“La energía que el hombre y la mujer dedican a la producción de bienes materiales aparece cuantificada en todos nuestros índices económicos. Pero la energía que el hombre y la mujer dedican a la producción, en sus propios hogares, de niños felices, sanos y seguros de sí mismos, no cuenta para nada en ninguna estadística.Hemos creado un mundo trastornado”John Bowlby
Varios profesionales de la medicina, neurología, psicología y psiquiatría (ojo al dato) firmaron y publicaron el 15 de Septiembre del 2009 un manifiesto a favor de dos años de maternidad/paternidad garantizados por los poderes públicos.
Esta iniciativa es una gran noticia, pero el hecho de tener que justificar y reivindicar públicamente que criar a nuestros hijos es vital para ellos y para el colectivo es el ejemplo más esclarecedor de lo desorientada que está nuestra sociedad.
Lo que es una obviedad en pueblos menos “desarrollados” tecnológicamente, aunque más mamíferos y mucho menos adultocentristas que nosotros, y lo que tienen muy claro en las sociedades con un estado de Bienestar más amplio, como las nórdicas, a nosotros nos lo tienen que explicar con infinitos estudios de conexiones cerebrales, vínculo y comportamiento para que entendamos que nuestros hijos necesitan nuestro tiempo y que esa es la mejor inversión, en salud, equilibrio emocional y productividad para un Estado.
Los firmantes del manifiesto nos explican que es mejor evitar la institucionalización de los bebés y de los niños los primeros años de vida y se basan en varias premisas que detallan aquí:
La figura de apego de los primeros años es la que provee de la seguridad básica esencial para poder explorar el mundo y establece la capacidad de relacionarse con los demás de modo sano
El desarrollo del cerebro depende de la calidad de la crianza
Los efectos negativos probados de la institucionalización parcial o total sobre la evolución infantil
Los expertos también desmienten las creencias de que hay que “socializar” a los bebés a los pocos meses, que el fracaso escolar se soluciona con más horas de escolarización y que lo mejor que podemos brindar a nuestros hijos es trabajar “de sol a sol” para poder pagar actividades extraescolares y objetos de consumo.
Se quejan de que la inversión pública se centra en guarderías, hospitales, equipos de salud mental infarto-juvenil y más psicofármacos para la infancia, y no en apoyar y ayudar a los padres en la crianza de sus hijos como en los países escandinavos.
(…) Son sólo algunas de las principales razones por las cuales la sociedad debe contribuir a la crianza de sus jóvenes continuadores. Para ello, resulta fundamental que se comprometa con una verdadera conciliación de la vida laboral y familiar, ayudando a los padres que decidan cuidar personalmente a sus hijos a que tengan el tiempo para ello.
Los padres y los bebés de nuestras sociedades se merecen la posibilidad de que, si las madres y padres quieren, puedan ser ellos los principales cuidadores de sus hijos, al menos durante los dos primeros años. Sobre todo, teniendo en cuenta que, con los niveles actuales de natalidad, eso sólo ocurrirá una o dos veces en la vida.
Y demandan prolongar hasta los dos años el tiempo de cuidado compartido por maternidad/paternidad con protección pública para todos aquellos padres que deseen ocuparse personalmente de sus hijos y guarderías, para quienes las necesiten, pero con un ratio de una persona por cada 3 ó 4 bebés (ahora es el doble).
En este sentido podemos citar las experiencias de otros países como largas bajas de maternidad (64 semanas en Suecia, 52 en Noruega, 50 en Dinamarca y 44 en Finlandia) y el sueldo sustitutorio de Alemania durante 1 año (80% del total) para el progenitor que cuide al bebé.
Felicitamos a los profesionales que han desarrollado el manifiesto por 3 motivos:
por llegar a la raíz de los problemas sociales y psicológicos actuales,
por demostrar que la crianza es importante aunque nuestra sociedad sólo valore a las mujeres “externamente” y desprestigie la invisibilidad del hogar,
y por su valentía en desligarse de la tendencia oficial de defender que “con un poco tiempo de calidad” es suficiente para los niños (véanse declaraciones del Sr. Estivill y Sr. Urra -comentario 13- a este respecto).
Y no es esta la primera denuncia que hay a favor de la crianza con apego y potenciar la conciliación laboral en España porque recordamos el vídeo “Tiempo para todos” de la Comisión Nacional para la Racionalización de los horarios, la campaña de las familias numerosas, las concentraciones de la Asociación Criar con el Corazón, …
Lo que sí es novedoso es que surja del ámbito de la medicina y psiquiatría y que hagan tanto hincapié en que la prevención de muchos “males” empieza en casa con una base emocional sólida y que las soluciones no están en el Ritaline.
Como hemos dicho en tantas ocasiones, el ejemplo y el amor para nuestros hijos necesitan de nuestra presencia y habrá que reivindicarlo las veces que haga falta y donde haga falta para las autoridades lo asuman y faciliten porque la sociedad del “todo por los niños pero sin los niños” está condenada al fracaso.
Sitio oficial: Más tiempo con los hijos
En El Blog Alternativo: El amor no tiene precioEn El Blog Alternativo: Conciliación familiar-laboralEn El Blog Alternativo: La igualdad mal entendida
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viernes, 4 de diciembre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
La vida en un cochecito
La vida del bebé en un cochecito (o silla de paseo)¿Podría influir de algún modo el uso habitual de sillitas de paseo en el desarrollo del lenguaje en los niños? En Gran Bretaña, los maestros vienen observando desde hace unos años un declive en las capacidades lingüísticas de muchos niños, hasta el punto de que han empezado a preguntarse si el uso y orientación de los cochecitos podría influir en este hecho.Los bebés que van sentados mirando hacia delante no tienen contacto visual con sus padres o cuidadores, y por tanto no pueden interactuar con ellos. En el ruidoso entorno urbano, los bebés pueden tener dificultades incluso para oír a sus padres cuando estos les hablan. Por supuesto, esto no ha sido siempre así, ni en todas partes. El uso de cochecitos para el transportes de bebés surgió en el siglo XIX en la Inglaterra victoriana, pero esos primeros cochecitos se diseñaban situando al bebé de cara a sus cuidadores. No fue hasta finales de la década de 1960 cuando surgieron las primeras sillitas plegables, adaptadas a las reducidas dimensiones de las viviendas urbanas modernas. La necesidad de que se pudieran plegar motivó que se diseñaran de forma que el niño queda de espaldas al adulto que empuja el cochecito.Si los bebés pasan un número considerable de horas durante sus primeros años en sillitas que entorpecen la interacción con los demás, ¿no podría dificultar esto su aprendizaje del lenguaje? La neurociencia nos dice que el cerebro se desarrolla sobre todo entre el nacimiento y los 3 años, período en que la interacción social favorece el desarrollo neurológico o, por el contrario, lo frena. Sue Gerhardt explica de forma contundente en El amor maternal (Why love matters, 2005) cómo la interacción con los demás, y sobre todo con los padres o cuidadores principales, “modela” el cerebro del bebé y el desarrollo o limitación de ciertas áreas cerebrales.A partir de estas hipótesis, la ONG británica National Literacy Trust, que desarrolla campañas en pro del desarrollo de las capacidades lingüísticas de la infancia, encargó en 2008 un estudio sobre el tema a un equipo de investigadores de la Universidad de Dundee (Escocia). El equipo, dirigido por la Dra. Suzanne Zeedyk, llevó a cabo un estudio de observación de 2.722 familias con bebés, por todo el país. Paralelamente, los investigadores estudiaron el comportamiento de 20 bebés, a lo largo de un recorrido por el centro de la ciudad de Dundee. Durante la mitad del paseo, los bebés iban orientados hacia la ruta, y la otra mitad orientados hacia la madre o cuidador.El primer estudio permitió observar que las sillitas donde el bebé va de cara a la ruta son, con diferencia, las más comunes, pero que los bebés tenían muchas menos posibilidades de interactuar socialmente en este tipo de sillas. Sólo en un 11% de casos se observó que los cuidadores les hablaban a los niños. Por el contrario, en sillas que permiten llevar a los bebés de cara a sus padres o cuidadores, se vio que estos les hablaban en un 25% de los casos, y aún más cuando los llevaban encima mediante portabebés o cuando caminaban con ellos.¿Podría ser, simplemente, que los padres más habladores tuvieran tendencia a comprar cochecitos que permiten el contacto visual con el bebé? No parece probable, ya que en el segundo estudio del equipo de Dundee 20 madres y bebés de entre 9 y 24 meses probaron ambos tipos de cochecitos, y se pudo ver que durante el trayecto cara a cara las madres les hablaban a sus bebés el doble, y tanto ellas como los bebés se reían más. Y no sólo esto. Además, y los patrones de sueño y ritmo cardíaco de los bebés eran diferentes cuando iban orientados de cara a la ruta o de cara a su madre o cuidador.La Dra. Zeedyk reconoce que “como psicóloga del desarrollo, nunca se me había ocurrido pensar en este tema, y me sorprendió que ningún otro científico lo hubiera estudiado aún”. “Nuestro estudio experimental mostró que, simplemente al darle la vuelta a la orientación de la sillita, se duplicaba el porcentaje de padres que le hablaban a su bebé. Tampoco había previsto que un alto porcentaje de bebés se durmiera yendo de cara a su portador: un 52% frente a un 27% de los que iban en sillitas orientadas en el sentido de la marcha. Fue una sorpresa total. Resulta significativo, ya que tenemos más tendencia a dormir cuando nos sentimos relajados y seguros.” Según Suzanne Zeedyk, esto indica que probablemente los niños se sienten más estresados cuando van en sillitas orientadas hacia el exterior.Por supuesto, los niños no pasan todo su tiempo en sillitas o cochecitos, pero sí que pasan, por término medio, unas dos horas diarias en ellos. El conocimiento científico actual nos dice que el desarrollo del lenguaje del niño está determinado casi totalmente por las conversaciones diarias que sus padres tienen con ellos. Al llevar al bebé en un cochecito que entorpece la interacción, los padres o cuidadores no pueden ver qué cosas atraen su atención y pierden valiosas oportunidades para hablar y comunicarse. La ciencia nos demuestra, asimismo, que el desarrollo del bebé es mucho mejor si sus padres están disponibles, desde el punto de vista emocional y cognitivo, para responder a sus sutiles señales de necesidad de atención y seguridad. Los cochecitos donde el bebé va orientado hacia la ruta no satisfacen esta necesidad; más bien, afirma Suzanne Zeedyk, “es probable que estos cochecitos interfieran en la capacidad de los padres de sintonizar rápidamente con las necesidades e intereses de sus hijos”.¿Por qué hasta ahora la ciencia no ha prestado atención a cuestiones relacionadas con el modo en que transportamos a nuestros bebés? Probablemente, porque la evidencia empírica disponible en la comunidad científica sobre la importancia de la interacción social para el desarrollo neurológico y fisiológico de los niños apenas está empezando a infiltrarse en nuestra conciencia social. Puede, también, que esta falta de atención proceda de un cierto desprecio sobre el papel que desempeñan los padres en la capacidad de los niños para procesar y dar sentido a sus experiencias. Es cierto que a medida que crece el niño se interesa más por su entorno, y desde ese punto de vista el orientar al bebé hacia el mundo exterior puede verse como algo que propicia ese interés por el mundo. Pero si los niños no pueden apoyarse en los gestos y la expresión facial de sus padres, no tienen ninguna ayuda para determinar qué cosas son seguras o cuáles suponen una amenaza, cuáles son interesantes y agradables y cuáles peligrosas. La respuesta parental desempeña un papel clave para ayudar al niño a desarrollar y regular sus propios sistemas fisiológicos, y aprender qué significado debe atribuir a las cosas que observa en el mundo que le rodea. Los cochecitos modernos interfieren sin duda en esta respuesta parental.“Nuestros datos -concluye la Dra. Zeedyk– sugieren que, para muchos bebés, la vida en un cochecito resulta pobre emocionalmente y tal vez estresante. Los bebés estresados crecen y se convierten en adultos con ansiedad. Parece, por nuestros resultados, que es hora de que empecemos a desarrollar una investigación a mayor escala sobre este tema. Los padres merecen poder tomar decisiones informadas para favorecer mejor el desarrollo emocional, físico y neurológico de sus hijos.”Sobre Suzanne ZeedykSuzanne Zeedyk es profesora de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Dundee (Escocia). Suzanne ha dedicado los últimos 15 años a investigar las interacciones entre padres e hijos, con el propósito de comprender las complejidades de la comunicación infantil, incluso desde los primeros meses de vida.Web: http://www.dundee.ac.uk/psychology/people/academics/mszeedyk/index.htmaSobre el estudioEl informe What’s life in a baby buggy like?: The impact of buggy orientation on parent-infant interaction and infant stress (¿Cómo es la vida en un cochecito? El impacto de la orientación del cochecito en la interacción entre padres y bebés y el estrés infantil) es un estudio de investigación dirigido por la Dr. M. Suzanne Zeedyk en colaboración con la organización National Literacy Trust. Puede descargarse (en inglés) en: http://www.literacytrust.org.uk/talktoyourbaby/Buggy_research.pdf http://www.crianzanatural.com/art/art105.html
Fuente:http://www.kangurito.com.ar
Fuente:http://www.kangurito.com.ar
martes, 22 de septiembre de 2009
los peligros de la leche de vaca 2
http://www.youtube.com/watch?v=9BiIHy96jxc
Es importante aclarar que la proteína de la leche de vaca pasa al bebé a través de la leche materna. Por lo tanto las mujeres que amamantan deberían eliminar los lácteos de su dieta si quieren preservar más aún la salud de sus bebés. Esa proteína es lo más difícil de digerir y puede afectar mucho la salud del bebé.
Las madres que hacen dietas alácteas comprueban la diferencia.
Es importante aclarar que la proteína de la leche de vaca pasa al bebé a través de la leche materna. Por lo tanto las mujeres que amamantan deberían eliminar los lácteos de su dieta si quieren preservar más aún la salud de sus bebés. Esa proteína es lo más difícil de digerir y puede afectar mucho la salud del bebé.
Las madres que hacen dietas alácteas comprueban la diferencia.
domingo, 20 de septiembre de 2009
"Descubren" otro beneficio de la lactancia materna
Fuente: Nutrición. Pro
La Universidad Complutense de Madrid en colaboración Universidad de Wageningen (Holanda), con consiguió realizar un adelanto importantísimo para la nutrición de lactantes, ha aislado las bifidobacterias -bacterias de la flora del intestino- en la leche materna, con lo que demuestra que este alimento natural aporta microorganismos muy benéficos para la Salud del infante.Por otra parte el descubrimiento brinda la posibilidad de que se usen las bifidobacterias a modo de probióticos en preparados farmacéuticos o en alimentos lácteos y leches de formula, lo que obviamente incrementaría su valor nutricional.Gracias a la microbiota de la leche materna, el intestino infantil no puede ser colonizado por bacterias patógenas causantes de diversas enfermedades, lo que suma un punto más a favor de la lactancia en recién nacidos.Por otra parte los estudiosos llegaron a la conclusión de que la leche de cada mamá tiene una composición bacteriana única por tanto si un bebé toma diariamente 800 mililitros de leche materna está recibiendo 1 y 10 millones de bifidobacterias.Por último recalcan que estos microorganismos podrían ser efectivos para tratar procesos inflamatorios y alérgicos en personas adultas como en infantes; y se espera que en pocos meses alimentos y medicamentos con estas cepas ya estén a la venta.
Enlace:http://www.nutricion.pro/15-09-2009/suplementos-dietarios/aislan-bifidobacterias-beneficiosas-en-la-leche-materna
Enlace:http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/2009/09/15/188008.php
La Universidad Complutense de Madrid en colaboración Universidad de Wageningen (Holanda), con consiguió realizar un adelanto importantísimo para la nutrición de lactantes, ha aislado las bifidobacterias -bacterias de la flora del intestino- en la leche materna, con lo que demuestra que este alimento natural aporta microorganismos muy benéficos para la Salud del infante.Por otra parte el descubrimiento brinda la posibilidad de que se usen las bifidobacterias a modo de probióticos en preparados farmacéuticos o en alimentos lácteos y leches de formula, lo que obviamente incrementaría su valor nutricional.Gracias a la microbiota de la leche materna, el intestino infantil no puede ser colonizado por bacterias patógenas causantes de diversas enfermedades, lo que suma un punto más a favor de la lactancia en recién nacidos.Por otra parte los estudiosos llegaron a la conclusión de que la leche de cada mamá tiene una composición bacteriana única por tanto si un bebé toma diariamente 800 mililitros de leche materna está recibiendo 1 y 10 millones de bifidobacterias.Por último recalcan que estos microorganismos podrían ser efectivos para tratar procesos inflamatorios y alérgicos en personas adultas como en infantes; y se espera que en pocos meses alimentos y medicamentos con estas cepas ya estén a la venta.
Enlace:http://www.nutricion.pro/15-09-2009/suplementos-dietarios/aislan-bifidobacterias-beneficiosas-en-la-leche-materna
Enlace:http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/2009/09/15/188008.php
jueves, 3 de septiembre de 2009
Fórmulas Infantiles a Base de Soja: hay motivos para preocuparse.
Fórmulas Infantiles a Base de Soja: hay motivos para preocuparse
Documento Informativo de la Comisión de Alimentos del Reino Unido. Autores: Sue Dibb y Dr Mike Fitzpatrick . Abril de 1999.
Reseña histórica
En julio de 1996 el Departarnento de Salud del Reino Unido advirtió que los fitoestrógenos encontrados en las fórrnulas de leche de soja para lactantes podrían afectar la salud de éstos. Al advertir a los profesionales de la salud, el Médico en Jefe, Sir Kenneth Calman, dijo que las fórmulas con soja sólo se les deben administrar a los bebés siguiendo las recomendaciones de un profesional de salud. Hizo énfasis en que la leche materna es el mejor alimento para proteger a los bebés de cualquier alergia y comentó que existen alternativas a la soja para recetarles a los bebés con alergias y que no pueden tomar leche materna.
Las fórmulas para lactantes basadas en la soja y la mayoría de los productos derivados de la soja contienen una clase de componentes naturales conocidos como fitoestrógenos, los cuales producen una actividad biológica en los seres humanos y en otros mamiferos. Como lo sugiere el nombre, los fitoestrógenos tienen la capacidad de imitar algunas de las acciones del estrógeno, la hormona femenina; sin embargo, los fitoestrógenos también causan un amplio rango de otros efectos en el sistema endocrino. Existe la preocupación de que ciertas clases de fitoestrógenos presentes en la soja (isoflavonas) tienen un potencial toxico importante en el sistema reproductor y en el desarrollo, si les son suministradas a los lactantes. En 1996 el Comité Gubernamental de Asesoramiento Alimentario del Reino Unido les pidió a las compañías que investigaran la eliminación de las isoflavonas de la soja en la leche administrada a los lactantes, pero a pesar de la evidencia de que esto es posible (ver a continuación) las compañías aun no han Ilevado a cabo dicha investigación.
Preocupación por la salud de los lactantes
Los efectos biológicos potenciales en los lactantes debido a las isoflavonas de la soja han sido claramente identificados, e incluyen cambios en las funciones de las glándulas sexuales, el sistema nervioso central, la glándula tiroides y los patrones de comportamiento (1-6).
La exposición de los lactantes a las fórmulas a base de soja, y por ende a las isoflavonas es bastante alta, 1000 veces mayor que la encontrada en los lactantes alimentados con leche matema o con fórmulas a base de leche de vaca (7-9).
Las isoflavonas son absorbidas por los lactantes (7) y los niveles de éstas en el plasma sanguíneo de los lactantes a los que se les han administrado fórmulas a base de soja son comparables a los niveles que tienen efectos estrogénicos significativos en los experimentos con animales (10).
Al igual que muchos factores que afectan negativamente el sistema endócrino, las isoflavonas de la soja pueden afectar el buen funcionamiento de la glándula tiroides en los seres humanos. Según diversos documentos de los años ´60, los lactantes alimentados con leche de soja desarrollaron bocio aunque los factores bociogénicos no fueron identificados en ese momento (11-15). Otros informes más recientes han identificado la real y potencial toxicidad de la soja en la glándula tiroides (16-19), identificandose como el factor activo en la soja, a las isoflavonas. En pruebas in vitro, estos compuestos inhiben las reacciones catalizadoras de la peroxidasa tiroidea, en concentraciones que son comparables a aquellas presentes en el plasma de los lactantes humanos (20). Se ha encontrado bocio maligno en los animales experimentales alimentados con soja (21) y existe el potencial de que las isoflavonas de la soja causen cáncer en la glándula tiroides de los seres humanos.
Existen informes de otros efectos biológicos de las isoflavonas en los lactantes (22-23).
También existen informes sobre los efectos biológicos en los adultos. En un estudio sobre la alimentación realizado en el Reino Unido a mujeres premenopáusicas, se comprobó que 60 gr de proteína de soja por día durante un mes, afectaba el ciclo menstrual, y los efectos de las isoflavonas continuaron durante tres meses después de terminada la dieta con soja. Estos efectos se presentaron en niveles de dosificación de acuerdo con el peso corporal, lo cual significa que las dosis estuvieron en un orden de magnitud más bajas que los niveles a los cuales están expuestos los lactantes. Para estos últimos, los altos niveles de exposición, junto con una alimentación regular y frecuente durante el día, dieron como resultado que los lactantes alimentados con leche de soja presentaban mayores niveles de isoflavonas en el plasma que cualquier otro grupo. Por lo tanto, los lactantes alimentados con leche de soja están expuestos a grandes dosis de isoflavonas por mucho más tiempo, en comparación con las mujeres premenopáusicas afectadas por la ingestión de soja, de los estudios mencionados.
Dc hecho, los lactantes que son alimentados con leche de soja desde su nacimiento pueden experinientar estas altas exposiciones hasta por 12 meses o más tiempo, incluyendo los períodos criticos de la diferenciación sexual después del nacimiento.
Hasta la fecha los efectos de las isoflavonas en las mujeres se presentan como cambios en el status de las hormonas esteroides sexuales y en la secreción de los pezones (25-25). En las mujeres premenopáusicas, existe un claro potencial para que las isoflavonas modifiquen la fertilidad.
Aunque el estudio no fue concluyente, se identificó una asociación positiva importante entre el consumo de formulas a base de soja y la creciente aparición de telarquía prematura en Puerto Rico (26).
In vitro, las isoflavonas de la sojya son inhibidores potentes de la oxidoreductasa 17-b-hidroxiesteroide (27-28) y por lo tanto pueden modular la síntesis y el metabolismo del estradiol y de otras hormonas esteroides (29).
Se ha demostrado la toxicidad de las isoflavonas en la reproducción y en el desarrollo de diferentes especies de animales (30-34).
Fue la toxicidad de los niveles dietarios de las isoflavonas en los animales lo que causó la primera alarma en la comunidad científica y atrajo la atención al hecho de que las isoflavonas de la soja afectaban el sistema endocrino (35). En diversos animales, como los leopardos (34), los ratones (33), las ratas (21), las codornices (32), los esturiones (36) y las ovejas (37) se han observado efectos sobre la reproducción, infertilidad, enfermedades de la glándula tiroides o enfermedades en el higado causadas por la ingestión de isoflavonas.
Eliminación de las isoflavonas de las fórmulas infantiles
En 1996, el Comité Asesor de Alimentos del gobierno Británico le pidió a las compañías fabricantes de fórmulas a base de soja que investigaran la posibilidad de reducir los niveles de fitoestrógenos en sus productos. El procesamiento stándard hace muy poco por reducir los niveles relativos de isoflavonas en las fórmulas infantiles a base de soja (38-39). Sin embargo las isoflavonas se pueden eliminar mediante la extracción etanólica y esto ha sido demostrado en diversos documentos que detallan los métodos para analizar las isoflavonas en los productos de la soja (38-40). También se puede conseguir proteína de soja libre de isoflavonas como es el caso de la Arcon F, un producto de la proteína de soja producida por la Compañía Daniels Midland, usada como control en los estudios clinicos (24). Los laboratorios Abbott-Ross (fabricantes de la fórmula con base de soja, isomil) han desarrollado una fórmula baja en fitoestrógenos e informan de pruebas exitosas del producto (41).
A pesar de todas estas evidencias de que es posible eliminar los fitoestrógenos a nivel comercial, los fabricantes de las fórmulas a base de soja para los lactantes se resisten a hacerlo.
En el Reino Unido, su gremio comercial, la Asociación de Fabricantes de Alirnentos Infantiles y Dietéticos (IDFA en inglés) le ha comunicado a la Comisión de Alimentos que el procesamiento para eliminar los fitoestrógenos podría afectar la calidad de la proteína (42) - una afirmación que parece ir en contra de la evidencia presentada anteriormente.
Está bien demostrado que los lactantes son especialmente sensibles a los factores que afectan el sistema endócrino y por esta razón son un grupo de alto riesgo en términos de exposición. Por lo tanto, cualquier exposición de los lactantes a estos factores, incluyendo los fitoestrógenos, se debe mantener en el mínimo nivel posible. Sin embargo, en la actualidad, los lactantes alimentados con leche de soja están sometidos a una exposición más alta que cualquier otro grupo de la población; una situación que ha llevado al Doctor Daniel Sheehan, Director del Departamento de Investigaciones sobre el Desarrollo y la Reproducción en el Centro Nacional de Investigaciones Toxicólogas de la FDA (Food and Drugs Administration, EE.UU.) a observar que los lactantes alimentados con fórmula a base de soa han sido puestos en riesgo, en un gran experimento humano de niños, sin control y sin ninguna norma (43).
Los riesgos asociados con la exposición a los fitoestrógenos por parte de los lactantes están bien determinados y las primeras sospechas surgieron hace una década (44). Posteriormente, han sido identificados los efectos nocivos de los fitoestrógenos en los lactantes alimentados con soja: en particular es evidente que los lactantes alimentados con fórmulas con soja están en un verdadero riesgo de sufrir dafios crónicos en la tiroides y de hecho los lactantes que sufran de un mal funcionamiento de la tiroides deben evitar fórmulas con soja y la leche de soja. Puede que pase cierto tiempo antes de que se cuantifiquen totalmente otros riesgos, pero se pueden evitar todos los riesgos, ya que está disponible la tecnologia para que los fabricantes reduzcan en gran parte el contenido de fitoestrógenos en las fórmulas con soja.
La Comisión de Alimentos considera que es irresponsable por parte de los fabricantes de las fórmulas de soja continuar poniendo a los lactantes en un riesgo innecesario por la exposición a los fitoestrógenos y por lo tanto ha solicitado la eliminación inmediata de los fitoestrógenos en las fórmulas de soja para los lactantes.
Apéndice de abril de 1999
¿Qué hay sobre el uso tradicional de la soja en la alimentación de los lactantes?
En Asia la soja no fue utilizada en la alimentación de los lactantes. En 1930 el Doctor Ra Guy del Departamento de Salud Pública del Peiping Union Medical College encontró: “pertinente observar que nunca se ha observado que las mujeres de Peiping usen leche de soja natural para alimentar a sus hijos. Esta bebida no se hace en las casas en Peiping, sino que es vendida por vendedores ambulantes como una solución muy débil y caliente de la proteína de soja y generalmente es consumida por los ancianos como reemplazo del té. La leche de soja, como complemento de la dieta de los lactantes, es bastante tediosa y dificil de preparar. Su demanda se basa en que ha sido ofrecida recientemente en los diferentes centros de salud, pero es tan ajena a esta comunidad como la leche de vaca” (45).
En publicaciones posteriores, el doctor Guy informó del uso de la leche de soja como alimento para los lactantes. El objetivo de este informe fue el de comentar sobre los posibles usos de la leche de soja para solucionar el problema de alimentar los lactantes que no recibian suficiente leche matema en un pais donde no se consume la leche de vaca. De nuevo Guy observó que aunque se “venda caliente una leche de soja diluida o TOU FU CHIANG en las calles de Pekin y ésta era ingerida por los ancianos en lugar de té, al contrario de las naciones occidentales, no se usaba la leche de soja para alimentar a los lactantes” (46).
¿Puede la soja causar trastornos de la glándula tiroides en los seres humanos?
Se ha demostrado que la soJa afecta las funCiones de la glándula tiroides en los seres humanos. Un estudio realizado por investigadores japoneses concluyó que la ingestión de una cantidad moderada de soja por parte de pacientes adultos podría causar el agrandamiento de la glándula tiroides y suprimir la función de ésta (17).
Estos investigadores estudiaron los efectos de surninistrar 30 gr diarios de soja en encurtido sobre la función de la glándula tiroides. Durante la investigación, se informó que la ingestión de iodo (en algas marinas) fue normal en todos los pacientes.
Los investigadores observaron un aumento significativo en los niveles de TSH en un grupo de 20 adultos alimentados con soja durante I mes (grupo I) y en un grupo de 17 adultos alimentados con soja durante 3 meses (grupo 2). En dos de los pacientes, los niveles de TSH aumentaron dramáticamente, de aproximadamente 1 micro-U/mL hasta 6.5 o 7.5 micro-U/mL. No se presentaron cambios significativos en los niveles de iodo inorgánico, T3 o T4 en ninguno de los grupos, pero hubo un aumento significativo en el F T3 y en el F T4 de los pacientes del grupo 2 después de dejar de consumir soja.
Se apreció un bocio no bien definido e hipotiroidismo en tres de los pacientes del grupo 1 y en ocho de los pacientes del grupo 2. Los pacientes del grupo 2 también presentaron sintomas asociados con el hipotiroidismo: estreñimiento (53% de los pacientes), fatiga (53% de los pacientes) y letargo (41% de los pacientes).
El bocio en los 11 pacientes era un bocio no bien definido que se encontraba entre los rangos I y 11 de agrandamiento. Uno de los pacientes del grupo 1 desarrolló tiroiditis subaguda. El tamaño del bocio se redujo en nueve de los pacientes después de 1 mes sin consumir soja pero persistió en dos de los pacientes. Se necesitaron 6 meses de tratamiento con T4 para que se redujera el tamaño del bocio en estos paclentes.
El hipotiroidismo subclinico se define como la combinación de un TSH moderadamente elevado con un 14 libre normal , una condición que se esta volviendo común y que eventualmente puede evolucionar hacia un evidente hipotiroidismo, especialmente en aquellas personas con anticuerpos antitiroides. El hipotiroidismo subclinico se define como un estado asintomatico en el cual la reducción de la secreción de las hormonas de la tiroides se compensa mediante un aumento en la producción de TSH para mantener un status clinicamente eutiroideo.
Esta condición es de la mayor importancia y su prevalencia parece estar aumentando. Factores de la dietas pueden jugar un papel importante en el desarrollo de esta condición. Una alta ingestión de un compuesto bociógeno puede aumentar la secreción de TSH y el aumento de la secreción de TSH está también relacionado con el creciente riesgo de cáncer en la tiroides. Vale la pena notar que en los Estados Unidos de América la frecuencia del mal funcionamiento de la tiroides en las personas menores de 45 años se ha duplicado desde 1985.
La soja y el cáncer de mama
Las personas que estén consumiendo soja o suplementos de isoflavona con la esperanza de reducir el riesgo de contraer cáncer deben pensarlo dos veces. Mientras los consumidores y los profesionales de la salud están siendo bombardeados con publicidad de la industria, que exalta las propiedades anticancerígenas de las isoflavonas de la soja, muchos investigadores del cáncer están diciendo justo lo opuesto; que el consumo de las isoflavonas de la soja puede aumentar el riesgo de contraer cáncer.
Por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas que consuman isoflavonas de la soja como Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) natural, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. En 1996 el Doctor Nicholas Petrakis de la Universidad de California en San Francisco, informó que “el consumo prolongado de proteína aislada de soja tiene un efecto estimulante en los senos de las mujeres premenopáusicas, caracterizado por un aumento en la secreción de los fluidos del pecho, la aparición de células epiteliales hiperfísticas y niveles elevados de estradiol. Estos hallazgos sugieren un estimulo estrógenico desde las isoflavonas genistein y la daidzein contenidas en el aislado de la proteína de soja”. (25).
El doctor Craig Dees del Laboratorio Nacional de Oak Ridge ha encontrado que las isoflavonas de la soja hacen que se reproduzcan las células cancerosas del pecho. Informó que: “bajas concentraciones de genistein pueden estimular a que las células MC-7 entren en el ciclo celular” (47). El Dr. Dees concluyó “que las mujeres no deben consumir ciertos alimentos (por ejemplo productos derivados de la soja) para prevenir el cáncer de mama”.
El Doctor William Helferich de la Universidad de Illinois apoya la tesis de tomar precauciones acerca del consumo de soja para prevenir el cáncer de mama.
Recientemente declaró que; “existe la probabilidad de que el genistein en la dieta estimule el crecimiento de tumores dependientes del estrógeno en los humanos con bajos niveles de estrógeno endógeno circulando, tales como los encontrados en las mujeres que posmenopáusicas” (48).
¿Cuánta soja se puede consumir sin riesgo?
Las observaciones realizadas por el estudio de la Clínica de Tiroides Ishizuki indican efectos bociógenicos importantes en pacientes alimentados con 30 gr de soja al día. Basándonos en las concentraciones de isoflavonas encontradas en la soja japonesa (38), 30 gr de soja pueden contribuir hasta con un total de 23 mg del genistein y 10 mg del daidzein. Para un adulto que pese 70 kg. esto sería igual a la ingestión de 0.33 mg/kg de peso corporal de genistein y 0.14 mg/kg de peso corporal de daidzein por día. Esta cantidad de consumo de isoflavona es aproximadamente tres veces más alta que la cantidad consumida en el Japón, la cual es de 0.08 a 0.13 mg/kg de peso corporal del genistein total por día para un adulto que pese 70 kgs (49).
Para los lactantes alimentados con fórmulas a base de soja, la exposición a las isoflavonas es mucho mayor que la de cualquier otro grupo de la población. Los lactantes menores de 6 meses que sean alimentados iniciamente con fórmulas de soja tienen una ingestión de hasta 5.4 mg/kg de peso corporal de genistein y 2.3 mg/kg de peso corporal de daidzein por día (7). Por esta razón, los lactantes alimentados con fórmulas de soja estan expuestos a niveles aproximadamente 16 veces mas altos de isoflavonas que los pacientes del estudio Ishizuki.
Las concentraciones de isoflavonas encontradas en productos disponibles en Nueva Zelandia (33) indican que una dieta de 500 g de leche de soja más 200 g de queso de soja por día, podría dar como resultado la ingestión de hasta un total de 135 mg de genistein y de 80 g de daidzein. Para un adulto que pese 70 kg., esto equivale a la ingestión de 1.9 mg/kg de peso corporal de genistein y de 1.1 mg/kg de peso corporal de daidzein por día. Este grado de exposición a las isoflavonas es más de cinco veces la exposición de los pacientes en la investigación de Ishizuki y otros.
Los usuarios de los suplementos de isoflavona pueden consumir hasta 40 mg de genistein por día. Para un adulto que pese 70 kg. esto es equivalente a 0.57 mg/kg de peso corporal de genistein por día lo cual es 1.7 veces más que la cantidad que se ha comprobado que causa efectos bociógenicos.
Por lo tanto los lactantes alimentados con fórmulas de soja, los consumidores de grandes cantidades de soja y los usuarios de suplementos de isoflavona pueden presentar los sintomas de hipotiroidismo sin sospechar una conexión con la dieta. Desafortunadamente existen pocos datos acerca de qué constituye un nivel apropiado de ingestión de soja, aunque parece ser que los consumidores en los paises occidentales ahora pueden estar consumiendo mayores cantidades de soja que la consumida como parte de una dieta tradicional asiatica.
Los consumidores de soja deben ser cautelosos y no exceder el consumo de más de 40 g de isoflavonas de soja por día. Se han observado desordenes de la tiroides y otros efectos biológicos en dosis iguales o por encima de este nivel.
Aproximadamente, se pueden encontrar 40 mg de isoflavonas en:
Poroto de soja y harina de soja 12-25 g (0.4-0.9 oz)
Soja molida 20 g (0.7 oz)
Queso de soja (tofu) 70-130 g (2.5-4.6 oz)
Leche de soja 200-300 g (7.1-10.6 oz)
Brotes de soja 100 g (3.5 oz)
¿Por qué no se difunde esta información?
La gente tiene el derecho a saber exactamente qué está comiendo y como está alimentando a sus hijos. ¿,Por qué las agencias gubernamentales se resisten informar al público?
En junio de 1998, el Doctor Mike Fitzpatrick se reunió con el personal del DHS de California para expresar su preocupación acerca de la soja y en particular las fórmulas a base de soja. Recibió una respuesta por escrito de la toxicóloga del DHS, Doctora Susan Loscutoff, quien aflrmó:
“Estoy de acuerdo en que los altos niveles de isoflavinas en las fórmulas para alimentar a los lactantes son motivo de preocupación.”
“No estoy de acuerdo en que los padres tengan el derecho a saber que las fórmulas a base de soja contienen isoflavonas y la clase de toxicidad que las isoflavonas puedan causar en los lactantes, ya que los padres no sabrian como interpretar esa información.”
Esta es la tipica respuesta de las agencias que temen represalias de las industrias de la soja si Ilegaran a alertar al público acerca de los peligros potenciales para la salud con relación a las isoflavonas de la soja.
¿Qué puedo hacer?
Envíe esta información a los profesionales de la salud y a sus amigos.
Escríbale al Departamento de Salud Estatal solicitando información acerca de los riesgos asociados con el consumo de isoflavonas de soja, especialmente por los lactantes. Escríbale a políticos que simpaticen con la causa y exprese su preocupación acerca de la presencia de isoflavonas en las fórmulas a base de soja. Pida información a las empresas fabricantes de productos de soja y a los organismos gubernamentales responsables de la legislación y control de calidad de alimentos y medicamentos, pida una explicación sobre las fórrnulas a base dc soja y los suplementos de isoflavonas de soja.
Esté preparado para respuestas como “NO HAY EVIDENCIA DE QUE HAYA RIESGO”. Sin embargo, los hechos prueban lo contrario.
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49 Fukutake M et al. Quantification of genistein and genistein in soybeans and soybean products. Food Chem Toxicol 1997; 34: 457-461.
Para mayor informción puede escribir a:
Dr Mike Fitzpatrick, PO Box 33-849 Takapuna, New Zealand , Tel: 0064-9-4868068, Fax: 0064-9-4868072, e-mail: mfitzpatrick@kma.co.nz
Sue Dibb, The Food Commission, 94 White Lion Street, London N1 9PF , UK , Tel: 0044-171-8372250, Fax: 0044-171-8371141, e-mail: foodcomm@compuserve.com
Fuente : Soy Online Service
Documento Informativo de la Comisión de Alimentos del Reino Unido. Autores: Sue Dibb y Dr Mike Fitzpatrick . Abril de 1999.
Reseña histórica
En julio de 1996 el Departarnento de Salud del Reino Unido advirtió que los fitoestrógenos encontrados en las fórrnulas de leche de soja para lactantes podrían afectar la salud de éstos. Al advertir a los profesionales de la salud, el Médico en Jefe, Sir Kenneth Calman, dijo que las fórmulas con soja sólo se les deben administrar a los bebés siguiendo las recomendaciones de un profesional de salud. Hizo énfasis en que la leche materna es el mejor alimento para proteger a los bebés de cualquier alergia y comentó que existen alternativas a la soja para recetarles a los bebés con alergias y que no pueden tomar leche materna.
Las fórmulas para lactantes basadas en la soja y la mayoría de los productos derivados de la soja contienen una clase de componentes naturales conocidos como fitoestrógenos, los cuales producen una actividad biológica en los seres humanos y en otros mamiferos. Como lo sugiere el nombre, los fitoestrógenos tienen la capacidad de imitar algunas de las acciones del estrógeno, la hormona femenina; sin embargo, los fitoestrógenos también causan un amplio rango de otros efectos en el sistema endocrino. Existe la preocupación de que ciertas clases de fitoestrógenos presentes en la soja (isoflavonas) tienen un potencial toxico importante en el sistema reproductor y en el desarrollo, si les son suministradas a los lactantes. En 1996 el Comité Gubernamental de Asesoramiento Alimentario del Reino Unido les pidió a las compañías que investigaran la eliminación de las isoflavonas de la soja en la leche administrada a los lactantes, pero a pesar de la evidencia de que esto es posible (ver a continuación) las compañías aun no han Ilevado a cabo dicha investigación.
Preocupación por la salud de los lactantes
Los efectos biológicos potenciales en los lactantes debido a las isoflavonas de la soja han sido claramente identificados, e incluyen cambios en las funciones de las glándulas sexuales, el sistema nervioso central, la glándula tiroides y los patrones de comportamiento (1-6).
La exposición de los lactantes a las fórmulas a base de soja, y por ende a las isoflavonas es bastante alta, 1000 veces mayor que la encontrada en los lactantes alimentados con leche matema o con fórmulas a base de leche de vaca (7-9).
Las isoflavonas son absorbidas por los lactantes (7) y los niveles de éstas en el plasma sanguíneo de los lactantes a los que se les han administrado fórmulas a base de soja son comparables a los niveles que tienen efectos estrogénicos significativos en los experimentos con animales (10).
Al igual que muchos factores que afectan negativamente el sistema endócrino, las isoflavonas de la soja pueden afectar el buen funcionamiento de la glándula tiroides en los seres humanos. Según diversos documentos de los años ´60, los lactantes alimentados con leche de soja desarrollaron bocio aunque los factores bociogénicos no fueron identificados en ese momento (11-15). Otros informes más recientes han identificado la real y potencial toxicidad de la soja en la glándula tiroides (16-19), identificandose como el factor activo en la soja, a las isoflavonas. En pruebas in vitro, estos compuestos inhiben las reacciones catalizadoras de la peroxidasa tiroidea, en concentraciones que son comparables a aquellas presentes en el plasma de los lactantes humanos (20). Se ha encontrado bocio maligno en los animales experimentales alimentados con soja (21) y existe el potencial de que las isoflavonas de la soja causen cáncer en la glándula tiroides de los seres humanos.
Existen informes de otros efectos biológicos de las isoflavonas en los lactantes (22-23).
También existen informes sobre los efectos biológicos en los adultos. En un estudio sobre la alimentación realizado en el Reino Unido a mujeres premenopáusicas, se comprobó que 60 gr de proteína de soja por día durante un mes, afectaba el ciclo menstrual, y los efectos de las isoflavonas continuaron durante tres meses después de terminada la dieta con soja. Estos efectos se presentaron en niveles de dosificación de acuerdo con el peso corporal, lo cual significa que las dosis estuvieron en un orden de magnitud más bajas que los niveles a los cuales están expuestos los lactantes. Para estos últimos, los altos niveles de exposición, junto con una alimentación regular y frecuente durante el día, dieron como resultado que los lactantes alimentados con leche de soja presentaban mayores niveles de isoflavonas en el plasma que cualquier otro grupo. Por lo tanto, los lactantes alimentados con leche de soja están expuestos a grandes dosis de isoflavonas por mucho más tiempo, en comparación con las mujeres premenopáusicas afectadas por la ingestión de soja, de los estudios mencionados.
Dc hecho, los lactantes que son alimentados con leche de soja desde su nacimiento pueden experinientar estas altas exposiciones hasta por 12 meses o más tiempo, incluyendo los períodos criticos de la diferenciación sexual después del nacimiento.
Hasta la fecha los efectos de las isoflavonas en las mujeres se presentan como cambios en el status de las hormonas esteroides sexuales y en la secreción de los pezones (25-25). En las mujeres premenopáusicas, existe un claro potencial para que las isoflavonas modifiquen la fertilidad.
Aunque el estudio no fue concluyente, se identificó una asociación positiva importante entre el consumo de formulas a base de soja y la creciente aparición de telarquía prematura en Puerto Rico (26).
In vitro, las isoflavonas de la sojya son inhibidores potentes de la oxidoreductasa 17-b-hidroxiesteroide (27-28) y por lo tanto pueden modular la síntesis y el metabolismo del estradiol y de otras hormonas esteroides (29).
Se ha demostrado la toxicidad de las isoflavonas en la reproducción y en el desarrollo de diferentes especies de animales (30-34).
Fue la toxicidad de los niveles dietarios de las isoflavonas en los animales lo que causó la primera alarma en la comunidad científica y atrajo la atención al hecho de que las isoflavonas de la soja afectaban el sistema endocrino (35). En diversos animales, como los leopardos (34), los ratones (33), las ratas (21), las codornices (32), los esturiones (36) y las ovejas (37) se han observado efectos sobre la reproducción, infertilidad, enfermedades de la glándula tiroides o enfermedades en el higado causadas por la ingestión de isoflavonas.
Eliminación de las isoflavonas de las fórmulas infantiles
En 1996, el Comité Asesor de Alimentos del gobierno Británico le pidió a las compañías fabricantes de fórmulas a base de soja que investigaran la posibilidad de reducir los niveles de fitoestrógenos en sus productos. El procesamiento stándard hace muy poco por reducir los niveles relativos de isoflavonas en las fórmulas infantiles a base de soja (38-39). Sin embargo las isoflavonas se pueden eliminar mediante la extracción etanólica y esto ha sido demostrado en diversos documentos que detallan los métodos para analizar las isoflavonas en los productos de la soja (38-40). También se puede conseguir proteína de soja libre de isoflavonas como es el caso de la Arcon F, un producto de la proteína de soja producida por la Compañía Daniels Midland, usada como control en los estudios clinicos (24). Los laboratorios Abbott-Ross (fabricantes de la fórmula con base de soja, isomil) han desarrollado una fórmula baja en fitoestrógenos e informan de pruebas exitosas del producto (41).
A pesar de todas estas evidencias de que es posible eliminar los fitoestrógenos a nivel comercial, los fabricantes de las fórmulas a base de soja para los lactantes se resisten a hacerlo.
En el Reino Unido, su gremio comercial, la Asociación de Fabricantes de Alirnentos Infantiles y Dietéticos (IDFA en inglés) le ha comunicado a la Comisión de Alimentos que el procesamiento para eliminar los fitoestrógenos podría afectar la calidad de la proteína (42) - una afirmación que parece ir en contra de la evidencia presentada anteriormente.
Está bien demostrado que los lactantes son especialmente sensibles a los factores que afectan el sistema endócrino y por esta razón son un grupo de alto riesgo en términos de exposición. Por lo tanto, cualquier exposición de los lactantes a estos factores, incluyendo los fitoestrógenos, se debe mantener en el mínimo nivel posible. Sin embargo, en la actualidad, los lactantes alimentados con leche de soja están sometidos a una exposición más alta que cualquier otro grupo de la población; una situación que ha llevado al Doctor Daniel Sheehan, Director del Departamento de Investigaciones sobre el Desarrollo y la Reproducción en el Centro Nacional de Investigaciones Toxicólogas de la FDA (Food and Drugs Administration, EE.UU.) a observar que los lactantes alimentados con fórmula a base de soa han sido puestos en riesgo, en un gran experimento humano de niños, sin control y sin ninguna norma (43).
Los riesgos asociados con la exposición a los fitoestrógenos por parte de los lactantes están bien determinados y las primeras sospechas surgieron hace una década (44). Posteriormente, han sido identificados los efectos nocivos de los fitoestrógenos en los lactantes alimentados con soja: en particular es evidente que los lactantes alimentados con fórmulas con soja están en un verdadero riesgo de sufrir dafios crónicos en la tiroides y de hecho los lactantes que sufran de un mal funcionamiento de la tiroides deben evitar fórmulas con soja y la leche de soja. Puede que pase cierto tiempo antes de que se cuantifiquen totalmente otros riesgos, pero se pueden evitar todos los riesgos, ya que está disponible la tecnologia para que los fabricantes reduzcan en gran parte el contenido de fitoestrógenos en las fórmulas con soja.
La Comisión de Alimentos considera que es irresponsable por parte de los fabricantes de las fórmulas de soja continuar poniendo a los lactantes en un riesgo innecesario por la exposición a los fitoestrógenos y por lo tanto ha solicitado la eliminación inmediata de los fitoestrógenos en las fórmulas de soja para los lactantes.
Apéndice de abril de 1999
¿Qué hay sobre el uso tradicional de la soja en la alimentación de los lactantes?
En Asia la soja no fue utilizada en la alimentación de los lactantes. En 1930 el Doctor Ra Guy del Departamento de Salud Pública del Peiping Union Medical College encontró: “pertinente observar que nunca se ha observado que las mujeres de Peiping usen leche de soja natural para alimentar a sus hijos. Esta bebida no se hace en las casas en Peiping, sino que es vendida por vendedores ambulantes como una solución muy débil y caliente de la proteína de soja y generalmente es consumida por los ancianos como reemplazo del té. La leche de soja, como complemento de la dieta de los lactantes, es bastante tediosa y dificil de preparar. Su demanda se basa en que ha sido ofrecida recientemente en los diferentes centros de salud, pero es tan ajena a esta comunidad como la leche de vaca” (45).
En publicaciones posteriores, el doctor Guy informó del uso de la leche de soja como alimento para los lactantes. El objetivo de este informe fue el de comentar sobre los posibles usos de la leche de soja para solucionar el problema de alimentar los lactantes que no recibian suficiente leche matema en un pais donde no se consume la leche de vaca. De nuevo Guy observó que aunque se “venda caliente una leche de soja diluida o TOU FU CHIANG en las calles de Pekin y ésta era ingerida por los ancianos en lugar de té, al contrario de las naciones occidentales, no se usaba la leche de soja para alimentar a los lactantes” (46).
¿Puede la soja causar trastornos de la glándula tiroides en los seres humanos?
Se ha demostrado que la soJa afecta las funCiones de la glándula tiroides en los seres humanos. Un estudio realizado por investigadores japoneses concluyó que la ingestión de una cantidad moderada de soja por parte de pacientes adultos podría causar el agrandamiento de la glándula tiroides y suprimir la función de ésta (17).
Estos investigadores estudiaron los efectos de surninistrar 30 gr diarios de soja en encurtido sobre la función de la glándula tiroides. Durante la investigación, se informó que la ingestión de iodo (en algas marinas) fue normal en todos los pacientes.
Los investigadores observaron un aumento significativo en los niveles de TSH en un grupo de 20 adultos alimentados con soja durante I mes (grupo I) y en un grupo de 17 adultos alimentados con soja durante 3 meses (grupo 2). En dos de los pacientes, los niveles de TSH aumentaron dramáticamente, de aproximadamente 1 micro-U/mL hasta 6.5 o 7.5 micro-U/mL. No se presentaron cambios significativos en los niveles de iodo inorgánico, T3 o T4 en ninguno de los grupos, pero hubo un aumento significativo en el F T3 y en el F T4 de los pacientes del grupo 2 después de dejar de consumir soja.
Se apreció un bocio no bien definido e hipotiroidismo en tres de los pacientes del grupo 1 y en ocho de los pacientes del grupo 2. Los pacientes del grupo 2 también presentaron sintomas asociados con el hipotiroidismo: estreñimiento (53% de los pacientes), fatiga (53% de los pacientes) y letargo (41% de los pacientes).
El bocio en los 11 pacientes era un bocio no bien definido que se encontraba entre los rangos I y 11 de agrandamiento. Uno de los pacientes del grupo 1 desarrolló tiroiditis subaguda. El tamaño del bocio se redujo en nueve de los pacientes después de 1 mes sin consumir soja pero persistió en dos de los pacientes. Se necesitaron 6 meses de tratamiento con T4 para que se redujera el tamaño del bocio en estos paclentes.
El hipotiroidismo subclinico se define como la combinación de un TSH moderadamente elevado con un 14 libre normal , una condición que se esta volviendo común y que eventualmente puede evolucionar hacia un evidente hipotiroidismo, especialmente en aquellas personas con anticuerpos antitiroides. El hipotiroidismo subclinico se define como un estado asintomatico en el cual la reducción de la secreción de las hormonas de la tiroides se compensa mediante un aumento en la producción de TSH para mantener un status clinicamente eutiroideo.
Esta condición es de la mayor importancia y su prevalencia parece estar aumentando. Factores de la dietas pueden jugar un papel importante en el desarrollo de esta condición. Una alta ingestión de un compuesto bociógeno puede aumentar la secreción de TSH y el aumento de la secreción de TSH está también relacionado con el creciente riesgo de cáncer en la tiroides. Vale la pena notar que en los Estados Unidos de América la frecuencia del mal funcionamiento de la tiroides en las personas menores de 45 años se ha duplicado desde 1985.
La soja y el cáncer de mama
Las personas que estén consumiendo soja o suplementos de isoflavona con la esperanza de reducir el riesgo de contraer cáncer deben pensarlo dos veces. Mientras los consumidores y los profesionales de la salud están siendo bombardeados con publicidad de la industria, que exalta las propiedades anticancerígenas de las isoflavonas de la soja, muchos investigadores del cáncer están diciendo justo lo opuesto; que el consumo de las isoflavonas de la soja puede aumentar el riesgo de contraer cáncer.
Por ejemplo, las mujeres posmenopáusicas que consuman isoflavonas de la soja como Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) natural, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. En 1996 el Doctor Nicholas Petrakis de la Universidad de California en San Francisco, informó que “el consumo prolongado de proteína aislada de soja tiene un efecto estimulante en los senos de las mujeres premenopáusicas, caracterizado por un aumento en la secreción de los fluidos del pecho, la aparición de células epiteliales hiperfísticas y niveles elevados de estradiol. Estos hallazgos sugieren un estimulo estrógenico desde las isoflavonas genistein y la daidzein contenidas en el aislado de la proteína de soja”. (25).
El doctor Craig Dees del Laboratorio Nacional de Oak Ridge ha encontrado que las isoflavonas de la soja hacen que se reproduzcan las células cancerosas del pecho. Informó que: “bajas concentraciones de genistein pueden estimular a que las células MC-7 entren en el ciclo celular” (47). El Dr. Dees concluyó “que las mujeres no deben consumir ciertos alimentos (por ejemplo productos derivados de la soja) para prevenir el cáncer de mama”.
El Doctor William Helferich de la Universidad de Illinois apoya la tesis de tomar precauciones acerca del consumo de soja para prevenir el cáncer de mama.
Recientemente declaró que; “existe la probabilidad de que el genistein en la dieta estimule el crecimiento de tumores dependientes del estrógeno en los humanos con bajos niveles de estrógeno endógeno circulando, tales como los encontrados en las mujeres que posmenopáusicas” (48).
¿Cuánta soja se puede consumir sin riesgo?
Las observaciones realizadas por el estudio de la Clínica de Tiroides Ishizuki indican efectos bociógenicos importantes en pacientes alimentados con 30 gr de soja al día. Basándonos en las concentraciones de isoflavonas encontradas en la soja japonesa (38), 30 gr de soja pueden contribuir hasta con un total de 23 mg del genistein y 10 mg del daidzein. Para un adulto que pese 70 kg. esto sería igual a la ingestión de 0.33 mg/kg de peso corporal de genistein y 0.14 mg/kg de peso corporal de daidzein por día. Esta cantidad de consumo de isoflavona es aproximadamente tres veces más alta que la cantidad consumida en el Japón, la cual es de 0.08 a 0.13 mg/kg de peso corporal del genistein total por día para un adulto que pese 70 kgs (49).
Para los lactantes alimentados con fórmulas a base de soja, la exposición a las isoflavonas es mucho mayor que la de cualquier otro grupo de la población. Los lactantes menores de 6 meses que sean alimentados iniciamente con fórmulas de soja tienen una ingestión de hasta 5.4 mg/kg de peso corporal de genistein y 2.3 mg/kg de peso corporal de daidzein por día (7). Por esta razón, los lactantes alimentados con fórmulas de soja estan expuestos a niveles aproximadamente 16 veces mas altos de isoflavonas que los pacientes del estudio Ishizuki.
Las concentraciones de isoflavonas encontradas en productos disponibles en Nueva Zelandia (33) indican que una dieta de 500 g de leche de soja más 200 g de queso de soja por día, podría dar como resultado la ingestión de hasta un total de 135 mg de genistein y de 80 g de daidzein. Para un adulto que pese 70 kg., esto equivale a la ingestión de 1.9 mg/kg de peso corporal de genistein y de 1.1 mg/kg de peso corporal de daidzein por día. Este grado de exposición a las isoflavonas es más de cinco veces la exposición de los pacientes en la investigación de Ishizuki y otros.
Los usuarios de los suplementos de isoflavona pueden consumir hasta 40 mg de genistein por día. Para un adulto que pese 70 kg. esto es equivalente a 0.57 mg/kg de peso corporal de genistein por día lo cual es 1.7 veces más que la cantidad que se ha comprobado que causa efectos bociógenicos.
Por lo tanto los lactantes alimentados con fórmulas de soja, los consumidores de grandes cantidades de soja y los usuarios de suplementos de isoflavona pueden presentar los sintomas de hipotiroidismo sin sospechar una conexión con la dieta. Desafortunadamente existen pocos datos acerca de qué constituye un nivel apropiado de ingestión de soja, aunque parece ser que los consumidores en los paises occidentales ahora pueden estar consumiendo mayores cantidades de soja que la consumida como parte de una dieta tradicional asiatica.
Los consumidores de soja deben ser cautelosos y no exceder el consumo de más de 40 g de isoflavonas de soja por día. Se han observado desordenes de la tiroides y otros efectos biológicos en dosis iguales o por encima de este nivel.
Aproximadamente, se pueden encontrar 40 mg de isoflavonas en:
Poroto de soja y harina de soja 12-25 g (0.4-0.9 oz)
Soja molida 20 g (0.7 oz)
Queso de soja (tofu) 70-130 g (2.5-4.6 oz)
Leche de soja 200-300 g (7.1-10.6 oz)
Brotes de soja 100 g (3.5 oz)
¿Por qué no se difunde esta información?
La gente tiene el derecho a saber exactamente qué está comiendo y como está alimentando a sus hijos. ¿,Por qué las agencias gubernamentales se resisten informar al público?
En junio de 1998, el Doctor Mike Fitzpatrick se reunió con el personal del DHS de California para expresar su preocupación acerca de la soja y en particular las fórmulas a base de soja. Recibió una respuesta por escrito de la toxicóloga del DHS, Doctora Susan Loscutoff, quien aflrmó:
“Estoy de acuerdo en que los altos niveles de isoflavinas en las fórmulas para alimentar a los lactantes son motivo de preocupación.”
“No estoy de acuerdo en que los padres tengan el derecho a saber que las fórmulas a base de soja contienen isoflavonas y la clase de toxicidad que las isoflavonas puedan causar en los lactantes, ya que los padres no sabrian como interpretar esa información.”
Esta es la tipica respuesta de las agencias que temen represalias de las industrias de la soja si Ilegaran a alertar al público acerca de los peligros potenciales para la salud con relación a las isoflavonas de la soja.
¿Qué puedo hacer?
Envíe esta información a los profesionales de la salud y a sus amigos.
Escríbale al Departamento de Salud Estatal solicitando información acerca de los riesgos asociados con el consumo de isoflavonas de soja, especialmente por los lactantes. Escríbale a políticos que simpaticen con la causa y exprese su preocupación acerca de la presencia de isoflavonas en las fórmulas a base de soja. Pida información a las empresas fabricantes de productos de soja y a los organismos gubernamentales responsables de la legislación y control de calidad de alimentos y medicamentos, pida una explicación sobre las fórrnulas a base dc soja y los suplementos de isoflavonas de soja.
Esté preparado para respuestas como “NO HAY EVIDENCIA DE QUE HAYA RIESGO”. Sin embargo, los hechos prueban lo contrario.
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Para mayor informción puede escribir a:
Dr Mike Fitzpatrick, PO Box 33-849 Takapuna, New Zealand , Tel: 0064-9-4868068, Fax: 0064-9-4868072, e-mail: mfitzpatrick@kma.co.nz
Sue Dibb, The Food Commission, 94 White Lion Street, London N1 9PF , UK , Tel: 0044-171-8372250, Fax: 0044-171-8371141, e-mail: foodcomm@compuserve.com
Fuente : Soy Online Service
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