no va en contra de ellas. Tendríamos que decir “sí” a las necesidades de nuestros hijos tanto como sea posible; cuando no es posible, al menos podemos decir “sí” a sus sentimientos.
Respetar y satisfacer sus necesidades es la mejor manera de asegurarnos de que nuestros hijos sean felices y cooperativos. El juego y la experimentación son la principal ocupación de un niño pequeño, y necesita nuestro voto de confianza para ello. Hacer una escultura de puré de patatas no le hace daño a nadie, es barato y se puede limpiar. Escaparse corriendo a la hora de irse a la cama es una invitación al juego, y desmontar un teléfono viejo es una aventura de aprendizaje. La mayor parte de nuestros "nos" se pueden convertir en "síes" muy fácilmente: "Sí, te gusta recortar los libros, aquí tienes una revista que puedes recortar"; "Sí, ya veo que estás haciendo un lago con el zumo. Bueno, déjame trasladar tu experimento al fregadero"; "Sí, te gusta pintar en la pared, aquí tienes una gran hoja de papel para pintar"; "Sí, puedes jugar con mi teléfono (que acabo de apagar)".
Cuando algo no hace daño a nadie, es seguro, y fácil de limpiar, podemos convertirnos en líderes si les proporcionamos herramientas y retiramos los obstáculos. Esto le ayuda al niño a sentirse digno de ser respetado y a confiar en nuestro liderazgo, nuestra guía y nuestras intenciones. Entonces responderá a nuestro liderazgo no con miedo o intimidación, sino simplemente porque quiere respondernos con tanta amabilidad como nosotros le hemos atendido.
Proporcionar liderazgo en momentos difíciles
Una niña de 3 años estaba disfrutando alegremente de un baño en la piscina, en brazos de su madre. Cuando quiso dar por terminado el baño, pidió que le pusieran la ropa para jugar en la hierba. En cuanto estuvo vestida, empezó a lloriquear: “Mamá, quiero irme a casa ahora”. La madre le dijo que ahora le tocaba bañarse a su hermano, y que después de 5 o 10 minutos se irían a casa.
La niña se mantuvo inflexible: "¡AHORA!", gritó, "¡Quiero irme a casa AHORA!". Esta madre quería satisfacer las necesidades de ambos niños. Lo que hizo fue validar los sentimientos de su hija, mientras la acariciaba cariñosamente: "Quieres irte a casa ahora, y no podemos hacerlo todavía. Estás triste y lloras". La niña pidió una vez más ir a casa y contó con la validación de su madre, pero no hubo ningún cambio de planes. Una vez su necesidad de empatía fue satisfecha, dejó de llorar y jugó alegremente el resto del tiempo.
En muchos casos, la historia es al revés: un niño no se quiere ir. El reto es el mismo, no obstante. El niño quiere algo que no es posible, ya sea porque entra en conflicto con la necesidad de otro niño, porque es perjudicial, o por cualquier otro motivo. Los padres pueden sentir ansiedad por proporcionar todo aquello que el niño pide, o pánico de hacer frente a un niño contrariado o que llora. Estar al lado de nuestros hijos no siempre significa que sea posible darles todo lo que quieren. La mayoría de los niños que hablan son capaces de comprender y aceptar los límites de la realidad, siempre y cuando les mostremos que nos interesamos por sus sentimientos y que los comprendemos.
¿Cuándo aprenderán a "comportarse"?
Las expectativas de los padres pueden ser el mayor obstáculo para el desarrollo del niño y una de las principales causas de dificultades. Los niños hacen absolutamente todo lo que pueden para aprender, para imitar nuestro ejemplo, y para agradarnos. Nosotros podemos confiar en ellos y guiarlos basándonos en su etapa de desarrollo. Tienen un gran reto por delante: convertirse en adultos. Tienen prisa y van todo lo rápido que pueden. Indicarle a un niño que tiene que crecer aún más rápido solo puede conducir a experiencias de fracaso y rebajar su autoestima.
La causa más frecuente de dificultades son ciertas prácticas comunes en muchas familias: castigos, amenazas, privaciones, tiempo fuera, sobornos, insultos, gritos, regañinas, inducir sentimientos de culpa, y otras formas de control sobre los niños. Lo mejor que podemos hacer como padres para garantizar que nuestros hijos van a crecer y convertirse en adultos compasivos, comunicativos, responsables, afectuosos y considerados es tratarlos con esas mismas cualidades, y confiar en ellos para adaptar nuestro comportamiento a su propio ritmo.
Amamantar a demanda, llevar en brazos, responder al llanto o colechar son solo una parte de la crianza natural. Un niño hablará en un tono amable si escucha que sus padres le hablan con amabilidad, a él y a los demás. Es probable que sea cuidadoso con las cosas si ha observado cómo los demás son cuidadosos con su entorno. Aprenderá a compartir si comparten con él, y si se le respeta cuando no está preparado para compartir. Aprenderá a decir "gracias" cuando reciba y observe expresiones de gratitud. La única forma de saber cuándo cabe esperar el desarrollo de ciertos comportamientos es observar al niño. Mientras tanto, los padres pueden guiarlo, no mediante el control o las órdenes, sino mediante el ejemplo y una orientación clara y amable.
Declaración de total confianza en los niños
1.El comportamiento propio de los adultos madura en el momento en que somos adultos.
2.No tener expectativas significa no sufrir decepciones y no ejercer una presión perjudicial sobre el niño.
3.Los niños responden mejor al modelo y el liderazgo, no al control.
4.Confía… y espera.
5.Elige entre tu conveniencia momentánea y tus objetivos a largo plazo sobre el modo en que tu hijo se verá a sí mismo.
6.Disfruta de tu hijo por lo que es, no por lo que te gustaría que fuera: nunca va a volver a tener esta edad.
7.Distingue entre tus necesidades emocionales y los sentimientos y necesidades de tu hijo. Actúa hacia tu hijo en armonía con sus necesidades; preocúpate de tus necesidades emocionales en otra parte.
8.Celebra que tu hijo es un ser único, igual que lo eres tú.
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© Copyright Naomi Aldort. Reimpreso y adaptado de “Kangaroo Kids”, boletín de noticias de Northwest Attachment Parenting, núm. 27, otoño de 1998.
Naomi Aldort es autora de Raising Our Children, Raising Ourselves, traducido al español como Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos. Padres y madres de todo el mundo solicitan el asesoramiento de Naomi Aldort por teléfono o personalmente, escuchan sus CDs o asisten a sus talleres. Sus columnas de opinión aparecen en revistas sobre crianza y educación de Canadá, Estados Unidos, Australia o el Reino Unido, y se han traducido al alemán, francés, hebreo, neerlandés, japonés, chino, indonesio y español. Naomi Aldort está casada y es madre de tres chicos. Su hijo menor es el violoncelista Oliver Aldort . Su hijo mediano es el compositor y pianista autodidacta Lennon Aldort . Su hijo mayor, Yonatan Aldort, es estudiante universitario y escritor.
Boletín de novedades, información sobre teleclases, atención telefónica y productos www.NaomiAldort.com o www.AuthenticParent.com.
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Traducción: E. García-Peña, para Crianza Natural.
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