martes, 13 de enero de 2015

La violencia obstétrica. Reflexiones varias.

Hoy apareció una nota sobre parto "humanizado" o "respetado" y violencia obstétrica en un blog de la revista OHLALA. Parir a conciencia, revista OH LALA
Fui consultada para dicha nota, pero cuando la leí me di cuenta de que la edición había filtrado bastantes conceptos que considero importantes de compartir.
Por eso se me ocurrió escribir este post con la nota completa, y además, leyendo algunos comentarios del blog en donde por ejemplo "no recomiendan el parto humanizado porque es riesgoso" decidí agregar algunos testimonios de mujeres que tuvieron partos no humanizados, es decir sumamente intervenidos e inhumanos. Para aportar luz acerca de lo que llamamos "humanizado, respetado" y que en realidad deberíamos llamar FISIOLÓGICO.
El parto fisiológico no es necesariamente domiciliario. En realidad, en Argentina, el parto domiciliario ha surgido como casi única opción ante la certeza de que en la institución van a perturbar y perjudicar el proceso más saludable, el espontáneo. Sin embargo en otros países, el parto institucional está enfocado desde la fisiología, y los resultados están a la vista.


Va aquí mi nota sin edición.

¿Qué significa tener un parto respetado?

Tener un parto respetado es tener la posibilidad de experimentar los mecanismos 
fisiológicos que todas las mujeres poseemos por el hecho de ser mujeres para

poder gestar y parir a nuestra cría. La fisiología es la manera en la que los seres vivos

funcionamos, nos reproducimos, nacemos, crecemos, nos desarrollamos y

morimos. Es la forma espontánea, natural, sana, económica y placentera en la que 

ocurre cualquier evento relacionado con la vida: comer, dormir, ir al baño, reproducirse, 

son eventos fisiológicos cuya satisfacción provee placer. Es más: la calidad del placer 
obtenido está vinculado con el nivel de fisiología desplegada por la protagonista el

evento. Lo contrario de fisiología es lo que llamamos intervención: una serie de 

pasos estándares protocolizados (que han sido calificados como anticientíficos por 

medicina basada en la evidencia y están desrecomendados por la OMS) y que, 

eventualmente y con mucho cuidado, deberían llevarse a cabo cuando la fisiología no está

ocurriendo. 
Un parto fisiológicamente respetado (este es el término correcto, porque sino, además 

estaríamos entrando en la difícil tarea de tener que definir “respeto” para cada uno de 

los participantes) consiste en esperar a que el parto se desencadene de manera 

espontánea, transcurra el trabajo de parto también de manera espontánea hasta llegar al 

momento del expulsivo, en el que la mujer decidirá en qué posición su cuerpo responde 

mejor para poder finalmente parir a su bebé.

Normalmente en un parto fisiológico, al desplegarse todos los mecanismos que el 
cuerpo femenino tiene disponibles, si se le da el tiempo necesario, el bebé baja,

rota, se acomoda. La vagina se estira (no se precisa de una episiotomía de 
rutina, corte en la vulva de dolorosísima recuperación), ni de maniobras violentas y
 
riesgosas que terminan atentando con la salud de la madre y/o el bebé, y que 

obstaculizan además los pasos siguientes: el encuentro el apego y la lactancia.

¿Cómo se logra?

Básicamente se logra conociendo los mecanismos fisiológicos que todo organismo tiene
disponibles para poner en marcha, y se cuida muy bien de no perturbarlos.

¿Qué sería obstaculizar la fisiología? Hacer todo aquello que pondría a la mujer en 
una situación incómoda. Ejemplo: ¿usted podría hacer pis desnuda delante de 6  

personas desconocidas que hablan (por ejemplo) de la copa libertadores mientras usted  

hace sus mejores esfuerzos para concentrarse y aflojar finalmente el chorrito? Eso, que

no parece ser nada, es un tremendo obstáculo a la hora de parir: la pérdida de la

intimidad. El parto es un mecanismo que se origina en el cerebro. Y el cerebro “humano”
debe apagarse para poder activarse el cerebro “mamífero”. Pues bien, mientras 
existan situaciones en donde la mujer no pueda entregarse totalmente al proceso,

se está perturbando la fisiología, y en vez de detener las prácticas invasivas, lo que se 

suele hacer es redoblar las intervenciones para lograr que finalmente nazca

el bebé. A un costo altísimo dentro de lo que es el proceso completo de gestar, parir, 

amamantar y criar, el parto es una plataforma desde la que el resultado podría 

proyectarse hacia un apego y lactancia exitosos , o bien, todo lo contrario, en donde el 

proceso siguiente, ya lejos de la mirada del obstetra, todo comienza

a ser una catástrofe, y nadie entiende cómo, de una situación idealizada, se 
llegó a lo que se llegó (bebés que lloran mucho, madres desesperadas, muchas

internaciones post nacimiento, puerperios muy difíciles, etc).

¿Es cierto que muchas veces se hacen cesáreas compulsivas? (Pregunta de la periodista).
¿Qué es una cesárea compulsiva? Me lleva a responder con otra pregunta.
¿Una intervención evitable, pero que el médico de todas maneras decide llevar a cabo para satisfacer un impulso propio?
Lo que sí se puede afirmar es que en nuestro país, Argentina, el promedio de cesáreas es exactamente inverso a lo que sugiere la Organización Mundial de la Salud como resultados saludables esperables en la población. La OMS afirma que un promedio saludable es un 85%, 90% de partos vaginales y que el promedio de las cesáreas sean de un 10 a un 15 %, depende del tipo de complejidad de atención de la institución.
En nuestro país, el índice de nacimientos quirúrgicos es exactamente al revés, sobre todo en el área de la medicina privada. En el área pública, si bien los promedios son altos (30 al 50%), no igualan las inconcebibles cifras de intervenciones para un evento que debería ser fisiológico.
¿Cuáles son los motivos de semejantes resultados? Muchos, muchísimos. Hoy en día, hasta las mismas mujeres, por el miedo que les da atravesar el parto, creen que eligiendo una cesárea evitarán atravesar aquello a lo que le tienen tanto miedo (¿Y qué es realmente aquello? ¿Miedo a qué? La cesárea también es dolorosísima, pero después! justo cuando tenés que ocuparte del bebé...estás en un postoperatorio!)

También me surge este pensamiento: El tiempo es dinero. Nadie tiene tiempo (sobre todo, una institución) para esperar a una mujer y su fisiología. El sistema de salud está colapsado. Entra una panza, y si no está listo, como sea, dentro de las poquitas horas, sale un bebé. Soy consciente de que estoy siendo dura con mis palabras, pero este tema es inabordable. Ninguna institución ni obstetra lo admitiría públicamente porque es totalmente antiético.

Para que cambie, debería modificarse todo el sistema de salud del país. Estuve acompañando un parto, en calidad de doula, en Finlandia, hace 3 años. Las circunstancias que me llevaron allí son anecdóticas. La cuestión es que pude observar
la cosmovisión del sistema de atención de la salud de dicho país, y es totalmente fisiología céntrico. Para comenzar, con los mismos agentes de salud: Las guardias son de 8 horas. Es decir, JAMÁS te va a atender una enfermera, partera u obstetra que estén fisurados de cansancio y en lo único que piensen sea en terminar con todo como sea y en irse a dormir.
Siempre esperan, nunca perturban, siempre preguntan, respetan. El parto fue largo, para los estándares promedio. Todo fue perfecto. Cuando todo terminó, se me acercó una partera a felicitarme y sobre todo, agradecerme, ya que la parturienta no hablaba la lengua original, y tener un apoyo en su idioma
materno fue un enorme facilitador. Eso, también es conocer de fisiología.
¿Qué cosas entran dentro de la violencia obstétrica?
 Todos los procedimientos no elegidos y no necesitados por parte de la parturienta o del bebé recién nacido. Cualquier imposición por parte de la institución o los profesionales en donde quede priorizada la satisfacción de sus estándares por encima de las necesidades de la parturienta, es violencia obstétrica.
El mal trato, o el destrato. La falta de información, y las acciones silenciosas sobre la parturienta son violentas.
Parecieran olvidar por completo que , si bien ellos están asistiendo a el parto número X, esa mujer estará encontrándose con ese único hijo. y esa experiencia quedará para siempre grabada en ambos, y es única e irrepetible. Para bien o para mal.



Comentarios de lectoras (destaco los preocupantes):
No apoyo para nada el parto humanizado. Corre muchisimo mas riesgo el bebé al esperar que el el cuerpo se acomode, y el proceso fisiologico, el dolor que la madre no está preparada a sentir si es primeriza, si nunca experimentó esto. Muchas creen que aplicar la peridural es anti natural, cuando en realidad se hace luego de las contracciones, luego de haber hecho tu parte como parturienta y es solo suprimir el dolor de esos centimetros que no se dilataron. No sos menos madre por ahorrarte un par de gritos. Si esta bien aplicada, que es lo normal, no hay riesgo ni para la madre ni para el bebe. La episiotomía se hace por precaución, para evitar desgarros que son de lo mas comunes a la hora de dar a luz. y CRÉANME que prefieren un cortecito de unos pocos centímetros que el medico sutura en el momento a un desgarro de tejido que puede comprometer mucho mas el post parto y la relacion con el bebé luego.
Entiendo que en muchos casos la violencia obstetrica está presente, en especial en el sistema medico estatal, donde los partos son miles a diario y no se tienen ni los recursos basicos para esperar.Pero en el caso que se pueda optar, siempre es preferible la asistencia de un profesional y seguir sus indicaciones. (Simple consejo de mamá y amiga de una de las mejores obstetras)

Testimonios de partos no respetados fisiológicamente y sus secuelas (P es en el sistema privado de salud y H en hospital público, para evaluar si hay o no diferencias):

Manuela : mi primer parto fue en hospital publico, fue vaginal intervenido , la medica de 

turno estaba de muy mal humor y me maltrato todo lo que pudo. tambien recibi maniobra 

de  kristeller dado q por el pánico q sentía frente a sus gritos el trabajo de parto se detuvo,

asi que lo sacaron. eso me costo casi la vida, perdiendo mas sangre de la q debia. de ahi 

en mas no entendía nada, sentía como si me hubieran revuelto el cerebro y nada volvía a 

su lugar me costo muchisimo conectar con mi hijo y aun siento las secuelas. la lactancia fue

 frustrada, a los 3 meses se corto......y nadie me apoyo tampoco asique quedo sin teta. lo 

 único que nos salvo fue cargarlo cerquita mio, lo abrazaba fuerte y soñaba que todo se 

pasaría.... como dije antes aun me cuesta conectar con el....H

Natalia: Parto institucionalizado y altamente intervenido. Tuve muchísimos problemas para 

conectar con mi primer hijo, no lo logré hasta casi su primer año. La lactancia nos unió 

mucho, lo amamanté hasta los 2 años, el instinto me decía que era lo que necesitábamos

 para reparar nuestro vínculo roto por tanta violencia. P

Luciana: no me dejaron sentarme, me acostaron y eso hizo que mi hija no baje. Por ende, 

despues de 12 hs de trabajo de parto y dilatacion completa...cesarea. P

Sonia: Despues que nació apenas si la vi y se la llevaron. Pasaron 3 horas,dijeron que eran

 las reglas de la clinica. Mi esposo y ho estábamos muy nerviosos y no respondian nuestras

 preguntas. Cuando al fin la trajeron la puse al pecho y no me despegue mas. Pero esas 

horas fueron espantosas. Ojala en ese entonces hubiera sabido todo acerca del parto 

respetado. La recuperación física mia fue espantosa,dolorosa y tardo mucho. P

Florencia: mi primer hijo naciò por cesàrea me indujeron me pincharon la bolsa, no me 

escucharon, estaba desinformada y creìa que el servicio de salud lo podía Hacer mejor 

que yo, ellos estàn completamente insensibilizados....... me dolió mucho la cesárea y la 

recuperacion mientras se iba reacomodando todo dentro de mi. P

Maria Laura: en mi primer parto me hicieron una episio totalmente innecesaria, cuando me

 cosian no tomo la anestesia local (no tenia peri) y lo putee al medico en 5 idiomas. La 

neonatologa se llevo a mi bebe y le dio mamadera alegando que "la mamá esta nerviosa". 

Me costo varias semanas lograr que se prendiera bien al pecho. P

con mi segundo parto, sin complicaciones, secuestraron a mi hija en neo sin razones 

medicas, me la trajeron 3 hs despues porque pedi ebtre gritos y amenazas de denuncias 

que lo hicieran. Esa separacion aun hoy nos resuena ambas en el alma, tuve un puerperio 

durisimo y por muchos meses ni bien la ponia al pecho no podia dejar de angustiarme y 

sufrir reviviendo esa situación de violencia vivida. P

Karina: mi hija nacio con mucha intervencion, maniobra de Kristeler,clavicula quebada a mi 

bebe ,forceps, y obviamente episiotomia. no pude dar la teta, nunca, no senti que habia 

parido, senti que me quisieron matar, senti queme detestanan por haberme embarazado, 

senti que era malo tener un bebe. aun recuerdo el parto y me duele el corazón, no por 

el dolor fisico, sino por el dolor que mi hija lleva en su cuerpo a causa de su nacimiento 

totalmente inhumano. me hace lagrimear. H

Juana:  Fue una cesárea súper violenta, yo lloraba mucho y no dejaron entrar a mi 

compañero. Me costo mucho conectar con mi pequeña. La recuperacion fue muy larga y 

terrible para mi. (P)

Cyntia: En los estudios pre-parto daba que estaba mi hijo y yo sanos.Parto inducido,mucha

 intervención,con forceps,sufrimiento en el parto,oxigeno a mi hijo por "prevención" sus 

primeras 24 horas sin mi,yo tenia antesesia de mas,no podia caminar y no permitian entrar 

c/silla de ruedas.nada de apego, yo depresión post parto. 6 años después

 supe que lo normal no es lo natural y que no fue culpa mía como me lo hicieron creer.



Y como los finales felices no han de faltar, he aquí algunos testimonios de partos fisiológicos, tanto domiciliarios como institucionales, que son los más raros. 

Graciela: Para el nacimiento de nuestro primer hijo nos informamos lo mas que pudimos, nos ayudo muchísimo hacer el curso ... así como también encontrar una partera y un obstetra que respetaran nuestro deseo de la menor intervención posible.
El trabajo de parto empezó a la 6:30am, mi compañero y papá del bebe, me asistió en nuestro hogar, dándome contención, aliento, calor, todo lo que yo pedía. En la tranquilidad de casa, con muy baja luz, muy cálida en pleno invierno, la dilatación fue muy rápida. A las 11hs salimos para la clinica (P)  acompañados por la partera, entramos directo a la sala de parto, sin tramites ni preguntas, y a las 11:50 teníamos a nuestro hijo en brazos. No recibí anestesia ni tuve episio. El dolor fue llevadero, junto a German, gracias a todos los consejos de Melina y a una fe inquebrantable en la naturaleza y en mi cuerpo, que siendo mujer sabia como dar a luz.
Bauti nació con 40 semanas y 2 días,  un bebe de 4kg, despierto, alerta, que inmediatamente se prendió a la teta y que rara vez lloró. El comentario de todos es que es un bebe feliz!
Estoy profundamente convencida que su llegada al mundo y sus primeras horas de vida fueron claves para su felicidad innata! P

Juana: Para mi segundo embarazo tome las riendas, cambie 3 obstetras hasta que di al fin

 con el equipo en quien deposite mi confianza y tuve a mi segundo hijo en casa, en un 

parto fisiológico y salvaje y maravilloso.

Florencia: Viendo que la institución argentina está muy lejos de brindarse a la necesidad de

 la parturienta, a mis 25, elegí parir a mi segundo hijo en casa, experiencia gloriosa y 

magistral. Lo más poderoso y fascinante de mi vida, un parto rápido, sin dolor, con amor, 

intenso, y todo en armonía. 

Maria José: Parimos en casa ...a los 41 años y realmente la fusión apareció en el primer 

instante Luego me llego el vocabulario:.apego, colecho ,puericultoras!!??? Nunca lo dudé- 

Amor, ,candor,,vitalidades unidas Lactancia hasta los 3 y medio.

Y una prepaga que me paga el parto por no cumplir con la ley ....parto sanador


Conclusión: Creo que estamos atrapados en un paradigma perverso, en donde se ha 

perdido la perspectiva de "beneficiarnos" con los resultados de la experiencia fisiológica 

(hilando fino suena absurdo decirlo así, suena a "no te saques los ojos, porque está 

buenísimo poder seguir viendo").

Sería grandioso que tuviéramos la capacidad de ver que lo que ocurre en la sala de partos 

tiene efectos a inmediato, mediano y largo plazo en la población, y que el obstetra, partera, 

enfermera y neonatólogo/a tendrían que ser conscientes de que son responsables de ese 

encuentro, y que los resultados de su trabajo se verán reflejados en el resto de la vida de 

cada persona en cuyo nacimiento habrán participado.

Me pregunto cuántos niños, adolescentes y adultos de hoy necesitan de una cantidad

inmensa de terapias y medicaciones, que ni siquiera logran sanar, sino que funcionalizan a 

la persona, le permiten "sobrevivir" a pesar de la frustración crónica, una predisposición 

a la depresión o a la violencia (consecuencias directas de la frustración).

Y lamentablemente la experiencia se continúa en la crianza.

Para seguir reflexionando:



Gracias a quienes llegaron hasta acá. Se que puedo ser cansadora y aburrida. Pero lo es muchísimo más aún lo que ocurre todos los días, todo el día en nombre de la "salud".
Abrazos esperanzadores,
Melina


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Las Ayudas Que En Realidad No Lo Son

Cuando veo a los adultos llevando a sus bebés caminar tirando de sus bracitos, me viene un sentimiento fortísimo de desesperación interna. Soy consciente de los riesgos que conlleva ese hábito, y no soy capaz de decírselo.
Es tremendamente violento que un desconocido se acerque, aún con las mejore intenciones, para "darte una mano" y termine haciéndote sentir obsoleto, poco idóneo o simplemente mal padre o madre.
¡Qué enorme contradicción ver un daño en curso y no poder actuar!

Muchos conocidos míos coinciden en describirme como una persona un poco exagerada. Coincido con ellos. Exagerada. ¿O Apasionada?Cuando hablo de daño en curso, tengo mis razones, y son varias. Algunas a corto plazo, otras a mediano y largo plazo.
Por ejemplo, en esta foto, esta niña parece disfrutar de la actividad y no hay aparentemente nada malo que pueda estar ocurriéndole. Sin embargo hay un detalle a mencionar. Ella está caminando gracias a una ayuda externa, a la que debe adaptarse. Y está creando un patrón corporal, ya que está caminando por primera vez.
Estar de pie, vertical, es posible gracias a haber podido lograr sostener todo el cuerpo por completo, con todos los ajustes del equilibrio que esto implica. Sin embargo, cuando el equilibrio se logra mediante una intervención, de alguna manera el esquema se altera. El niño ya no sabe estar solo. Ahora se ha vuelto reactivo. Espera la ayuda. Pide la mano. El adulto muchas veces se justifica "él me lo pide". Yo me pregunto quién se lo propuso primero.

En esta imagen, por ejemplo, se aprecia que la niña no sólo no está en un equilibrio armónico, sino que es evidente que no lo está disfrutando en absoluto.

 El adulto tampoco puede realmente pasarla demasiado bien: se lo ve obligado a estar inclinado, con evidentes exigencias antifisiológicas para su propia columna vertebral. Amén de no poder hacer otra cosa que llevar a la niña de las manos. (Adulto en modalidad anti manos libres.)
Imaginemos por un instante que el adulto se ha cansado de la situación y ha decidido soltar a la niña. ¿Qué ocurriría? Es claro que ella no quedaría en una situación muy satisfactoria. Ya nadie la sostiene. Ya no puede ni siquiera ejercer la resistencia enorme que se ve en la imagen. Una desregulación clara.

También es visible otra consecuencia adaptativa a la intervención del adulto: la posición de los brazos. Nadie camina así por la vida, con los brazos a la altura de los hombros. Es evidente que los niños que vemos en estas imágenes están siendo intervenidos por los adultos, y se generan en su esquema de postura y movimiento claras respuestas reactivas que los desvía de la construcción de un eje organizado, armónico y autónomo.
Otro riesgo es la posibilidad real de generar una luxación de la articulación del codo o del hombro. Los traumatólogos infantiles son los que insisten con evitar la práctica de levantar a los niños por los brazos. De ninguna manera los delicados bracitos infantiles están capacitados para sostener todo el peso corporal de un niño. ¡Y mucho menos colgando de ellos! Son articulaciones sumamente blandas que sobre todo hay que cuidar si exponerlas a exigencias tales como este tipo de hiperextensiones,

Ver y hacer esto todo el tiempo
 no lo convierte en saludable
¿Cómo es la experiencia
antigravitatoria de esta niña?
¿Qué noción de verticalidad está desarrollando?
Muchos se preguntarán qué ocurriría si el adulto no interviniera en el niño. Dudan de si éste realmente lograría ponerse de pie, y luego, caminar. Sin recibir jamás ayuda.
Y la respuesta es Sí. ¡Y mejor que nunca!
Un niño que gestiona sus propias posturas siempre elegirá la mejor. La más eficaz, la más cómoda, la más placentera.
Un niño que ha desarrollado su motricidad de manera autónoma difícilmente se ponga en riesgo, porque conoce bien sus propios límites.
Sabe hasta dónde. Cómo. Cuándo.
Tiene sentido de la fuerza propia, del cálculo y de la oportunidad.
Es un niño que conoce la autoregulación, desarrollada por su propia experiencia corporal. No tiene que satisfacer las expectativas de nadie. No necesita la aprobación de nadie (también me duelen los oídos cada vez que escucho "¡muy bien!!"). Sabe perfectamente lo que puede y lo que no, lo que quiere y lo que no, lo que va pudiendo y cómo. Administran constantemente su actividad.
Suelen ser niños sumamente entusiastas, satisfechos y en paz consigo mismos y con su entorno. Nadie les debe nada. Nigún adulto se cansa de llevarlo de los bracitos, porque sencillamente no lo hacen.
El adulto interactúa CON el niño, no actúa SOBRE el niño.

Un mundo de diferencia,
Antes de erguirse: el equilibrio comienza en cuclillas.












Primeros pasos mientras mamá mira.
                                     

Un equilibrio perfecto, armónico y eficaz: ella no debe
luchar contra nada. NI contra la gravedad ni contra las falsas ayudas.

















Después de leer mis reflexiones, ¿se entiende mi pasión?
¿Y mi torpeza, cuando no puedo evitar un comentario de suegra en la plaza?
Lo juro, ¡es con las mejores intenciones!


"Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo verdadero."

 María Montessori.

lunes, 10 de febrero de 2014

Soplan vientos auspiciosos en el NOA

Parir y nacer en libertad. Jujuy, Líder de cambio.
Hace dos años estuve en la ciudad de San Salvador de Jujuy, casi de casualidad. Había ido en realidad a la ciudad de Salta a acompañar a una mujer en su tercer parto (en los dos anteriores también había sido su doula, pero habían sido en buenos Aires). El viaje y la incertidumbre de cuándo sería que ella pariría, me llevaron a disponer de dos semanas en el norte.
Los astros y la beba quisieron que mi acompañada pariera al día siguiente de mi llegada. Además de tener la oportunidad de acompañarla en el postparto durante dos semanas, también florecieron otras posibilidades. En Jujuy, a hora y media de bus, se armó un encuentro de crianza para madres, padres y bebés, para poder hablar de desarrollo infantil.
Qespikuy es un espacio conformado por valiemntes mujeres (Olga Chiabrabdo, Florencia Mallagray, Cecilia Ortega) que desde hace varios años difunden las buenas prácticas acordes con las leyes que amparan a las mujeres y los hombres a la hora de convertirse en padres. Qespikuy tiene la misión de crear una nueva conciencia femenina (y masculina) en las necesidades básicas y esenciales que las mujeres debemos satisfacer para convertirnos en madres sin obstaculizadores de nustro legítimo proceso. Entre otras actividades, convoca a grupos de embarazadas para brindarles los recursos que la fisiología provee (nada más efectivo, barato y placentero) en este milagroso ciclo vital.
 ¡La reunión fue un suceso! Un encuentro que debía haber durado 2 horas ¡duró 5! Vinieron familias desde todos los alrededores, incluso desde Bolivia.
Luego de tan exhaustivo encuentro, en donde todos querían aprovechar al máximo la posibilidad de evacuar dudas, se acercaron algunas familias a hablar de sus situaciones particulares.
Una pareja que se hallaba allí con su beba de 8 meses me pidió consulta por su hijo mayor, de 3 años.  La consulta era compleja, y finalmente fui a verlo a su casa.
Pablo (así lo llamaré) estaba tumbado en el piso con su mirada perdida. Luego comprobé que no era así, lo que ocurría era que no podía direccionar su cabeza. Babeaba de un lado, por la posición. Y tenía los dientes enfundados en coronas metálicas, porque al no regular la fuerza mandibular, se rompía los dientes en la fuerza de la mordida. Todas enormes distonías musculares, llamadas espasticidad, debido a las lesiones cerebrales por la falta de oxígeno en el nacimiento
Pablo nació con parálisis cerebral por mala (pésima) praxis del obstetra. Le colocó a la mujer en pleno expulsivo una dosis de prostaglandina que la partera sacó de su bolsillo (la mujer lo vio con sus propios ojos). Esta medicación le produjo una contracción tan descomunal que generó hipoxia en el niño (falta de oxígeno) demasiado intensa para lo que su cerebro podía tolerar.
Ese médico entregó a su madre un bebé vivo, pero nunca se enteró de las condiciones en las que hizo nacer a este niño.
Le pregunté si se lo había llevado, para que conociera el resultado de su trabajo. Silencio.
La consulta era sobre qué se podía hacer para ayudarlo, mientras lo sentaban (él no podía incorporarse solo, y lo tenían que sostener). Mientras lo iban verticalizando, observé como toda su musculatura se iba crispando como efecto de una postura no gobernada por él. Todos los reflejos activos se intensificaban.
 Sugerí dejarlo en el piso, y me respondieron que en el tratamiento kinesiológico (4 veces a la semana) lo sentaban todo el tiempo. “¡absurdo!, dije. Necesita primero inhibir la maraña de reflejos que tiene activados!
Otra vez silencio.
de repente, se me ocurrió la pregunta.  “¿y van muchos niños a tratamiento kinesiológico?
“está lleno”.
Y justo en ese momento en mi mente tuve un cuadro horroroso.
 Legiones de personas arruinadas de por vida por mala praxis en su nacimiento.
Y estas mismas personas, arruinadas luego, por mala praxis en sus tratamientos.
Y una provincia arruinada económicamente porque debe pagar de por vida a legiones de vidas “improductivas”.¡Ninguna situación tendría que haber existido!.
He conversado infinidad de veces con trabajadores de la salud. Siempre llegamos a la misma conclusión. Las prácticas arcaicas y defensivas se han adueñado del sentido común, y los resultados comienzan a ser catastróficos
¿Qué es esto? ¿Cómo se modifica?
Además de una política sanitaria enfocada en la fisiología, ¡la población necesita ayuda! Conciencia, conocimiento y ¡poder de elección y acción!
¡Doulas!, pensé. Jujuy necesita LEGIONES de Doulas, de mujeres que ayuden a otras mujeres para que no sean intervenidas innecesariamente en sus partos, para que no arruinen a sus hijos  por vida, para que ellas puedan decidir sobre sus cuerpos y sus hijos!

Hace dos años que tengo este pensamiento en mi cabeza. Esta enorme preocupación. Esta pena infinita por estos niños que están creciendo y cuya vida ha sido malograda por la incompetencia y la arrogancia institucional.
Qespikuy pensó lo mismo, y ha convocado una vez más al llamado, a la reunión, al poder femenino de la acción pacífica. La revolución tranquila, la del amor Y LA SABIDURÍA ANCESTRAL femenina.
Por algún lado hay que comenzar.
A nuestro alcance está el de las madres.
Doulas de Argentina (DAr), junto con Qespikuy Dar a Luz han organizado una capacitación para mujeres que desean desarrollarse como Doulas en Jujuy, en abril de este año.

Informes e Inscripcion: Libertad 1149 - Tel:155805816- 155046962
Correo: qespikuy@gmail.com 

Cinco encuentros, 34 horas en total, cinco días consecutivos. del 2 al 6 de abril de 2014 

2/04 de 8.30 a 18 hs.
3/04 de 8.30 a 18 hs
4/04 de 9 a 12.30 hs
5 /04 de 8.30 a 18 hs.
6/ 04 de 8.30 a 17 hs.

domingo, 22 de diciembre de 2013

EL NACIMIENTO Y LOS ORÍGENES DE LA VIOLENCIA, por Michel Odent

EL NACIMIENTO Y LOS ORÍGENES DE LA VIOLENCIA
Por Michel Odent
Cuando acudimos a la biografía de grandes figuras de la humanidad que comúnmente asociamos con el amor, como pueden ser Venus, Buda y Jesús, se nos presenta la manera en que tuvo lugar su nacimiento como una fase muy importante, como un momento crítico en el desarrollo de sus historias vitales. Por contra, la biografía de personajes famosos, políticos, escritores, artistas, científicos, gente del mundo de los negocios y sacerdotes suele comenzar describiendo detalles de la infancia y educación. ¿Podría indicar esta notable diferencia entre ellos que el nacimiento es un momento crucial en el desarrollo de nuestra capacidad de amar?

Las ciencias biológicas de los años 90 nos enseñan que es la primera hora que sigue al nacimiento la que conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar. Durante el proceso del nacimiento, segregamos una serie de hormonas que permanecen en los sistemas corporales tanto de la madre como del bebé justo después del nacimiento. Ambos, la madre y el bebé, se encuentran entonces en un equilibrio hormonal cuya duración tiene una naturaleza vital corta y que, además, no volverá a presentarse en el futuro. Si consideramos las funciones de estas hormonas y el tiempo que tardan en ser eliminadas por parte de nuestro organismo, entenderemos entonces que cada una de estas diferentes hormonas cumple exclusivamente un papel igualmente diferenciado en la interacción madre-bebé.

Son estas mismas hormonas las que funcionan en cualquiera de los aspectos relacionados con lo que conocemos como amor. Datos recientes que van aportando diferentes ramas de la literatura científica vienen a presentar, en esta línea, una nueva visión de la sexualidad. Existe una hormona del amor al igual que también contamos con un sistema de recompensa que opera cada vez que, como animales sexuales que somos, hacemos algo que es necesario para la supervivencia de la especie.

“La primera hora que sigue al nacimiento conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar.”

La oxitocina se encuentra en medio de cualquier aspecto relacionado con el amor. Primeramente es secretada por una primitiva estructura de nuestro cerebro llamada hipotálamo; posteriormente pasa a la glándula pituitaria posterior desde donde, bajo circunstancias específicas, es liberada repentinamente en el torrente sanguíneo. Hasta hace bien poco, venía sosteniéndose que la oxitocina era un tipo de hormona característica del sexo femenino cuyo único papel consistía en estimular las contracciones uterinas durante el trabajo de parto y el parto, así como las contracciones del pecho durante la lactancia. Hoy se sabe que la oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y que se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual.


Función de la oxitocina en la excitación sexual

Hace muy poco que ha salido a la luz la función de la oxitocina durante la excitación sexual y el orgasmo. Esto, tras innumerables experimentos con oxitocina en ratas y otros animales de laboratorio. Por ejemplo, cuando se inyecta la oxitócica a aves domésticas de corral y palomas, la mayoría, un minuto después de la inyección, empieza a moverse a ritmo de vals, a agarrarse unos a otros por las crestas y a montarse. Hace ya décadas que viene utilizándose la oxitocina con animales en cautividad con fines relacionales. Es ahora cuando contamos con estudios científicos que muestras los niveles de oxitócica durante el orgasmo en los humanos. El equipo [de investigación] de Mary Carmichael de la Universidad de Standord en California ha publicado un estudio en el que se tomaron medidas de los niveles de oxitocina entre hombres y mujeres durante la masturbación y orgasmo. Estas mediciones se realizaron por medio de muestras de sangre recogidas continuamente a través de un catéter fijo en la vena (1). Los niveles obtenidos antes del orgasmo, durante la estimulación, resultaron ser superiores entre las mujeres que entre los hombres. Ciertamente, ya eran superiores durante la segunda fase del ciclo menstrual en comparación con la primera fase. También las mujeres presentaban niveles significativamente superiores que los hombres durante el orgasmo; de la misma forma, las mujeres multiorgásmicas obtenían un pico más elevado durante el segundo orgasmo. En el orgasmo masculino, la oxitocina ayuda a inducir las contracciones de la próstata y las bolsas seminales. El efecto inmediato que conlleva la liberación de oxitocina durante el orgasmo femenino es el de inducir el tipo de contracciones uterinas que ayudan a trasportar el esperma hacia el óvulo. Existen datos de estos hechos datados ya en 1961 aportados por dos médicos americanos y obtenidos durante una operación ginecológica. Ocurrió cuando antes de realizar la incisión abdominal, fueron introducidas partículas de carbono en la vagina de la mujer, cerca del corvino, a la vez que le era administrada una inyección de oxitocina. Luego, encontraron partículas de carbono en las trompas de Falopio (2).

“La oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual.”

Margaret Mead, tal y como han hecho muchos antropólogos, se percató de que, en muchas sociedades, el papel del orgasmo femenino había sido totalmente ignorado, considerando que no cumplía función biológica alguna (3). En el mismo estadio de desarrollo de las ciencias biológicas, Wilhelm Reich fue incapaz de relatar cuál era exactamente el papel del orgasmo femenino (4). Hoy en día, con los datos de los que disponemos, podemos mostrar una visión completamente nueva del orgasmo femenino.

La hormona del amor altruista

Sabemos que cierto nivel de oxitocina es necesario durane el proceso del nacimiento, y los obstetras han venido siendo conscientes de ello desde hace bastante tiempo. Sin embargo, no es hasta la actualidad cuando nos interesamos por la cantidad de oxitocina que es liberada justo después de que el bebé ha nacido. La importancia de este pico es especialmente relevante cuando lo ligamos a nuestro reciente conocimiento de que la oxitocina puede inducir a la conducta maternal. Cuando la inyectamos en el cerebro de una rata virgen o una rata macho, se vuelve maternal y comienza a cuidar a los cachorros. En el aso opuesto, si inyectamos un antagonista de la oxitocina directamente en le cerebro de las madres ratas justo después del parto, no prodigan una gran atención a sus crías. Puede decirse que uno de los mayores picos de secreción de la hormona del amor que acontece en la vida de una mujer se da justamente tras el nacimiento, siempre y cuando éste transcurra sin que medien hormonas de sustitución administradas a la madre durante el parto. Parece que el feto también libera oxitocina, lo cual contribuye al comienzo del trabajo de parto a la vez que puede configurar la propia capacidad del bebé para liberar la hormona del amor.

“La oxitocina está presente en la leche humana; es decir, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo”

En este mismo sentido, estamos en estos momentos conociendo más acerca del papel de la oxitocina en la lactancia. Se ha comprobado el hecho de que cuando una madre oye una señal de su bebé con hambre, se produce un aumento en los niveles de oxitocina, por lo que podemos establecer un paralelismo entre la excitación sexual que comienza antes de que exista cualquier tipo de contacto físico. Tenemos entonces niveles igualmente elevados de oxitocina liberados por una madre en el momento en el que el bebé mama que durante un orgasmo, lo que constituye otro paralelismo entre estas dos situaciones en la vida sexual. Aún más, la oxitocina se encuentra presente en la leche humana. Dicho de otro modo, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo. Y cuando nos encontramos compartiendo una comida con más personas, también incrementamos nuestros niveles de oxitocina. La única conclusión posible es que la oxitocina es una hormona altruista, una hormona del amor.

Así, cualquier episodio de la vida sexual se caracteriza por la liberación de una hormona altruista, y esto también se refiere a la liberación de sustancias morfina-like. Este tipo de endomorfinas actúan como hormonas de placer como analgésicos naturales. Durante al acto sexual se liberan niveles altos de endormorfinas, por lo que para personas que padecen de migraña, las relaciones sexuales se convierten en un remedio natural contra ese dolor de cabeza. Existe al respecto mucha documentación acerca del uso por parte del organismo de estas sustancias en diferentes tipos de animales.

“En las sociedades en las que la sexualidad genital está muy reprimida, las mujeres tienen una menor probabilidad de tener partos más fáciles, y a la inversa, la rutina hipercontroladora del proceso del nacimiento probablemente influye en otros aspectos de nuestra vida sexual”

Pongamos como ejemplo el caso de los hámster y las betaendorfinas, cuyos niveles en sangre aumentaron en 86 veces en ejemplares machos después de la quinta eyaculación en comparación con los animales del grupo de control. En esta misma línea se han realizado estudios en humanos que profundizan en el papel de la liberación en sangre de endorfinas durante el trabajo de parto y el parto. Como consecuencia de estos nuevos estudios, ha salido a la luz el tema del dolor y si éste es psicológico o resultado de condicionamientos culturales, asunto que ha formado parte del debate con argumentos que podemos situar en hace 40 años. Hoy por hoy damos por aceptado el concepto del dolor psicológico, aunque también existe un sistema de compensación cuya finalidad es regular el uso de sustancias opiáceas naturales por parte del organismo humano. Ése es sólo el comienzo de una larga serie de reacciones.

Por ejemplo, las betaendorfinas liberan prolactina, una hormona que le da el toque final a la maduración de los pulmones del bebé y que es igualmente necesaria para la secreción de la leche materna. También la oxitocina ayuda en este caso a la subida de la leche.

Este aparentemente simple hecho de liberación de endorfinas durante el proceso del nacimiento nos dice que en los 90 no podemos ya separar el estudio del dolor del estudio del placer, dado que el sistema que nos protege del dolor es el mismo que nos produce el placer. Durante el parto y nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados de opiáceos. Es entonces cuando se establece esa relación de apego o vínculo, ya que los opiáceos crean un estado de dependencia. De igual manera, cuando los individuos de la pareja sexual se encuentran uno junto al otro e impregnados de opiáceos, se crea otro tipo de dependencia muy similar a la relación de apego entre una madre y su bebé.

Teniendo en cuenta que la lactancia es necesaria para la supervivencia de los mamíferos, no sorprende advertir que existe un sistema interno de recompensa que anima a la madre a dar el pecho. Cuando una madre amamanta, en veinte minutos alcanza el nivel máximo de endorfinas; así, al bebé le ha recompensado la crianza desde que la leche humana contiene endorfinas. Éste es el motivo por el que algunos bebés se muestran como “elevados” después de mamar.

“Durante el acto sexual se liberan niveles altos de endomorfinas, por lo que para las persona que padecen de migraña, las relaciones sexuales se convierten en un remedio natural contra ese dolor de cabeza.”

Nuestros conocimientos acerca de las endorfinas es aún muy reciente. Hace sólo 20 años,Pert y Snyder publicaron un artículo histórico en la revista Science donde revelaban la existencia de células sensibles a la recepción de opiáceos en el tejido nervioso de los mamíferos. Entonces, si el sistema nervioso humano contiene células sensibles a los opiáceos, podríamos pensar que el cuerpo humano es capaz de producir alguna sustancia o sustancias muy similares a las que segrega el opio (5). En cuando se entiendan por completo estos datos científicos publicados, dispondremos de una nueva base de la que partir a la hora de afrontar temas como la relación entre el placer y el dolor, el comportamento masoquista y sádico, la filosofía del sufrimiento, el éxtasis religioso y los sustitutos de la satisfacción sexual, por citar sólo unos pocos temas a modo de ejemplo.

“Durante el parto y nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados en opiáceos”

Tanto la oxitocina, hormona del amor, como las endorfinas, hormona del placer, forman parte de un complejo equilibrio hormonal. Pongamos como ejemplo un caso de liberación de oxitocina de modo repentino. De acuerdo a un equilibrio hormonal, podemos dirigir la necesidad de amar en direcciones diferentes. En el caso de una madre con niveles altos de prolactina, ésta, en su trato con el bebé, tiende a concentrar su capacidad de amar hacia su bebé. Cuando los niveles de prolactina son bajos, como ocurre normalmente en los casos de madres que no dan el pecho, el amor es dirigido entonces hacia una pareja sexual, y es que la hormona necesaria para la secreción de la leche materna, la prolactina, disminuye el deseo sexual. Cuando un hombre tiene un tumor por el que segrega prolactina, el primer síntoma es la impotencia sexual. Los fármacos “antiprolactina” pueden ser inductores de sueños eróticos.

Adrenalina y contacto visual

Existen hormonas que inhiben ciertos episodios de la vida sexual, hormonas de la familia de la adrenalina que son liberadas cuando los mamíferos tienen miedo o sienten frío. Este tipo de hormonas, denominadas “de emergencia”, son las que nos proveen de la energía necesaria para protegernos en caso de lucha o de huida. En el caso de una hembra mamífero amenazada por un depredador potencial cuando ésta se encuentra pariendo, este tipo de adrenalina permite a la madre posponer el proceso del nacimiento, parándolo y retrasando ese momento con el fin de impulsar a la madre a luchar o huir del peligro. Es bien sabido por los ganaderos que el imposible ordeñar a una vaca asustada.

Ahora bien, los efectos de la adrenalina durante el proceso del nacimiento prueban ser más complejos en este caso. Ambos, la madre y el bebé, experimentan picos de adrenalina durante las últimísimas contracciones que preceden al nacimiento. Con ello se permite y facilita a la madre estar alerta cuando nace el bebé; además, para los mamíferos supone una ventaja añadida, ya que liberan energía suficiente para proteger al recién nacido. Otro de los efectos derivados de tal cantidad de adrenalina disponible en el organismo del feto es que, igualmente, éste entra en el nacimiento en estado de alerta, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas de ahí la fascinación de las madres por la mirada de sus criaturas recién nacidas. Aparentemente, este contacto visual representa para los humanos una piedra de toque fundamental en el comienzo de la relación madre-bebé. Hemos de destacar en este punto que las hormonas de la familia de la adrenalina, tan generalmente relacionas con la agresión, cumple un rol muy específico en la interacción madre-bebé durante la hora siguiente al nacimiento.

El cerebro primitivo

En los seres humanos, el principal órgano en funcionamiento durante cualquier actividad sexual es el cerebro. Las ciencias biológicas modernas ven el cerebro como una glándula primitiva que secreta hormonas, pero sólo las primitivas estructuras del cerebro y las que rodean al hipotálamo -aquéllas que compartimos hasta con los mamíferos más primitivos- están activas durante la relación, el nacimiento y la lactancia. Los humanos tenemos un neocórtex -estructura cerebral recientemente descubierta- que alberga al intelecto sobre y alrededor de la estructura cerebral primitiva. Cuando este cerebro racional es sobre estimulado, tiende a inhibir la acción del cerebro primitivo. Durante el proceso del nacimiento, hay una etapa en la que la mujer de parto le da la sensación de estar en otro planeta; para llegar a ese “otro planeta”, ha tenido que cambiar su nivel de conciencia reduciendo la actividad del neocórtex. Y contrario, durante el proceso del nacimiento y cualquier experiencia sexual, una estimulación del neocórtex tiene un efecto inhibitorio: una conversación lógica, sentirse observada, luces fuertes, etc. Hay pocas parejas que puedan hacer el amor si se sienten observadas o si sus neocórtex se encuentran estimulados por luces fuertes o pensamientos lógicos.

Resulta irónico que los mamíferos no humanos, cuyo neocórtex no está tan desarrollado como el nuestro, cuenten con una estrategia para dar a luz en privado. La sensación de seguridad es un requisito previo para mantener el estado de privacidad. Para uno sentirse seguro, antes debe de sentirse protegido. Recordemos que las primeras comadronas eran normalmente las madres de las mujeres que estaban dando a luz. Otras comadronas que sustituían a la figura materna debían ser, sobre todo, personas protectoras.

“Durante el proceso del nacimiento, hay una etapa en la que a la mujer de parto le da la sensación de estar en otro planeta; para llegar a ese “otro planeta”, ha tenido que cambiar su nivel de conciencia reduciendo la actividad del neocórtex”

Tratar la sexualidad como un todo supone tener en cuenta muchas implicaciones. En las sociedades en las que la sexualidad genital está muy reprimida, las mujeres tienen una menor probabilidad de tener partos más fáciles, y a la inversa, la rutina hipercontroladora del proceso del nacimiento probablemente influye en otros aspectos de nuestra vida sexual.

Es necesario un completo trabajo para estudiar estas correlaciones, las cuales están basadas en muchos textos antropológicos de la muy reciente y moderna etnología, como el trabajo de Malinowski The Sexual life of Savages (7) y los estudios de Margaret Mead. Nos encontramos con las mismas correlaciones cuando comparamos las últimas estadísticas relacionadas con el nacimiento del s. XX en los países de Europa: los nacimientos son más fáciles en Suecia que en Italia.

Por supuesto, amor y sexualidad no son sinónimos. Nadie puede definir el amor, ni nadie puede analizar con precisión los distintos tipos de amor. La última forma de amor entre los humanos debería de ser el amor a la Naturaleza, un gran respeto hacia la Madre Tierra. Durante la primera hora que sigue al nacimiento, el primer contacto del bebé con su madre es un período crítico en el desarrollo de la capacidad de respeto a la Naturaleza. Debe de existir algo en común entre la relación con la madre y la relación con la Madre Tierra. Debe de haber algunas, muy pocas, culturas en la que exista excusa alguna para interferir en el primer contacto entre madre y el bebé. En estas culturas, la necesidad de dar a luz en la intimidad siempre se ha respetado, culturas que se han desarrollado en sitios donde los humanos tenían que vivir sus vidas en armonía con el ecosistema, donde resultaba una ventaja desarrollar y mantener el respeto hacia la Madre Tierra.

Cuando el proceso del nacimiento se vea como un período de suma importancia en el desarrollo de la capacidad de amar, ocurrirá la revolución en nuestra visión de la violencia.
Para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer. M. Odent

Publicado en la Revista Obstare nº 7, invierno 2002 (pp 46-50)
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lunes, 16 de diciembre de 2013

POR UN PARTO MÁS HUMANO. PARTOS: “DETENER EL FENÓMENO INTERVENCIONISTA”

Compartimos la nota que la periodista Julia Uccello les realizó, para la revista Rosario Express, a Daniel Crosta, director de la Maternidad Martin, y Gustavo Baccifava, jefe de obstetricia del Hospital Roque Saenz Peña. Una mirada médica sobre el parto humanizado en la salud pública y privada de Rosario, Argentina. Doulas de Rosario.

POR UN PARTO MÁS HUMANO
PARTOS: “DETENER EL FENÓMENO INTERVENCIONISTA”
Nos hemos olvidado de preguntarnos cuáles son las necesidades básicas de una mujer durante el trabajo de parto. Hemos tomado el camino equivocado. Lo mejor en este caso es regresar al principio y comenzar otro camino”, Michel Odent (obstetra especialista en investigación pre – y perinatal).

Las palabras “nacer” y “naturaleza” tienen la misma etimología, y sin embargo el parto es cada vez más intervenido por la medicina sin respetar los tiempos naturales. Año a año, los índices de cesáreas aumentan de manera exponencial, superando ampliamente la sugerencias del 10% (en casos excepcionales) de las que habla la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Rosario la tendencia se hace evidente especialmente en los efectores privados, donde desde un 50% a un 70% de los partos se realizan por medio de intervenciones quirúrgicas.

El parto respetado es un derecho establecido en la ley 25.929 que dice, entre otros puntos, que se debe respetar la evolución normal o natural de un trabajo de parto. “No hay que tratar de intervenir o medicalizar un hecho absolutamente biológico si no existe una verdadera causa que lo justifique”, afirma Daniel Crosta, director de la Maternidad Martin. Él explica que esto se sabe, pero no siempre se hace o se dice, y relaciona las cusas con temores que manifiestan tanto los médicos como las embarazadas.

Al parecer, los tiempos fisiológicos de un parto son muy diferentes a los tiempos que se manejan en una institución médica o de aquellos que se imponen a nivel cultural, donde prima la ansiedad. El sistema falla, y como contrapartida, desde las maternidades públicas se alerta para detener el fenómeno intervencionista, haciendo hincapié en el acompañamiento, y aceptando los cada vez más frecuentes “planes de parto” que llegan a las maternidades en forma de documento escrito, con el propósito de que sean respetados los deseos de las madres y sus parejas de elegir.
Gustavo Baccifava, jefe de obstetricia de la maternidad del Hospital Roque Saenz Peña asegura que hay que iniciar acciones de forma urgente para revertir el modelo asistencial tecnocrático actual y optimizar la calidad de atención de madres y bebes: “Se requiere de una revisión profunda de las prácticas obstétricas actuales basadas - muchas veces - no en pruebas científicas, sino en viejas tradiciones hospitalarias y en sistemas de creencias”, opinó.

Si se tiene en cuenta que las cifras a nivel mundial dictan que las maternidades con menor intervención son aquellas con menor índice de morbimortalidad perinatal, la revisión de los sistemas sanatoriales se impone. En la Maternidad Martin son conscientes de ello, pero no hay una visión optimista de un futuro próximo: “Llegar a un cambio llevará mucho tiempo, porque no hay que convencer sólo a un actor, sino a todos los actores involucrados. Hay que convencer a los médicos de volver al parto natural para evitar un montón de complicaciones, pero también convencer a las propias mujeres de que la cuestión natural es mucho mejor para ellas y para sus bebés”, dijo Crosta.

EL PODER DEL OBSTETRA
Desde hace muchos años se ha ido configurando un paradigma del parto, en donde el poder se ha desplazado absolutamente hacia el médico, entregándoles una responsabilidad muy grande. La mujer ha perdido autonomía en el parto porque ya ha olvidado cómo es un parto normal sin intervención, y es por eso que existen temores insalvables que juegan como enemigos en la llegada del nacimiento. Gustavo Baccifava explica a Rosario Express esta tendencia, haciendo un llamado a la toma de conciencia por parte de toda la sociedad para cambiar el modelo actual.

¿Cómo explica el poder actual del medico obstetra?
Hace aproximadamente 200 años la mujer en parto se trasladó de los hogares a las instituciones de salud. Con el transcurso del tiempo un acontecimiento femenino, íntimo y familiar, se ha convertido en un procedimiento médico-quirúrgico. Intervenciones médicas que eran excepcionales se transformaron en rutinarias, con consecuentes efectos adversos tanto en la madre como en el bebé (O.M.S ,1998). Se ha despojado a la mujer del control de su propio parto.
Hay que restituirle el protagonismo a la mujer, ya que es ella la que posee la sabiduría innata para parir. El equipo de salud debe ser respetuoso del proceso fisiológico y limitarse a intervenir activamente sólo en aquellos pocos casos de nacimientos complicados. Se trata de relaciones de poder, donde el sistema médico consolida su autoridad provocándole miedo al parto a la mujer embarazada.

¿De qué se tratan los planes de parto que le acercan a la maternidad?
Es un resguardo frente a éste escenario de mujeres embarazadas y sus parejas que elaboran y presentan documentos denominados “Plan de Parto y Nacimiento” donde expresan sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas respecto al proceso de parto. Procedente del mundo anglosajón, ésta fórmula permite a la mujer embarazada y su acompañante tomarse todo el tiempo que necesite y consultar diferentes fuentes para poder formarse una opinión y expresar sus preferencias en relación a la atención que desean recibir. Así se evita tener que hacerlo durante el parto, momento emocional y físico centrado en el proceso vivencial. Garantiza la comprensión del proceso y la participación activa de las mujeres, además de facilitar la relación y la tarea del equipo profesional. Suelen enviarse a los hospitales o clínicas en forma de carta. Lo importante es que las decisiones libres e informadas de las usuarias de los servicios han de respetarse independientemente de la forma y título que le demos.

¿Por qué habitualmente se induce el parto sin esperar los tiempos naturales?
Considero que se trata de un problema cultural y social. Actualmente se vive de manera vertiginosa, con ansiedad, y la mujer embarazada con su pareja no son ajenas a esto. Se observa frecuentemente que ante una consulta a las unidades obstétricas se “interna” precozmente a la mujer, aún sin encontrarse en franco trabajo de parto, produciéndose un efecto en cascada, con mayor cantidad de intervenciones médicas y efectos adversos (O.M.S). Por eso la sociedad, incluido el equipo de salud, deben comprender la importancia de respetar los “tiempos biológicos” del proceso de parto.

¿Puede afirmar que la mayoría de los obstetras no tienen noción de lo que es un parto espontáneo sin intervenciones?
Los médicos en su mayoría no tienen experiencia en haber asistido partos no intervenidos; los partos institucionales son muy diferentes a los partos fisiológicos.

¿Cuáles son los pasos que se siguen de rutina cuando una embarazada queda internada para tener su bebé?
Hay un mensaje simbólico en las Instituciones. Es común observar que la mujer es “ingresada” en silla de ruedas o camilla a los hospitales; en éste caso el mensaje es: “usted es incapacitada físicamente”. Luego se le coloca una bata hospitalaria (uniforme): “ud. es igual al resto”, se le acuesta en una cama y se la une al suero: “cordón umbilical” de la institución. En general se le prohíbe ingerir líquidos. Además no se le permite elegir libremente la posición en el proceso de parto. Luego se le gotea (muy frecuentemente) hormona sintética denominada oxitocina, y se le practica rotura de bolsa.
Ante ésta cascada de intervenciones y prohibiciones la mujer experimenta un dolor insoportable, mucho más allá del provocado por las contracciones naturales por lo que lógicamente solicita “a gritos” anestesia; se le practica habitualmente anestesia peridural; procedimiento que requiere habitualmente mayor uso de oxitocina sintética y mayor posibilidad de efectos adversos en el bebé (por hipotensión arterial materna y otras causas) y de parto instrumentado.

Entonces existe una clara relación entre la inducción al parto y la cesárea…
Sí. Todo proceso fisiológico que se interfiere innecesariamente, se dificulta, se entorpece y complica.

¿Por qué hay médicos que practican tantas cesáreas? ¿Cuáles son las consecuencias negativas que ésta acarrea?
La cesárea es cómoda y práctica para el médico. En las últimas décadas el sistema médico ha ido instalando en la sociedad la idea de que la mejor y más segura forma de nacer es por medio de operación cesárea. Producto de ello es que actualmente muchas mujeres y sus parejas solicitan cesárea a “la carta”. Dr. o Dra.: “deseo programar la cesárea para tal o cual día”. La cesárea es una operación de cirugía mayor que entraña de 5-10 veces más riesgos de complicaciones maternas y 2-4 veces más posibilidades de muerte materna que por parto vaginal. La operación cesárea es un recurso maravilloso, mal utilizada daña la salud.

¿Qué acciones se necesitan para empezar a plantear un cambio?
Es necesario e imprescindible para lograr un cambio sustancial en el escenario del nacimiento, que la comunidad tome conciencia de la realidad actual y sea protagonista principal de dicho cambio. Si las mujeres supieran de la inmensa fuerza que habita en ellas, cambiarían el escenario del nacimiento.

MÁS Y MÁS CESÁREAS
De acuerdo a la información brindada por los entrevistados, el incremento de las cesáreas comenzó a notarse desde hace más de una década, cuando empezó a verse muy influenciado el trabajo médico debido a los juicios por mala praxis aumentando el temor, no solamente en la conciencia del médico, sino también en la conciencia de las pacientes, al pensar que la cesárea era una solución para resolver dificultades en el parto.
Lo cierto es que la intervención quirúrgica es más frecuente que el parto natural en la salud privada y según Crosta, está íntimamente ligada con los tiempos del profesional: “Es más fácil para el médico programar una cesárea, sabiendo qué día y a qué hora va a nacer ese bebé, y no tener que esperar que se desencadene en forma natural un trabajo de parto, algo que puede tocar en cualquier momento y tardar muchas horas. En la parte pública eso no sucede porque nosotros trabajamos con planteles de médicos que están de guardia. Vos venís a esta institución a tener tu parto y te va a atender la guardia que corresponda a ese día”.

PARTO SIN AMOR
“El modelo asistencial vigente le ha robado el componente espiritual y emocional al nacimiento”, reveló Baccifava. Con el correr de los años hay mayores índices de inducción del parto, donde se utiliza la oxitocina sintética (una hormona que la mujer libera de forma natural), provocando las contracciones que actúan sobre el músculo del útero y desencadena el trabajo de parto.
Cuenta Crosta que con la droga sintética se intenta provocar en pocas horas lo que a veces, en forma natural, lleva días de evolución. “Por eso, cuando uno decide una inducción, tiene un alto porcentaje de fracaso y termina en cesárea. La decisión de acelerar los tiempos se debería aplicar a ciertas patologías (diabetes, o presión alta por ejemplo) para evitar posibles complicaciones, pero se aplica en pacientes con fecha probable de parto”. Además existen muchas pacientes que solicitan la realización de una cesárea electiva por el temor al parto: “En esto juegan un montón de cuestiones subjetivas que tienen que ver con que de chiquitas a las mujeres se les va inculcando ese temor del sufrimiento al parto, al dolor. Frases como “vas a ver lo que es un parto” configuran esta cuestión social y cultural que hace que muchas mujeres lo soliciten”, explicó Crosta.
La oxitocina liberada de forma natural causa las contracciones del útero y ayuda al desarrollo natural del instinto de protección y del cuidado del bebé después de su nacimiento. La liberación
de esta hormona requiere de ciertas condiciones de intimidad que la mujer persigue en el momento tan particular por el que atraviesa. En este sentido, la asistencia en instituciones dista mucho de poder lograr el respeto de esa necesidad, cuando, por ejemplo, se usan luces fuertes, no se logra silencio, se coloca a la mujer en posición de camilla o se le pregunta por cuestiones del orden de lo burocrático como la obra social, o el minuto de la última contracción, corriéndola del eje de su escenario. En suma, lo que perturba malogra la liberación de la hormona, interrumpiendo el curso natural del trabajo de parto y derivando en el uso de la hormona sintética.
El parto respetado propone un punto intermedio entre la necesidad de la mujer actual de ser asistida y monitoreada por equipo profesional y el acompañamiento de la cuestión natural de la que somos parte. Hay un reclamo insatisfecho que seguirá sonando si no se atienden las necesidades relacionadas con ese íntimo estado emocional. Hoy con toda la tecnología uno puede evitar una complicación, pero los entrevistados hacen visible la diferencia: “No debemos intervenir en todos lo partos sino estar preparados para detectar aquellos en los cuales haya una complicación o una patología que pueda afectar la salud de la madre o el niño”, concluyó Crosta.

RECUADRO
15000 nacimientos al año se contabilizan en Rosario
4750 promedio de partos al año en la Maternidad Martin
1800 promedio de partos al año en la Maternidad del Roque Saenz Peña
Un 25% son cesáreas en estas maternidades públicas
Los sanatorios privados realizan de un 50% a un 70% de cesáreas.